Ilustraciones de Mad Dog Jones sobre el decadente futuro al que estamos condenados a vivir
Diseño

Ilustraciones de Mad Dog Jones sobre el decadente futuro al que estamos condenados a vivir

Avatar of Rodrigo Ayala Cárdenas

Por: Rodrigo Ayala Cárdenas

26 de junio, 2018

Diseño Ilustraciones de Mad Dog Jones sobre el decadente futuro al que estamos condenados a vivir
Avatar of Rodrigo Ayala Cárdenas

Por: Rodrigo Ayala Cárdenas

26 de junio, 2018

Colores neón, cyborgs, inteligencia artificial, la jungla de concreto convertida en un enorme campo cibernético a través del arte de Mad Dog Jones.


En el futuro, los dioses ya no escucharán nuestros rezos: los podremos ver frente a nosotros minutos después de introducir en nuestras venas una droga llamada ILCE/6925, la cual altera la percepción del espíritu, logrando que las divinidades se materialicen en el mundo terrenal. Los dioses tendrán forma de rascacielos, olerán a gasolina barata, una parte de ellos será la memoria que alimente el banco de datos de todas las computadoras del mundo, sus formas serán las de mujeres en ajustadas ropas de látex y su lenguaje será el que hablen incluso los robots.


post-image


post-image


El poder de la tecnología será la manifestación innegable de esos dioses digitales y psicodélicos; estarán en todas partes iluminando nuestras vidas en ese monstruoso escenario al que estamos condenados a vivir; en nuestro cerebro habrá un chip incrustado que será para muchos como llevar un trozo de piel de esos dioses. Internet será el nuevo Olimpo, la información a través de esta red será una nueva especie de Biblia y los nuevos cuerpos que combinen la carne con las incrustaciones metálicas serán la nueva raza de hombres-máquina. Gracias, Mad Dog Jones, por revelarnos el futuro.


post-image


post-image


Contrario a relatos futuristas como La carretera de Cormac McCarthy o Mad Max, donde el mundo luce como un sitio desértico o arrasado por el fuego y con un cielo eternamente negro, para Michah Dowbak, nombre real del diseñador canadiense Mad Dog Jones, el futuro luce infernalmente digitalizado e invadido por un eterno color neón.


post-image


post-image


Dowbak es un fanático de las culturas asiáticas y la ciencia ficción, dos elementos que se reflejan en su arte digital que explora sentimientos como la dependencia tecnológica de la civilización actual, la amistad y cierto erotismo sutil que le da un toque de sensualidad a su obra. Cargando de manera permanente su iPad pro, Mad Dog Jones toma fotografías de los paisajes o lugares que más le gustan, después inicia su retoque de color y digitalización para convertirlos en lugares futuristas con estética cyberpunk. Dowbak ha creado una nueva manera de hacer collage, ilustración y llevarlo todo ello al terreno de las redes sociales, donde exhibe su obra.


post-image


post-image


La alegría de la creación se nota en los atractivos diseños de Dowbak, uno de los artistas digitales más imaginativos de los últimos años. Para él, la fama en redes sociales es algo que se convierte en secundario: "Incluso si no obtienes una tonelada de seguidores, ser creativo te hará sentir mucho mejor", afirma. "Theodore Roosevelt dijo algo así como: 'La comparación es el ladrón de la alegría.' Haz lo tuyo y encontrarás la felicidad".


post-image


post-image


Especialmente fascinado por la tipografía de idiomas como el mandarín o el japonés, la misma es otro de los elementos principales del mundo fantástico de este diseñador afincado en Toronto, una ciudad que contiene los elementos necesarios para desbocar su imaginación hasta límites insospechados. Otra faceta a destacar de Michah Dowbak es el uso de elementos que le dan un escenario siniestro a lo urbano: la luz de la luna ha sido devorada por la luz de los neones que se reflejan en los paisajes de asfalto y cristal.


post-image


post-image


Su nuevo concepto de lo gótico ya no es el de los castillos medievales con un cementerio al lado, sino el de los corporativos devorados por nubes radiactivas, la realidad virtual como un nuevo Espíritu Santo y los cuerpos conectados a redes cibernéticas en medio de un paisaje repleto de caracteres asiáticos cuyo significado es totalmente desconocido.


post-image


post-image


Mad Dog Jones ha logrado descifrar mediante su arte los colores y las formas de un futuro que ya se comienza a ver. Los dioses ya nos hablan a través del poder omnipresente de los celulares y el internet; mujeres y hombres ya nacen con un dispositivo implantado en sus cerebros que los hace acercarse de manera irremediable a la tecnología; las ciudades cada vez están más atestadas de contaminantes visuales y publicidad.


post-image


post-image


Gracias, Mad Dog Jones, por revelarnos los colores con los que los dioses ahora lucen su nueva piel, por hacernos comprender la deprimente y asquerosa realidad que nos espera en una dimensión dominada por lo tétrico y absurdo.