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18 ilustraciones de Ilaria Clari para entender a Freud

Diseño 18 ilustraciones de Ilaria Clari para entender a Freud

¿De verdad podemos obsesionarnos con el sexo?



Existe una línea muy delgada entre apreciar el sexo y ser adicto al placer que proporciona una noche de locura descomunal entre sábanas y besos tan pasionales como el infierno. A veces, esta diferencia puede estar oculta en acciones que parecieran insignificantes, pero en realidad son detonantes de un diagnóstico psicoanalítico que indica un desorden sexual.


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Según Freud, el sexo es primordial en la vida y es una parte fundamental del ser humano. Entonces, ¿por qué debe ser tan complicado y frustrante hablar de este tema tan normal? Sencillo, la sociedad nos ha infundado un miedo muy arraigado y sin sentido. Por esto mismo, Freud se centró en los estudios que indican que el deseo sexual proviene de la inconsciencia. Sí, tal vez sientes deseo por alguien, lo miras y quieres explotar tus más íntimos impulsos con él, pero también este deseo se presenta de manera secreta, tanto que no puedes percibirlo como tal.


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El psicoanalista dividió los deseos sexuales inconscientes en etapas, mismas que aunque hemos explicado en otros artículos, vale traerlos a colación: oral, anal, fálica, latente y genital. Todas ellas se ven reflejadas a lo largo de la vida, pero sin duda, es justo la etapa final la que define lo que al principio denominábamos como la línea divisora entre el placer y la adicción.


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¿Cómo saber en qué lugar te encuentras situado? Responde las siguientes cuestiones


  • ¿Sucede algo si un día no te masturbas o tienes relaciones sexuales?
  • Si se presenta por casualidad la oportunidad de tener sexo, ¿la tomas pensando en las consecuencias?
  • Cuando terminas una sesión sexual, ¿te sientes avergonzado?
  • Tu necesidad de sexo no impera en tu vida
  • Puedes negarte al coito sin forzarte demasiado

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Si la mayoría de las respuestas fue negativa, tranquilo, eres hipersexual. Esto quiere decir que sufres una alteración hormonal llamada hipersexualidad, la cual consiste en el aumento del libido momentáneamente, es decir, ante algunos estímulos específicos puedes excitarte sin complicación. Sin embargo, si la mayoría de tus respuestas fue positiva, es probable que seas ninfómano. No obstante, este no es —evidentemente— un diagnóstico. Para eso debes consultar a un psicoanalista que te dé un veredicto más preciso.


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Para Freud no existía tal cosa, en realidad para él era solamente una obsesión natural, una reacción que el cuerpo tenía hacia los estímulos latentes de sexo y las necesidades sexuales, tan ordinarias como el respirar. Es por ello que para muchas personas puede ser normal ver senos, vaginas, vulvas y penes.


En efecto, es normal.


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No es que exista una obsesión o adicción. Es sólo la condición humana y es tan común y corriente que Ilaria Clari basa en ella gran parte de su obra. Así vemos cómo es que plasma las partes masculinas y las femeninas con acuarelas en tonos muy suaves repletos de erotismo y sensualidad en los que se puede ver un seno con un pezón erecto lanzando el humo de un verdadero hogar, un racimo de uvas-senos y una mujer que muestra el universo que esconde entre las piernas.


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Sus acuarelas sin pudor son el reflejo de las ideas freudianas que hablan de sexo y la sexualidad como algo natural y único, así como de una liberación no sólo femenina, sino humana. Así, sin etiquetas ni adjetivos.


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Es por esto que con suma sensibilidad y un sutil erotismo —que pareciera casualidad— Clari pone en papel ideas que podrían alterar la mente de quien las mira. O te causa incomodidad y un bochorno facial o simplemente lo verás como una planta repleta de vaginas. La irreverencia es primordial en sus ilustraciones, pero es también un arma para no sentir las agresiones sociales tan directas, mismas que afectan la moral y la ética.


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Con sus creaciones pretende hacer conciencia en los espectadores para conseguir empatía y claro, que se normalice el hecho de que tenemos genitales. Sus ilustraciones son un claro mensaje de que hay que quitarse la idea de la cabeza de que todo es una obsesión. El sexo no es malo ni anormal, tampoco la manera en que se ve, eso es sólo una idea mal infundada en el imaginario colectivo. Sigue su trabajo en su página web y adéntrate en la sexualidad.