14 ilustraciones porno para entender el consumismo y la política

Martes, 30 de enero de 2018 12:57

|Diego Cera

No importa cuánto nos empeñemos en negarlo, nuestra sociedad está podrida debido a nuestra insistencia en darle valor a todo lo que nos rodea.



Black Mirror, House of Cards u otras series y películas que retratan ese lado hundido y pervertido de la sociedad nos han convertido en seres paranoicos intentando no ahogarnos en la perdición. A partir de ese círculo vicioso del que queremos escapar podemos decir que estamos hechos de tetas, vaginas y comida rápida; lo cual en automático nos convierte en algo parecido a las ilustraciones de Jacqueline Mak.





El sexo y todo lo que éste conlleva nos vuelve seres irracionales que darían todo por conseguir algo de placer. Dinero, comida o cualquier producto que resulte intercambiable es inútil cuando ante nuestros ojos aparece un cuerpo desnudo dispuesto a entregarse. Los más sensatos tratarán de fingir que el placer y el sexo son bienes secundarios en sus vidas; aunque, la gran mentira se derrumba en el mismo momento en que sus cuerpos comienzan a palpitar y a sentirse atraídos por otros individuos que persiguen el mismo objetivo: el goce carnal en su estado más puro.





Pero si esto es algo tan común como vivir en todo el mundo, entonces ¿por qué sigue siendo prohibido? La comida, la diversión y el sexo; absolutamente todo lo bueno que existe y por lo que vale la pena luchar en este mundo está monetizado o tenemos que hacer un gran sacrificio para poder llegar a ello. Después de que se nos presenta como algo casi inalcanzable, la política —apoyada de la publicidad— nos hace pensar que sólo a través de ella podremos alcanzar más fácil nuestros sueños —aún si éstos no tienen nada que ver con el Estado—.





De todo este caos y confusión, Mak obtiene material e inspiración para crear ilustraciones y collages que, aunque a primera vista parecen divertidos, todo aquel que se acerque a ellos con un poco de curiosidad acerca de su significado podrá darse cuenta de que se trata de un reflejo de nosotros mismos. Como si fuesen cartas con destinatarios específicos, un amasijo de piernas, comida y joyas nos habla de lo podridos que estamos como sociedad.




Más allá de la forma y el mensaje de cada imagen, el espectador descubre algo completamente diferente en cada una de estas ilustraciones. La censura religiosa, el tabú del cuerpo, el consumo desmedido de comida rápida y otros "productos basura"; todo eso y más cabe en estas ilustraciones que nos demuestran cuánto dependemos del dinero y sus falsos espejismos sobre una visión perfecta del mundo que, hinchados a través de la política, nos hacen sentir miserables y vigilados a cada paso que damos. 





Afortunadamente, aunque la sociedad parece nutrirse de la peste y la podredumbre de quienes “la forjan”, artistas como Jacqueline Mak nos llevan a ese punto en el que retratar y reflexionar sobre nuestro entorno es justo donde comienza el cambio. La inconformidad se convierte en la madre de toda protesta y así continúa el hilo hasta que nuestra paranoia y terror hacia el futuro sean sólo tópicos perfectos para crear una ficción. 


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Para conocer más de cerca a Jacqueline Mak y su manera de retratar al mundo, puedes seguirla en su sitio web.



Diego Cera

Diego Cera


Articulista Senior
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