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Ilustraciones de cómo aprendí a amarme tal como soy gracias al sexo casual

Diseño Ilustraciones de cómo aprendí a amarme tal como soy gracias al sexo casual

Toda mujer tiene el derecho de sentir placer, ya que cohibirse por temas de moral hoy es cosa del pasado

A la luz de lo injustas que suelen ser las concepciones de los roles de género, la imagen de una mujer que sabe explorar su sexualidad es mal vista para algunas personas, quienes pasan por alto que toda mujer tiene derecho a autoexplorarse y tener encuentros casuales, como cualquier hombre, sobre todo si los noviazgos no van con ellas. Después de todo, la búsqueda y la experimentación son parte de ir en busca de una identidad. Además, por todos lados hay personas dispuestas a experimentar con sus cuerpos y no le temen al sexo casual. Claro, tiene sus riesgos y hay que tener consciencia, pues no sabes con qué tipo de persona podrías terminar teniendo relaciones sexuales ni sus intenciones, tomando en cuenta siempre que si no te cuidas podrías contraer enfermedades venéreas. Sin embargo, es necesario aprender saber amar nuestro cuerpo. Esto implica protegerlo y conocer sus límites.


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A fin de cuentas, de todo se aprende una lección. O varias. Por ejemplo, al estar en contacto con la sexualidad, sin tabúes y de forma abierta, reconoces tus puntos G, como lo podrían ser los senos. Si son correctamente acariciados y estimulados, pueden ser focos de placer tan intensos como los genitales, aunque no cualquier caricia o estimulo producirá excitación. Pero eso igual depende de muchos factores, por lo que puede que no sea suficiente. Para algunas la adrenalina podría ser el motor de su satisfacción, aunque es un arma de doble filo, puesto que algunas veces también provoca que los genitales se contraigan por miedo a lo que pasará si no es lo que esperaba.


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Las ilustraciones de Raffaele Marinetti nos muestran cómo una mujer comienza a ser libre de expresar placer debido a estos encuentros. Asimismo, la excitación pura que la hace estremecerse ante el contacto de la piel con la otra persona. Además, le agrada ser admirada y deseada, pero también sabe que más que sentirse aceptada, la hace saber quién es y que no es dependiente de esto por siempre. El trasfondo es que el sexo casual puede ser entretenido y la hará sentir bien sin que la lastime.


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Logra experimentar cosas nuevas. Esto no quiere decir que la hace experta en el sexo, pero sí significa adquirir experiencia del atrevimiento por acostarse con alguien desconocido y atractivo. Se siente segura de sí por ser capaz de conquistar a quien quiera. Por eso lo que aprende es a no esperar de un buen sexo ni orgasmos, pues lo único que desea es un recordatorio ególatra por haber obtenido la fuerte atracción de esa persona. Tracey Cox, experta en sexo y relaciones de pareja, advierte que sólo 50 % de las mujeres que tienen encuentros casuales pueden obtener orgasmos, es decir, en realidad saben a qué se enfrentan, pero se dejan llevar por la tracción que sienten.


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Sentirse libres es un bienestar para ellas, pues no tienen ninguna preocupación de ataduras con alguien más. Sólo necesita probar sus habilidades sexuales y, si es con una persona que sabe exactamente que no habrá ningún compromiso de por medio, toman el riesgo. El objetivo es sentir el placer y deseo, dejar atrás lo incómodo que puede ser al terminar, pero si ambos disfrutaron, no hay porque arrepentirse. 


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El pulso erótico es también un nicho de lo femenino. El deseo meramente carnal por alguien más pasa siempre por el tamiz de la aceptación. ¿De qué? De la propia sexualidad, de los límites y fronteras del cuerpo, de las pasiones particulares y de la feminidad sin prejuicios.

Marinetti es un ilustrador profesional que reside en Nápoles (Italia). Crea pinturas digitales para libros, portadas de revistas, publicidad, cómics y comisiones privadas. Puedes apreciar más de su trabajo en su cuenta de Instagram.


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Al final mientras actúes con responsabilidad y disfrutes el sexo, aprenderás que no es necesario sentirse avergonzada por hacerlo sin compromiso. Las ilustraciones de Jordyn McGeachin muestran a esa mujer en la que te puedes convertir.


Referencias: