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Catalytic Clothing: La ropa como proceso de activación bioquímica

Diseño Catalytic Clothing: La ropa como proceso de activación bioquímica

La simple idea de pensar que lo que usamos pueda colaborar con el medio que nos rodea en procesos metabólicos o bien, que podamos generar nuevas gamas de telas que al ser desechadas puedan biodegradarse, nos cambia radicalmente la forma de entender la ropa y a la industria de la moda. En los últimos años el desarrollo en textiles se ha pronunciado por una modificación en los procesos de elaboración y producción de prendas; esto aunado al prominente avance de la biotecnología y la nanotecnología en un campo en el que el arte, la biología moderna y la moda convergen para generar alternativas que están transformando incluso la forma de relacionarnos con nuestros cuerpos.

 

La bioropa, como se le ha llamando, establece un precedente en el uso y aprovechamiento de la ciencia y la tecnología en la misma; desde que ésta puede convertirse en composta hasta la utilización de ropa que al estar en contacto con el ambiente lo purifica. Evidentemente el campo de acción no se establece sólo en el sector comercial sino también en el ámbito artístico, el cual da lugar a una variada estructura de reflexiones y alternativas sobre el cómo estamos produciendo, consumiendo y desechando lo que usamos. De ahí que las propuestas tanto de la moda como del arte, llamen la atención por las posibilidades que brindan. 

 

 

En ese sentido la diseñadora, artista y científica inglesa Helen Storey ha realizado desde finales de los 90 una importante investigación en los campos de la ciencia y la moda, profundizando en la producción de fibras biodegradables que puedan ser mucho más amigables con el entorno. En 2008 comienza la estructuración de lo que será su actual proyecto Catalytic Clothing (Ropa Catalítica), en conjunción con el químico Tony Ryan y un equipo multidisciplinario que involucra a científicos, académicos, diseñadores y cineastas. Como lo indica su nombre, las prendas se emplean como un catalizador para generar una interacción con el aire que respiramos y purificarlo. El principio activo de la prenda se adhiere al entrar en contacto con el agua, es decir al lavarla y posteriormente al estar expuesta a la luz; reacciona liberando una sustancia bioquímica que rompe con los contaminantes, todo esto a través de un proceso fotocatalizador de nanopartículas. Lo interesante de todo, es que la prenda tiene que estar en movimiento ya que de esta manera hay una mayor producción de moléculas y por ende, una mayor limpieza del aire, lo que involucra al cuerpo y a las personas como un componente vital para el éxito del mismo. 

 

 

El proyecto se ha integrado por diversas piezas que van desde la creación de un vestido de noche “Herself” que limpia ciertos contaminantes industriales y automovilísticos, hasta la instalación en espacio público de “Field of Jeans” para la cual se estructuró una campaña de donación de denims, que fueron colocados en un parque de Londres, obteniendo como resultado una sección con aire más limpio y saludable. Su constante evolución tiene como objetivo que en máximo dos años, esta tecnología esté disponible para uso humano, cambiando la relación que establecemos con nuestras prendas, generando una visión mucho más integral de lo que usamos y una conciencia de nuestra huella en el medio. 

 

 

Este tipo de propuestas se añaden a la de otros artistas preocupados por el impacto de la excesiva industrialización de lo que usamos y sus cadenas de explotación. Basta con recordar la producción de pieles alternativas a partir de una muestra orgánica proveniente de distintos seres vivos, creada por los artistas y científicos The Tissue Culture & Art Project, la ropa que se biodegrada como composta, fabricada a través de un cultivo de bacterias del té verde de la diseñadora inglesa Suzanne Lee, e incluso biojoyería desarrollada a partir de muestras molares, de hueso humano o de rata.

 

La realidad establece que se necesitan urgentemente otros procedimientos para hacer sostenible un creciente mercado de la moda y por supuesto de la ropa. Tal vez la próxima vez que abramos nuestro clóset nos percatemos que nuestros zapatos, abrigos, pantalones y accesorios vienen de bacterias, biopsias de animales o inclusive de nuestro propio cuerpo.


Referencias: