3 formas en que la comida se relaciona con la depresión

3 formas en que la comida se relaciona con la depresión

Por: Olympia Villagrán -




Imagina que vas conduciendo una nave microscópica con la que llegas a todas las áreas del cerebro, que es en donde indudablemente comienza y termina la depresión. Y aunque las causas varían según la persona, ya que no existen dos cerebros iguales, los procesos físico-químicos de este órgano son muy similares a la hora de experimentar una etapa depresiva.

Ahora, imagina que esta nave comienza el viaje en la amígdala, a donde llevas una enorme y potente linterna para que ilumine la obscuridad que caracteriza a esta zona del cerebro, después te diriges hacia el tálamo, al que vas a revisar para asegurarte de que tenga bien apretadas todas las tuercas que sostienen la puerta que permiten o no pasar las respuestas sensoriales positivas a cada estímulo, para después luchar contra la corriente de cortisol que la hormona del estrés está generando en cantidades más grandes de lo normal debido a ciertas situaciones que aquejan las funciones regulares de tu cerebro.

"...el cuerpo es una máquina con sentimientos".


 Por último, tienes que aterrizar tu nave en un lugar seguro para ponerte a trabajar en construir nuevas neuronas y conexiones nerviosas debido a que estas deficiencias cerebrales causadas por el estrés, el cansancio, la falta de sueño y el exceso de trabajo obstaculizan su producción normal.

Como este pequeño relato, podríamos leer páginas y páginas sobre el cerebro y todas sus funciones, las cuales jamás serán bien elaboradas dentro de un cerebro deprimido, es como si la nave que navega dentro de tu cabeza hubiera despegado sin piloto alguno o peor aún, sin ningún tipo de combustible.

Ahora sabes que para que todo funcione como debe ser, se necesita de una fuente de poder, así que dásela a tu cerebro de la manera más sencilla: consumiendo los alimentos que combaten la depresión y evitan que tu nave pierda el rumbo, así como cumpliendo con los hábitos que te darán la fortaleza mental para ser una persona feliz.

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1. Falta de energía

Absolutamente todas las personas que sufren de algún trastorno depresivo no se sienten con energía ni tienen la suficiente para empezar muchas cosas, entre ellas, hacer la lista del supermercado y salir a comprar los necesario para después llegar a cocinar la comida de la semana. Por eso es que en algunos casos el que estas personas vivan solas aumenta las probabilidades de dos aspectos negativos en su vida: el primero, que rotundamente dejen de comer y el segundo, que sus relaciones interpersonales y la comunicación dentro de ellas caiga en picada.

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Es como un círculo vicioso e infinito en el que se parte de un ligero o nulo apetito, el cual provoca que el cerebro no obtenga la gasolina para mandar los impulsos nerviosos al resto del cuerpo, por los cuales podemos pensar y actuar.  Entonces, estas horas de inactividad y soledad harán que los niveles de felicidad de nuestro cerebro disminuyan constantemente, generándonos un casi invisible deseo de comer y finalmente, desencadenando problemas severos y diversos: desde trastornos alimenticios como la bulimia o anorexia, hasta trastornos psicológicos como la depresión.

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Antes de llegar a este punto, se debe intervenir para que la persona que ha decidido por infinidad de razones muy personales dejar de ingerir alimentos que la mantengan en marcha no toque el punto de una enfermedad física, psicológica y química irreversible, que, como lo dije anteriormente, el cuerpo es una máquina con sentimientos, la cual necesita de una fuente de energía que sea recargada constantemente para continuar trabajando y sobre todo, para sentirse bien.

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2. Autocastigo

En ocasiones, los estados depresivos nacen de algún abuso, humillación, violencia o sometimiento por parte de otra persona que intenta sembrar un sentimiento de inferioridad en la víctima. Cuando esto ocurre, todo lo que alguien inseguro de sí mismo escucha sobre o referente a su peso y forma de comer, a lo poco que vale o a lo mucho que hace gastar a los demás para ser alimentado, a lo complicado que es tener que hacerse cargo de él o a lo inútil que a veces parece, se convierten en un arma letal para que muy equivocadamente esta persona decida castigarse al grado de impedirse todo tipo de alimento o bebida.

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Suena un poco extraño, pero es como si la persona afectada decidiera hacer una huelga de hambre para reclamar su felicidad, seguridad y valor, elementos que evidentemente no están en otros, sino muy escondidos dentro de alguna parte de ellos. Y al igual de peligroso que un trastorno alimenticio generado a partir de la obsesión por mantener cierto peso, esta falta de autoestima provoca que la persona afectada deje de comer absolutamente todo por un deseo de desaparecer, literalmente, para dejar de ser un problema para los demás.

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3. Comer para sustituir un vacío

Al contrario de los casos anteriores, la depresión puede llevarte a confundir la comida con un enorme elixir que te mantiene entretenido y por momentos feliz, pues al saborearla sientes que al menos tus papilas gustativas obtienen lo que quieren al satisfacerse con ciertos alimentos, generalmente dulces, condimentados, procesados o muy grasosos, que son los que contienen la mayor intensidad de sabor para quienes buscan un refugio en la comida.

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Este trastorno gira en torno a una necesidad enorme de tener el control, pero muy irónicamente, las personas que sufren este padecimiento no tienen el control de absolutamente nada en sus vidas, por lo que suplen con alimentos, la mayoría de las veces dañinos para la salud y en cantidades excesivas, los vacíos y carencias que sus relaciones interpersonales, sus actividades o la falta de ambas les provocan.

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Al ingerir alimentos "chatarra" tan constantemente o comida en exceso, el cuerpo comienza a embotarse en sustancias que recorren todo nuestro sistema hasta llegar al cerebro como detractores de un buen y normal funcionamiento. Y recordando que el alimento es el que dirige con orden esa nave que revisa que todo funcione en tiempo y forma, si existe un exceso de azúcares, grasas y conservadores, la nave tendrá combustible de más, pero sobre todo, combustible inservible, por lo que comenzar a adoptar comportamientos y síntomas de una persona en depresión será un proceso probable a partir de este desorden o mal hábito alimenticio. 

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Los alimentos son necesarios para que todas las funciones psicomotoras de nuestro organismo funcionen, pero de nada sirve que un cuerpo esté bien nutrido si nuestro cerebro no lo está, no sólo debes preocuparte por lo que se convertirá en grasa o azúcar alrededor de tu vientre y cintura, también debe importante qué tanto alimento y de qué calidad le estás abonando a las funciones de tu cerebro.

trastorno alimenticio

Recuerda que sin gasolina, la nave encargada de que todo esté en orden allá arriba no podrá moverse o peor aún, navegará sin rumbo fijo hasta desquiciarte.

Además de tu alimentación, debes procurar que tu rutina diaria incluya cosas que te dejen respirar, un momento de paz entre tantas actividades que te permita tener un espacio para distraerte o entretenerte en algo que disfrutas hacer, pues esto es algo que está dentro de las 10 estrategias para lidiar con la ansiedad y la depresión de todos los días, y también apóyate en una dieta hecha a base de los 10 alimentos que puedes comer todos los días para reducir el estrés y calmar los nervios, así evitarás iniciar ciclos depresivos que te lleven al límite de tu salud física y emocional.

 

Referencias: