El arquitecto fascista que amaba a Hitler y quería construir ciudades perfectas

miércoles, 19 de abril de 2017 13:41

|Viviana Chavez




Su faceta oscura, su ideología fascista y su colaboración con el régimen pronazi de Vichy es lo que aún se cuestiona del impulsor de la arquitectura moderna de la década de los 20: Le Corbusier, admirado por una de sus obras más famosas: "La Capilla de Ronchamp". El investigador Marc Perelman, quien estudia desde 1979 la orientación fascista del arquitecto, relata que en 1930, éste se vinculó con Pierre Winter, líder del Partido Fascista Revolucionario y el ingeniero François de Pierrefeu, con quien lanzó el diario Prélude.

También existen más detalles que ligan la vida de Le Corbusier con el fascismo: estuvo en Vichy durante 18 meses y ocupó un despacho estatal del gobierno que colaboró con los nazis, sitio en el que preparaban los nuevos planes urbanísticos y la reconstrucción una vez terminada la guerra. En una carta a su madre escribió: "Hitler va a poder coronar su vida con una obra grandiosa y así reformar Europa”; mientras opositores fueron perseguidos, asesinados, autoexiliados o exiliados de sus países de origen, Le Corbusier permaneció en Europa durante ese tiempo.


Le Corbusier ideologia nazi


Georges Valois —político francés— fundó Le Faisceau, un partido abiertamente fascista, en el que Le Corbusier apareció en la portada de Le Nouveau Siècle, órgano de difusión del partido, en 1927. Es probable que una respuesta de la postura política de este arquitecto, nos lleve a comprender el contexto histórico europeo de la primera mitad del siglo pasado, en el que predominaba el totalitarismo y autoritarismo, pues el fascismo, nazismo y nacionalsocialismo fue la herencia en las ideas de los intelectuales.

Los pensamientos de Hitler y Le Corbusier coincidían en la proyección de ciudades ideales que no pudieron realizar, ambos buscaban la destrucción de un pasado, evitar en los hombres la repetición de vicios y costumbres, desde su punto de vista indignas, y consideraban que sus ciudades eran sucias e insalubres; por ello, había que reconstruirlas a partir de un plan preciso, exacto, ideado para no dejar nada a la improvisación: planearon el Welthauptstadt Germania en Berlín, de la mano de Albert Speer, que tendría la Volkshalle, el estadio olímpico de Germania, el Arco del Triunfo de Hitler, el Palacio de la Cancillería, el Aeropuerto de Tempelhof y el Palacio de Congresos, así como soluciones asombrosas para su época, como lo fueron los pilotes especiales para fango y materiales 100 % antibombas.


arquitectura en la era nazi

En 1925 exhibió el plan Voisin para París, “la nueva ciudad francesa”, donde la ciudad vertical debía ocupar el 5 % de la superficie construida y para el resto, proponía un centro mucho más denso pero geométricamente ordenado, ya que consideraba a París enfermo, una zona insalubre y sobresaturada.  Para esto se debían demoler 40 hectáreas de terreno al Oeste de Sena, levantar 16 rascacielos acristalados en forma de cruz de 180 metros de altura y tres complejos de departamentos que remplazaran el centro de la ciudad; con zonas verdes sustituirían lo viejo y obsoleto, estaciones subterráneas, arterias de circulación, y vialidades que separaran a los peatones de los automóviles, es decir, realizar una cirugía en el centro y medicar la periferia. Aunque para que los habitantes pudieran usar la ciudad en igual condición, consideraba eliminar las clases sociales. 


arquitectura de Le Corbusier

En 1922 proyectó la Ciudad Contemporánea, en la que programaba, para tres millones de habitantes, el 15 % de superficie construida y el 85 % plantada, algo así como Ciudad Jardín: calles en línea recta, ejes principales y axiales espaciados para circulación rápida y ágil, estacionamientos situados en el centro, envuelta en un cinturón verde, 24 rascacielos de 60 niveles, edificios con altura para oficinas  y bloques para viviendas; y para promover la movilidad, pensó un sistema de transporte subterráneo bajo cada rascacielos para que se pudiera contemplar toda la ciudad con estación en el centro. 


Le Corbusier proyectos arquitectura


En 1933 proyectó la
Ciudad Radiante, en la cual abandonó la distribución cartesiana y derecha, proyectado para 2 mil 700 habitantes, en la que destinaba 14 m2 de espacio por persona, enfatizaba en la separación efectiva de las funciones de la ciudad, zona industrial, residencias y negocios, grandes bloques de parques y edificios elevados sobre pilotes a cinco metros del piso, con el propósito de que tuviera un efecto de uniformidad. Además, estereotipó Las Medidas del Hombre, "el modulor”, que debían ser las perfectas del "hombre ario", algo que denotó su espíritu fascista. 

En general, las obras de Le Corbusier son un reflejo del pensamiento social de su época, representaron "lo más avanzado de la época" al generar el "movimiento moderno", a través de sus proyectos desarrolló un pensamiento totalitario y de "formas fascistas", su filosofía fue considerada autoritaria y de criterios ortodoxos en la que muchos se opusieron. Han pasado más de 50 años de la muerte de Le Corbusier, pero aún se cuestiona: ¿fue un fascista colaboracionista o un traidor? ¿Un ególatra que apoyó a Hitler con tal de poner en práctica sus planes urbanos? La Fundación Le Corbusier sólo menciona en su historia la participación que tuvo en el diario Prélude y su prolongada estancia en Vichy durante la Segunda Guerra Mundial, pero no todos los planes que mantuvo con Hitler. 

Más allá de la ideología política que pudiera haber tenido, aún carecen las pruebas para decir con certeza si fue o no fascista,  pero gracias al legado arquitectónico en el siglo XX es considerado padre del modernismo, evidentemente marcó un cambio en la arquitectura , desarrolló las técnicas más avanzadas de la época y  sus obras más representativas sirvieron de estudio de diferentes generaciones, surgiendo  un antes y después de Le Corbusier en el mundo.


Le Corbusier arquitecto



**

Muchas historias sobre la Segunda Guerra Mundial parecen sacadas de la ficción, pero sucedieron; por eso conoce cuál fue el libro infantil que inspiró las técnicas militares de Hitler. Además, estos son los tres polémicos días en los que Hitler pudo ganar la guerra y de los que nadie habla. 




TAGS: Arquitectura
REFERENCIAS:
Viviana Chavez

Viviana Chavez


  COMENTARIOS