Condé Nast: un siglo de fotografía

miércoles, 2 de septiembre de 2015 9:02

|Museo Franz Mayer




Texto por: Melissa Méndez

El imperio de la moda no hubiera logrado consolidarse de manera tan contundente sin la ayuda de revistas como
Vogue, Vanity Fair, Glamour y otras que están bajo el sello editorial Condé Nast.

Desde su creación, en 1910, esta casa editorial le ha dado peso y prestigio a una industria tachada por muchos de frívola, derrochadora y superficial, pero ¿cómo lo logró? Generalmente el prestigio viene acompañado de talento y, en este caso, de nombres vinculados al mundo del arte. No es casualidad que Condé Nast se rodeara de los artistas, editores, directores de arte, ilustradores, modelos y fotógrafos más creativos y afamados de la época.


la moda en la fotografia


El primer fotógrafo en ser contratado fue Baron Adolph de Meyer en 1913, quien era considerado el “Debussy de la fotografía”, después le siguieron
Man Ray, Horst P. Horst y George Hoyningen-Huene, fotógrafos vanguardistas que incluso formaron parte del movimiento surrealista en los años veinte y treinta. También destacaron con su innovación Edward Steichen, Erwin Blumenfeld, Cecil Beaton y Helmut Newton.

Estos genios del lente fotográfico no sólo retrataron a bellas modelos luciendo ropa de diseñador (valuada en miles de dólares), sino que crearon estilos icónicos y conceptos audaces, e incluso discursos que en algunos casos contradicen y desafían lo banal, pero sobre todo el concepto canónico de belleza.

fotografia de moda

En la actualidad, esta editorial sigue trabajando sobre la misma línea, con fotógrafos magistrales y de notable reconocimiento como Deborah Turbeville, Bruce Weber, Peter Lindbergh, Ellen Von Unwerth, Corinne Day, Mario Testino, Steven Meisel, Nick Knight, Tim Walker, Miles Aldridge, Sølve Sundsbø y Willy Vanderperre.

En un panorama más profundo, revistas como éstas no sobresalieron únicamente por sus fotografías artísticas, sino también por sus artículos que tocaban temas culturales e incluso políticos. Un ejemplo lo encontramos en la revista Vogue de otoño, publicada en septiembre de 1943; en esta portada encontramos la ilustración de una mujer que está leyendo una carta en la que se le invita a ocupar puestos laborales del orden civil, y debajo se puede leer: ¡Toma un trabajo, libera a un hombre para que pueda luchar!

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Bajo el contexto de los años cuarenta, portadas de esta índole debieron ser alarmantes y provocativas, al igual que absurdas (como la guerra misma), dado que la mujer se encontraba al margen de cualquier incursión y decisión bélica, política o económica.

No obstante, el hombre necesitaba ir a la guerra y la única que quedaba “libre” para sustituirlo en las labores del estado mientras estaba fuera era la mujer. Misma que ya estaba cansada de permanecer a la sombra y anteriormente ya había comenzado a exigir igualdad laboral, por lo que el tiempo fue perfecto. El que una mujer estuviera dispuesta a salir de la pasividad para competir laboralmente con un hombre, marcaba un antes y un después en la historia de la civilización, puesto que el género femenino se resignificaba. Pero lo más importante radicó en que la mujer no sólo comenzaba a competir con el otro, sino consigo misma, probándose en retos totalmente nuevos y experimentando espacios y situaciones muy distantes a las acostumbradas.

Por lo tanto, estas revistas son también una prueba material que ha documentado el paso de la mujer por el mundo. Y aunque actualmente la mercadotecnia es fundamental y la publicidad ocupa por lo menos una tercera parte o más del contenido de las revistas, es interesante constatar su evolución, ya que por más de 100 años, Condé Nast ha trabajado arduamente en sus publicaciones, y guste o no, ha dejado una huella indeleble en la historia de la de la moda.

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Y es por esos 100 años de éxito, que la editorial decidió celebrar con una exposición que ha dado la vuelta al mundo. En ella se muestra mediante una estructura cronológica, una selección poco común de fotografías y revistas (como la mencionada anteriormente) sacadas de archivos especiales en Nueva York, París, Milán y Londres.

Hoy tenemos la suerte de contar con esta exposición en nuestro país, dentro del museo Franz Mayer ubicado en el centro histórico del Distrito Federal. Coming Into Fashion estará presentándose hasta el 11 de octubre de este año, ¡así que no puedes perder la oportunidad de juzgar con tus propios ojos, si el trabajo de esta casa editorial es simple estrategia de marketing o verdadero arte!

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REFERENCIAS:
Museo Franz Mayer

Museo Franz Mayer


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