Diseño

Amy Radcliffe para preservar las memorias

Diseño Amy Radcliffe para preservar las memorias

 

“El olfato está conectado de forma directa con la memoria emocional. Es el sentido al que reaccionamos de manera más instintiva y el que se encuentra más lejos de ser replicado de forma digital”.  

-  Amy Radcliffe

El sentido del olfato es una herramienta vinculada directamente a las emociones humanas. Bajo el cuestionamiento de cómo almacenar los recuerdos y emociones de una forma no visual, nace el invento de la visionaria Amy Radcliffe, egresada del colegio Central Saint Martins en Londres, y con el que propone un acercamiento a un entorno que se aleja de toda saturación visual. 

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Si se tuviera la capacidad de capturar y almacenar la información química de un olor, las posibilidades se volverían infinitas, tal como en la famosa novela El perfume y la obsesión de su protagonista Jean Baptiste Grenouille por abstraer la esencia de las mujeres más bellas para producir una fragancia.

¿Cómo sería guardar el olor de tu comida favorita?, ¿o reproducir el aroma del pasto mojado que recuerda tu niñez?Con The Madeleine, esto podría volverse una realidad.

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The Madeleine, el dispositivo creado por la diseñadora británica, permite encapsular los olores de objetos que se desean conservar, para preservarse en la memoria y permitir viajar en el tiempo.

El nombre está inspirado en uno de los fragmentos de la obra de Marcel Proust, En busca del tiempo perdido, en el que el personaje recuerda momentos de su pasado al advertir el aroma de una magdalena que en un principio no le significaba algo en especial.
 

El dispositivo, definido por su autora como “una nueva cámara análoga de olores”, funciona de la misma forma que las cámaras fotográficas, las cuales captan la información proveniente de la luz de un objeto y lo replican pero, en este caso, el dispositivo adquiere los componentes moleculares del olor para encapsularlo.

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La artista, que busca guardar los recuerdos de otra manera, se sustenta en un prototipo tecnológico de los años 80 de nombre Headspace y bautiza a su método como Aromagrafía, una disciplina que mediante experimentación y búsqueda permitirá inmortalizar los aromas.

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Como parte de su tesis en la universidad, Radcliffe presentó su dispositivo que funciona a partir de un sistema de cúpulas y mangueras, las cuales permitirán obtener el aroma de forma líquida.

La máquina que sustrae el olor se conecta a un grupo de mangueras introducidas  a una cúpula que recubre el producto y, por medio de condensación, absorbe el olor y lo manda directo a las ampolletas.

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El objetivo de Radcliffe es que en el momento de obtener el fluido, éste se pueda enviar a un laboratorio que lo procesará y encapsulará, logrando así contener las  memorias olfativas hechas fragancia.

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El dispositivo aún se encuentra en estado de prototipo por la dificultad de crear un vínculo establecido con los laboratorios, aunque, en el futuro, éste podría funcionar como un nuevo recurso para la industria de la perfumería o un objeto de diseño funcional que lograría trasgredir en nuestras emociones a través de una porción dosificada de nostalgia.

En el siguiente video podrás visualizar cómo se lleva a cabo este innovador proceso. 

HOW TO SUCCEED WITH YOUR MADELEINE from AMY RADCLIFFE on Vimeo.


Referencias: