Coco y Your Name, películas que demuestran que el cine animado es el mejor

Jueves, 18 de enero de 2018 17:38

|Irving Flores

Las similitudes entre ambas películas son un reflejo de la misma globalización de ideas, y la transformación de la cultura como un bien de intercambio.



Disney y Pixar lo lograron de nuevo. Coco, su más reciente producción ha sido un éxito y se perfila como la favorita al  Oscar a Mejor película de animación en la próxima entrega de los premios de la Academia. La simpleza en su narrativa, el homenaje a las tradiciones de México y el mensaje de apego a la familia son sólo algunos de los ingredientes que explican la fascinación de adultos y niños por este filme. Coco es la combinación de ese deseo por contar historias complejas, e incluir culturas y tradiciones en un afán por expandir —y explotar de forma comercial, por supuesto— la visión del mundo.

 

El público latinoamericano se identificará con esos pequeños guiños que nos regala esta película. La construcción de las casas y calles, los animales callejeros, el concepto de plaza y los mariachis, la imagen de la familia numerosa y el Día de los Muertos con el peregrinaje a los cementerios; todo se trata de crear un lenguaje que sirva de plataforma para la narrativa, y que nos permita sentir que nos habla de forma directa.

 




Pero del otro lado del mundo las cosas no son tan diferentes. Otra propuesta de animación que generó un impacto similar fue Your Name (Kimi no Na Wa) del director Makoto Shinkai, pues cautivó también a un público amplio y se convirtió en un éxito en taquilla. La propuesta de Shinkai se centra en la historia de Mitsuha y Taki, quienes intercambian cuerpos de manera periódica y se desarrolla todo un misterio detrás de aquel fenómeno. La ambientación, la banda sonora y los giros en la narrativa forman parte del atractivo de esta propuesta visual, misma que ya ha ganado un par de reconocimientos no sólo en Asia.

 

Para quienes no la han visto, basta con decir que se asemeja a lo ocurrido con El viaje de Chihiro (Miyazaki, 2001) —película que continúa como el único anime en ganar el Oscar a Mejor película de animación—, pues fue capaz de trascender fronteras y ser vista por aquellos que no son aficionados a las producciones niponas.

 




Coco y Your Name son dos propuestas diferentes en lugares distintos del mundo que conservan muchos elementos en común, y seguramente en ellos radica la fórmula de su éxito. En primer lugar, ambas brindan un homenaje a la cultura en la que se inspiran. No sólo en aspectos de tradiciones y costumbres, sino en formas de vida y estructura de pensamientos. Esto permite que el espectador identifique rasgos que forman parte de su imaginario urbano. Tanto Miguel como Mitsuha, protagonistas de ambas cintas cinematográficas, deben enfrentarse a su familia en la búsqueda de lograr sus sueños; es una fórmula irremediable de las películas infantiles. El lazo familiar también es otro aspecto en el que coinciden; esas figuras de autoridad y respeto que se escudan en la frase “deseo lo mejor para ti”, frase universal que impacta estés donde estés. Adicional a lo anterior, ambas poseen un personaje de edad mayor que juega el papel de confidente para los protagonistas.

 




La conceptualización del tiempo también es un factor en el que coinciden ambas cintas, pues se ve no sólo como un intervalo en los acontecimientos, sino como un personaje más que influye en el desarrollo de la historia. Se presenta, por ejemplo, como una fecha en particular que permite que los muertos visiten a los vivos, o la hora del día en que todo se conecta por un instante; o, también, como el hilo que te conecta con tus antepasados así como el presente, el pasado y el futuro. Por otro lado, la animación nos permite soñar con reinos de ensueño, lugares fantásticos y sitios mágicos; pero cuando nos refleja un sitio que identificamos, estimula aún más nuestra imaginación. En Coco se utiliza una ambientación que puede coincidir con muchos lugares tanto de México como de Latinoamérica; por su parte, Your Name retrata tanto sitios comunes como panoramas reales, como unas sencillas gradas con barandal que son identificadas por la audiencia como parte de su imaginario.

 




Ambas películas son piezas de arte de animación. Con las peculiaridades que cada una posee y los elementos similares, crean una fórmula de éxito que traspasa las barreras cotidianas de aquellos espectadores que consideran este género del cine sólo como entretenimiento, o lo encasillan en prejuicios culturales por el origen. Cada estudio —Pixar y CoMix Wave Films respectivamente— logró llegar a un público muy amplio con sus propuestas; y pese a las notorias diferencias entre Occidente y Oriente, parece que esa combinación permite crear historias que superan a su propio origen. Las similitudes entre ambas películas son un reflejo de la misma globalización de ideas, y la transformación de la cultura como un bien de intercambio y punto de encuentro entre diversas corrientes. Es decir, el cine no había podido convertirse en un lenguaje universal tanto como ahora; se ha vuelto más accesible para más personas, sin importar en qué lado del mundo vivan.


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Pixar Animation Studios ha llenado al cine de escenas icónicas. Seguro que Coco se convertirá también en un clásico para niños y adultos.



Irving Flores

Irving Flores


Colaborador
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