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Ilustraciones de Cristóbal López sobre una mujer que adora al demonio

April 24, 2018

Diana Garrido

¿Te gustaría tener sexo con un demonio? Aunque le temas, puedo asegurarte que sí...



Hablar de demonios es remitirse automáticamente a una criatura escuálida, de piel rojiza, con amplios cuernos en la cabeza y una cola larga y asquerosa que camina en dos patas de cabra y garras en las manos. Sin embargo, ¿cuando has visto semejante monstruosidad andar en las calles paseando entre los apresurados humanos? Nunca, porque jamás se dejarían ver en su forma natural y es por ello que adquieren figura de mujer u hombre, capaces de detonar los más bajos deseos en las personas que les miran.




Pero no cualquier demonio puede hacerlo, sólo unos cuantos que se hacen llamar íncubos (hombres) y súcubos (mujeres), mismos que pueden estar a tu lado y seguramente no te has percatado de ello. Observa bien a tu alrededor y encuentra aquella persona que te haga temblar, que al verle te acelere el corazón, moje tu entrepierna y te obligue a abanicar tu rostro. Ese —probablemente— sea un ser demoníaco infiltrado en tu entorno.




No te alarmes, es más, acércate, sucumbe ante el deseo y aventúrate a conocer el sexo demoníaco. Podrías llevarte una gran sorpresa hallando en estos seres del averno la más grande satisfacción: placer desbordante, virilidad interminable y un sinfín de emociones ardientes y eróticas que se incubarán dentro de ti hasta perder la razón. Ellos lo saben, entienden que la satisfacción sexual difiere en cada persona y es por ello que demonios como Leviatán, Efelios o Zabulón se presentan como enanos, como hombres galantes o incluso, como animales no convencionales, pero que al final, excitan a sus víctimas tanto como para sorprenderlos en la intimidad con sus rostros y cuerpos verdaderos, únicamente con el propósito de extraer la energía erótica a través del coito.




Uno de los demonios que tienen las mismas actitudes de un súcubo sin serlo realmente, es Baphomet, la imagen de un macho cabrío que ha sido tema central de múltiples investigaciones y estudios que intentan descifrar su origen, pero no hay mucho que buscar, su finalidad es sencilla: dar placer a cambio de almas y energía. No hay más.




Él es el encargado del purgatorio, de los siete infiernos y de los siete pecados capitales, aunque con el tiempo le cedió la responsabilidad de cada uno a otros demonios como Belcebú, Belfegor o Lucifer permitiéndose ser un diablo seductor con tantos poderes como los demás. De este modo, puede poseer la envidia de Leviatán, la lujuria de Asmodeo y claro, el poder sexual y erótico de cualquier íncubo —incluso súcubo—.




Pero ¿cómo podría Baphomet internarse en la húmeda y cálida cavidad de una mujer sin ser obstaculizado por su cabeza de cabra y su enorme cuerpo? Cristóbal López tiene la respuesta con sus ilustraciones que tienen que ver directamente con el mito de este personaje infernal, la brujería, el satanismo y la religión. Este viril macho cabrío se postra frente a mujeres y las hace gemir de placer, con él gritan de satisfacción y les da un motivo para pedir cada vez más un poco de su pasión.




Así, tomando como base los grabados renacentistas, cartas del tarot, el arte de El Bosco y las leyendas del medievo, crea imágenes en las que la cabra demoníaca monta a una bella mujer, en otras le practica sexo oral a profundidad y a unas más, la somete a juegos sexuales explícitos. La mayoría de sus ilustraciones muestran un lado abiertamente erótico, tanto, que son consideradas XXX por los críticos que califican su obra como digna representante de la herejía, el ocultismo o hasta de la religión y sus pecados.





Ese es el gran acierto de López: sus ilustraciones retoman las ideas del romanticismo y las creencias en la oscuridad de los pecados. El satanismo reina en sus creaciones, pero al mismo tiempo es una forma de demostrar que lo lejano, lo irracional, lo improbable, puede volverse muy real —al menos en las plataformas que el artista usa para promover su trabajo—. De este modo, podemos ver una cabra en el regazo de una mujer desnuda, un clan de señoritas vulnerables esperando sin ropa a que el demonio termine de fornicar con una bella doncella o a un verdugo observando la escena de sexo oral entre Baphomet y una monja.




Cristobal López plasma a sus mujeres desnudas, asediadas por penes, sofocadas de pasión y de demonios dispuestos a saciar sus ansias de placer hasta que ellas no puedan más. Es por esto que cada una de las ilustraciones lleva consigo un poco de pecado y otro tanto de satisfacción; culpa compartida y también deseo reprimido, justo como cada persona en el mundo y como cada demonio, como cada íncubo y súcubo en el entorno. Por esto mismo, si quieres advertir la presencia de uno de estos seres, es mejor que no dejes de ver el trabajo de Cristóbal López en su sitio web o de lo contrario podrías ser sorprendido por alguna criatura similar en tus más profundos sueños... al menos que desees uno.


TAGS: Erotismo Ilustraciones Ilustraciones sexuales
REFERENCIAS: Kerbcrawlerghost Angeología

Diana Garrido


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