Las ciudades son inseguras para las mujeres porque están construidas por hombres 

martes, 16 de mayo de 2017 4:49

|Salma Lopez

 


A lo largo de la Historia, la participación activa de las mujeres para la construcción de una teoría feminista ha radicado en el cuestionamiento de la subordinación de la mujer dentro del desarrollo social bajo la premisa de una lógica androcéntrica -que defiende las libertades de los hombres sin proteger explícitamente las de las mujeres-, lo cual ha generado teorías que posicionan a la mujer como punto de estudio en búsqueda de una equidad de género; sin embargo, dentro de la definición de ciudad como un asentamiento donde es posible realizar el ejercicio de la ciudadanía libre a través de las relaciones sociales, actividades, servicios y los bienes que se otorgan, prevalece una inequidad invisibilizada tanto por los poderes como por el imaginario social, en cuanto al modo en el que se provee a hombres y mujeres de cada una de estas oportunidades.

El diseño urbano se ha convertido en un importante catalizador de la inequidad de género. A través de cuestiones como la accesibilidad, la movilidad, el transporte público, el espacio público y la estratificación de los sectores de la ciudad; la seguridad de mujeres y niños se ha puesto en riesgo y ha sido amenazada. Lo anterior resulta del nulo cuestionamiento sobre el modo en que las mujeres utilizan la ciudad, siendo que ellas son las principales encargadas de las actividades domésticas y el cuidado de los niños, sin mencionar que un gran porcentaje enfoca su desarrollo personal en el trabajo y la provisión de víveres al hogar.


arquitectura y feminismo


Los planes de desarrollo urbano no consideran las diferencias entre sexos ni mucho menos de género. Por mencionar algunos ejemplos: los baños públicos y de establecimientos son evidencia de tal sistema heterosexual que nos rige; existe mucha gente que no se siente identificada ni con el símbolo femenino ni con el masculino; el tamaño y la cantidad de baños es igual tanto para hombres como para mujeres, sin considerar que estas últimas tienen diferentes necesidades y es probable que utilicen más tiempo el baño. Los reglamentos de construcción no exigen estas consideraciones y, por lo tanto, se producen y repiten estas prácticas, las cuales no hacen más que discriminar e invisibilizar nuestras diferencias.


ciudades no aptas para las mujeres

Hablando de una mayor escala urbana, el equipamiento que provee la ciudad tampoco considera estas diferencias. Las banquetas —en el mejor de los casos se encuentren en buenas condiciones— no cuentan con iluminación y muchas veces no son suficientes para generar una verdadera conectividad, los autos iluminan las calles, no las banquetas, las escasas paradas de autobuses tanto formales como informales provocan un sentimiento de inseguridad, así como las altas y continuas bardas de los conjuntos residenciales y los centros comerciales que se emplazan en las calles, el mobiliario en parques o plazas públicas no consideran lugares de descanso para mujeres embarazadas o para apoyar bolsas u objetos.

La simbología en las señalizaciones siempre es un icono masculino y no femenino. Lo anterior, probablemente aún no sea foco de atención para gran parte de la población, debido a que estas prácticas son normalizadas y son parte del
habitus en el que nos encontramos.


la arquitectura impide el feminismo


Así que podríamos afirmar que existen cientos y miles de mujeres quienes se encuentran involucradas en la lucha por la equidad de género; sin embargo, ellas se siguen enfrentando a inequidades en su papel de portavoces. Nuestros representantes políticos, en su mayoría, son hombres, las cabezas responsables de los planes de desarrollo urbano son hombres, la mayoría de los principales ponentes de la arquitectura son hombres... y así podemos continuar con una lista de disciplinas encabezadas por el sexo masculino, en el que los puestos encargados de la toma de decisiones continúan ocupados por ellos.

Se sabe y se demuestra que cuando las mujeres se unen por una causa pueden generar grandes movimientos, y no sólo ellas, también ellos, pues esta participación repercute directamente en todos. En el momento en el que las mujeres sean consideradas para la construcción de la ciudad, nos daremos cuenta de que ésta se volverá más segura y accesible para todos, para las poblaciones más vulnerables: niños, ancianos, discapacitados, así como para los hombres. 


feminismo y arquitectura


Es grande la responsabilidad que como diseñadores y arquitectos tenemos para construir ciudades conscientes y alertas de las diferencias, no sólo de sexo y género, sino de raza, origen y clase, por mencionar algunas. Finalmente, de este modo en conjunción con los adecuados mecanismos políticos, económicos y de participación, será posible tener una ciudad libre de segregación y discriminación a través del pleno y equitativo uso del espacio.



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El feminismo busca la igualdad de género, en el que tanto mujeres como hombres puedan gozar de los mismos derechos y beneficios sin tener que excluir a uno de ellos; por ello, es importante conocer más sobre este movimiento, así que te recomendamos los siguientes documentales que te ayudarán a entender el feminismo y puedes ver en Netflix.


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Referencias

Abbey, K. (Abril, 2016). 'Cities aren’t designed for women. Here’s why they should be'. The Huffington Post.
Blake, P. (2012). 'Women'. [Ilustración]. Recuperado de Telegraph.



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