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“Nunca estarás a salvo”, violencia cinematográfica que se muestra de manera sutil

Cine “Nunca estarás a salvo”, violencia cinematográfica que se muestra de manera sutil

En esta violenta película las secuencias de acción son menos importantes que la brutalidad de los mensajes implícitos en la historia de un asesino

Existen ciertas películas que debido a sus componentes logran crear un lenguaje narrativo distinto al que el público está acostumbrado. Nunca estarás a salvo cuyo título original en inglés es You Were Never Really Here—, la más reciente película de la directora Lynne Ramsay (Tenemos que hablar sobre Kevin, 2011) reúne elementos extraordinarios dentro de su montaje para mostrar la historia de Joe (Joaquin Phoenix).

Joe, quien vive con su madre (Judith Roberts), una mujer amorosa, es un asesino a sueldo que prefiere pasar desapercibido ante las personas que lo rodean, pero es conocido en su gremio por la brutalidad de su trabajo.


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Al tomar una misión que consiste en rescatar a Nina (Ekaterina Samsonov), la hija del senador Votto (Alex Manette), involuntariamente se ve inmiscuido en una red de pederastas de alto nivel en la que Nina es una de las mercancías más preciadas. Esto provoca que la vida de Joe se vea seriamente afectada.


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Lynne Ramsay es una directora que con un corto repertorio de largometrajes manifiesta un estilo propio, el cual consiste en el énfasis de detalles sutiles dentro de las secuencias, con lo que logra un simbolismo más allá de los diálogos.

La directora decide adentrarse en la psique del personaje principal al mostrar sus pensamientos más íntimos, con lo que invita al público a indagar sobre su pasado. La sensación de asfixia con una bolsa de plástico en la cabeza, limpiar los cubiertos de plata cantando una cursi canción con su madre o utilizar el instrumento de tortura de su infancia como su herramienta favorita de trabajo son algunos de los ejemplos que se muestran en los hábitos de este asesino especialista en el rescate de jovencitas.


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La narrativa en el manejo de la cámara y la fotografía, a cargo de Thomas Townend (Tenemos que hablar sobre Kevin, 2011), articulan un dialogo único con el espectador por medio de tomas con distintas perspectivas; en momentos convirtiéndose en los ojos de Joe, jugando el papel de una cámara de seguridad o siguiéndolo como un cómplice dentro de la escena. Esto ofrece al público un collage de diferentes dimensiones visuales y emocionales.

Otra herramienta propia de esta película es el modo poco ortodoxo de mostrar las escenas de violencia, distanciándose de ellas. Lynne Ramsay declaró que antes de esta película ella nunca había hecho nada con un arma, por lo que tuvo que descubrir cómo abordar la violencia. Además, las limitaciones presupuestarias no le permitieron filmar escenas de acción complejas, por lo que dio lugar a la idea de mostrar "escenas posteriores a la ira" en lugar de la violencia misma.



La música, que corrió a cargo de Jonny Greenwood, guitarrista de Radiohead, por medio de sonidos industriales, tiernas canciones infantiles y melodías estrambóticas profundiza las emociones de Joe en los momentos en los que el diálogo es simplemente innecesario. Es el sonido de caos el que predomina durante toda la película.

Joaquin Phoenix es un actor reconocido por su talento para representar personajes melancólicos, trastornados y violentos, de forma espléndida, conmovedora y convincente. El año pasado fue galardonado en el Festival de Cannes por su interpretación en Nunca estarás a salvo, y obtuvo uno de los reconocimientos más prestigiosos en la industria del cine.

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