¿Cómo funciona la creatividad en una agencia de publicidad?

viernes, 7 de julio de 2017 11:02

|Rodrigo Ayala

El cuerpo humano necesita agua para mantenerse en estado óptimo. Procesos básicos del organismo como la transpiración, la orina y la respiración provocan la pérdida de agua y la necesidad de reponerla para evitar una deshidratación. Incluso es más importante que los alimentos, ya que el cuerpo humano tiene la capacidad de sobrevivir durante semanas sin comida, más no sin agua. El cuerpo humano está conformado en un 65 % por este elemento; gracias al mismo los nutrientes son conducidos a las células, el proceso digestivo es más efectivo y los riñones se mantienen sanos, además de que la piel luce más joven. 

A partir de esta información hagamos la siguiente analogía: el agua es para el cuerpo como la creatividad es para una agencia de publicidad; es decir, indispensable. La creatividad es lo que mantiene viva a una agencia de publicidad desde su raíz hasta la entrega del producto final. No en balde algunos de los que laboran en estos sitios son llamados creativos; el ingenio, la resolución de problemas, el análisis de una situación y la elaboración de grandes ideas para dar a conocer un producto o servicio son elementos fundamentales para una empresa que se dedica a generar y crear ideas.

Una agencia de publicidad es una telaraña de ideas en constante creación, mismas que a cada momento cambian su forma, color, textura, uso y proceso de creación. Se trata de una cascada de argumentos en contra o a favor de un plan que busca resolver la necesidad de un cliente para posicionar su marca en el mercado. A través de un discurso escrito y gráfico, las emociones del público meta se logran manejar; así es como los creativos buscan la mejor manera de hacer que una marca o producto brille más que el de sus competidores.

Llevar a cabo este proceso es largo, complejo y, muchas veces, tempestuoso. En el camino, los creativos deben soportar largas discusiones con compañeros y clientes, noches en vela, ideas rebotadas y anuladas por otros al considerarlas inconsistentes y poco originales. Es un trabajo que tiende a ser desgastante y no siempre es bien reconocido. Cuando ocurre lo contrario, las satisfacciones son tan enormes como el deseo de un creativo por cambiar el mundo.

Para bien o para mal, las agencias se deben a los clientes. Éstos son las que proporcionan el brebaje del cual las agencias beberán para buscar explotar sus ideas al máximo. Así como una mujer busca al hombre más fuerte, más inteligente, más independiente o más apuesto para hacerlo su pareja, las marcas siempre buscarán a las agencias más adecuadas para colaborar con ella en la resolución de sus principales necesidades. ¿A quién escogerá? A la que luzca más creativa, experimentada y capacitada para llevar a cabo una tarea tan ardua. No son fáciles las misiones encomendadas por los clientes. Por lo regular exigen algo más que creatividad: disposición absoluta, entrega total, horarios flexibles y descabellados así como precios bajos. Una mente creativa debe tomar en cuenta lo anterior para que con pocos recursos pueda ofrecer brillantes resultados.

Una vez que la agencia tiene en su poder un proyecto con el cual deberá construir un concepto para posicionar una marca, los creativos nunca trabajarán solos; siempre estarán rodeados de compañeros con los cuales “rebotará” ideas en la búsqueda del concepto más adecuado para la misión que tengan encomendada. La inspiración es vital en este punto, pero también el trabajo constante, la exigencia física y mental, así como la búsqueda de fuentes en las que puedan hallar el punto estratégico. La creatividad proviene de múltiples lados: una palabra, una imagen, una canción, una historia, un sonido o lo que sea que encienda la imaginación de los encargados de crear un concepto.

Los creativos deben ser seres abiertos y atentos a lo que pasa en el mundo. Su cerebro debe ser una esponja que absorba lo que pase ante sus ojos y el resto de sus sentidos. La respuesta que buscaban para resolver un problema puede estar en los detalles más “insignificantes”. Cualquier locura nunca será lo suficientemente descabellada para un creativo con imaginación ilimitada. Las agencias más experimentadas saben que las ideas de la sociedad constantemente cambian y deben ir acorde a ellas. Incluso, la publicidad es la que muchas veces dictamina las ideas y los pensamientos que la sociedad retomará como válidas. El reto es precisamente ese: descubrir la siguiente gran idea que revolucionará el mercado y la manera en que los clientes comenzarán a adquirir un servicio o producto.

Para llevar a cabo una buena generación de ideas es vital que los creativos conozcan lo más profundamente posible el servicio o producto sobre el que harán una estrategia publicitaria. Es decir, se tienen que convertir en usuarios del mismo para conocer su textura, peso, sabor, beneficios, aroma, sonido… todo lo que lo conforme. Si no son ellos los primeros en conocer la manera en que funciona o su propósito, será casi imposible que puedan generar una publicidad real.

La creatividad es cada vez un campo mucho más puesto a prueba no sólo en una agencia de publicidad sino prácticamente en todas las áreas del mundo. Por ello éste debe ser el hilo conductor de una agencia y de la vida de los creativos. Con base en la sensibilidad que experimenten hacia la vida y sus actores, una creativo tendrá más cartas para jugar en su labor diaria. Debe ser un buscador constante de emociones, de historias, de palabras y anécdotas. Conforme más empapado de la actualidad esté, más se beneficiará la agencia de sus habilidades, ya sea como un copy o un diseñador gráfico.

Ganarse la confianza de un cliente quizá sea la labor más ardua de una agencia de publicidad. Para hacerlo se deben poner sobre la mesa muchas habilidades: una entrega absoluta con el proyecto, un evidente amor por la marca, una responsabilidad que sobrepase las expectativas del cliente y una capacidad de análisis creativo que sea superior a todos. Todo esto se traduce en un valor que cualquier cliente siempre apreciará por encima de todo: honestidad. 

Otro rasgo distintivo del proceso creativo de una agencia –y que es uno de los más importantes- es la capacidad de disfrutar del trabajo. Si no hay felicidad al hacerlo, no vale la pena invertir largas jornadas en ello. Un creativo debe ser como un padre de sus proyectos: tiene que invertir su imaginación entera en salvaguardar el proceso de lo que está haciendo, ya que una parte de sí mismo se encuentra alojada en lo que hace. Motivos para sentirse agobiado en una agencia los hay, y muchos: jornadas extenuantes o exigencias que a veces se tornan en absoluto estrés. Por otro lado, los creativos tienen motivos para sentirse privilegiados: pueden vestir como quieran, tienen permisos que en otros empleos difícilmente se encuentran y basan su trabajo en los frutos de su imaginación como en ningún otro lado.

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Cuando estos factores se conjugan de manera exitosa, todo ello se cristalizará en proyectos redondos, satisfactorios para los clientes y para el público al que quiere llegar. La creatividad es capaz de hacerlo todo en el mundo. En estos momentos estás a punto de llevar a cabo una tarea creativa para resolver una situación particular. Eres privilegiado por el hecho de tener un cerebro, un corazón y una inquietud para desentrañar el mundo. Úsalos para vivir a tu entero gusto.

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