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17 ilustraciones eróticas de una mujer adicta al dolor de una relación rota

13 de febrero de 2018

Olympia Villagrán

Todas nos hemos obsesionado con un amor que arde, todas nos hemos ilusionado con la persona equivocada y todas nos hemos empeñado en cambiar a quien finge querernos para poder destruirnos.


Él me pegó, pero yo lo sentí como un beso.

–Lana del Rey, Ultraviolence



Esto no es un apología a la violencia de género y menos una guía para soportar el maltrato de una pareja. Esto es una prueba de que el humano es un ser adictivo –no importa si esa obsesión es positiva o nociva–, hombres y mujeres tendemos a adherirnos maniáticamente a cualquier cosa o persona que creemos llenará nuestros vacíos.




Según diversas investigaciones, los hombres son propensos a volverse drogadictos, mientras que las mujeres desarrollan una dependencia al celular con mayor facilidad. Las relaciones destructivas, esas que nos abren las mismas heridas una y otra vez, también son parte de las adicciones con las que se engancha mayormente el sexo femenino.




De manera imprevisible e inconsciente, las mujeres nos prendemos de quienes nos desquician con su cariño ambivalente, su atención agresiva y su compañía confusa.




Ludovica, ilustradora a la que miles siguen en Instagram, traza en forma de erotismo, minimalismo, desnudez y misterio la adicción que muchas tenemos. El dolor de una relación rota es lo que, al parecer, protagoniza su obra. La sencillez de su línea y lo enigmático de sus siluetas convierten en lascivo aquello que debería lastimar.




Todas nos hemos obsesionado con un amor que arde, todas nos hemos ilusionado con la persona equivocada y todas nos hemos empeñado en cambiar a quien finge querernos para poder destruirnos.




Ludovica –suponemos– es una víctima más, ya que en sus dibujos juegan la pasión, la indiferencia, el dolor, la nostalgia, el odio y la desolación de una relación rota que agujera a quien cree que aún hay salvación. No siempre son las mujeres las que se vuelven adictas a una caricia fría o a un beso mentiroso, los hombres también llegan a fascinarse a través del placer humillante o la indiferencia romántica. Sin embargo, la mayoría de las veces son ellas las que se atan a quien las deshace con una falsa esperanza; por ejemplo: una promesa de amor eterno.




La artista de estas imágenes es tan transparente como la mirada de una persona enamorada de alguien que no le corresponde. Sobre fondos rosas ella digitaliza trazos negros, blancos y rojos que nos hacen recordar aquella vez en la que él ya no estaba cuando despertamos desnudas sobre las sábanas.




Ludovica nos transporta al lugar y momento en el que nos dimos cuenta de que en nuestra "relación" no había más que huecos, silencios y lesiones sin sanar. Trescientos bailes –nombre de esta serie– nos confirma que si nos sentimos identificadas con cada escena es porque fuimos, o tal vez aún somos, mujeres adictas al dolor de una relación rota.




TAGS: Erotismo Ilustraciones Relaciones de pareja
REFERENCIAS:

Olympia Villagrán


Editora de Estilo de Vida y Diseño

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