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DISENO

Por qué es necesario que las ciudades estén diseñadas desde una mirada femenina

Por: Nicole López19 de septiembre de 2017

Los atributos y roles construidos por la sociedad latinoamericana en relación al género femenino, afectan de forma negativa la participación de la mujer en diversas actividades y en el ejercicio de sus Derechos. El diseño urbano y arquitectónico no es la excepción: se rige por un sistema patriarcal y capitalista, en el cual se priorizan los valores económicos y materiales por sobre las necesidades humanas. En este modelo, los individuos más vulnerables —niños, mujeres y ancianos — son sometidos y excluidos de Derechos Humanos y servicios básicos, los deja expuestos a distintos tipos de riesgos.

El modelo descrito se observa en todas las clases sociales, pero es más grave en los sectores pobres. El varón tiene el rol de proveedor de objetos y de dueño de los mismos, el cual se le enseña desde pequeño junto con la represión de sentimientos. En cambio, la mujer se entrena desde pequeña para representar un papel erróneamente asignado por la sociedad, que la considera el "sexo débil", encargado de servir, procrear y proteger, con el fin de que esté al servicio del hombre. Así se forma la división de género, lo que afecta desde las relaciones interpersonales hasta la relación del habitante con su medio ambiente y el desarrollo de sus actividades diarias; lo cual se refuerza con el diseño urbano poco incluyente.

Mag. Arq. Mariana Enet.

A modo de crítica a la dinámica actual de la sociedad latinoamericana, la arquitecta magister en Desarrollo Urbano Mariana Enet presentó, además de diversos artículos de participación social en el diseño urbano, el libro-manual Herramientas para pensar y crear en colectivo programas intersectoriales del hábitat, en el que convoca a la construcción de hábitats y, con ello, a la creación de un futuro en el que el interés colectivo sea posible y todas las personas tengan una participación activa en el proceso de toma y evaluación de decisiones.

Si retomamos la última línea, se ha observado en el modelo tradicional de diseño de barrios que se limita la participación de la mujer. No basta sólo con que ellas asistan a reuniones o asambleas, sino en proporcionar las condiciones para que realmente sean escuchadas y puedan tomar decisiones. Una vez que se logre abordar la problemática y las posibles soluciones desde la "mirada de una mujer", quien se encuentra más vulnerable y expuesta a la violencia, podremos decir que el diseño de la ciudad es inclusivo.

Ximena Enet, Espacio Interno, 2005.

La producción del hábitat de acuerdo a Mariana Enet, deberá tener un enfoque sustentable en el sentido en que dotará de importancia al ser humano y a la naturaleza, a diferencia del modelo tradicional de producción masiva de viviendas monótonas, sin carácter, y estandarizadas, que el gobierno presenta como "vivienda social" y que carecen de un estudio previo de los individuos y sus necesidades a nivel individual y colectivo.

Encontramos, entonces, que el modelo de desarrollo actual no resulta en un progreso como tal, ya que el gobierno se reserva para sí el derecho de intervenir y tomar decisiones en relación con el diseño de las ciudades, sin considerar la participación ciudadana y a través de líderes barriales y otros representantes que, en la mayoría de los casos, son hombres. Un adecuado diseño urbano requiere la colaboración de residentes de ambos sexos, arquitectos, urbanistas y profesionales de otras áreas para lograr estrategias efectivas con un correcto manejo de historia, cultura y estructuras económicas y sociales.

La innovación de métodos propuesta por Enet, dará como resultado una reflexión y aprendizaje continuos, porque se identifica y valora lo particular, se analizan las diversas necesidades humanas que varían en relación con la edad, sexo y condiciones físicas, y se puede visualizar una amplia gama de soluciones posibles y llevar a cabo la que sea más conveniente para lograr los objetivos comunes. Esto llevará a una mejora de planeación urbana en el que la equidad predomine y, con ello, se creen ciudades habitables, sustentables y seguras para las mujeres. Un diseño por y para todos.

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