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20 ilustraciones de Naolito del antes y el después de las situaciones vergonzosas que a todos nos afectan

9 de junio de 2018

Beatriz Esquivel

El hombre es un ser social; nos gusta recordar y dejar un registro para la posteridad de todo lo que vemos, sentimos y pensamos.


Pero por sobre todo nos gusta compartir grandes experiencias con otras personas. No importa si son tan intrascendentes como tomar una taza de café, o tan desagradables como cuando fuiste por un despunte y volviste con un corte de cabello alocado, incluso, rememoramos todas esas situaciones vergonzosas que compartimos con alguien más con gusto y hasta con risas, aunque en su momento queríamos que nos tragara la tierra. 


Éstas son tan sólo un par de ejemplos de todas esas experiencias que indudablemente hemos compartido y que marcan un antes y un después en nuestras relaciones: 


::


Hay días en los que el café que me preparas me levanta de inmediato, 


Antes del café. / Después del café.


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pero hay otras ocasiones que pareciera que fue preparado con somníferos en lugar de granos de café.



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O de cuando nos fuimos juntos por primera vez al gimnasio, tú eras excelente en ello, yo terminé molido. 


Antes del primer día de gimnasio. / Después del primer día del gimnasio.


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Eso sí, después del entrenamiento ambos dormimos plácidamente. 


Antes de entrenar. / Después de entrenar.


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Pero eso sí, por más ejercicio que (no) nos guste hacer, a ambos nos encantan las comilonas. Como cuando pasamos la primera Navidad juntos.


Antes de la Navidad. / Después de la Navidad.


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O esa vez que te ganaste una comida gratis en un bufet coreano y decidimos comer todo lo que podíamos.


Antes del bufet gratis. / Después del bufet gratis.


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Peor aún, todas esas veces que visitamos la casa de la abuela y no nos dejó ir sin repetir platillo.


Antes de visitar a la abuela. / Después de visitar a nuestras abuelas.


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Por lo que decidimos empezar la dieta... sólo que no nos duró el gusto.


Antes de la dieta. / Después de la dieta.


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De esas veces que no nos explicábamos por qué no rendía el dinero, pero ni bien nos pagaban y hasta les invitábamos la comida y los tragos a nuestros amigos.


Antes del pago. / Después del pago.


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Sí, como esa vez que vinieron tus amigos extranjeros y los llevamos a comer, pero no pudieron con el picor de la comida.


Antes de la comida mexicana. / Después de la comida mexicana.


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También de cuando no nos alcanzó para ir a una playa paradisiaca e intentamos asolearnos en la azotea con una alberca inflable… nadie estaba listo para el nivel de quemaduras. 


Antes de un día en la playa. / Después de un día en la playa.


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O de las primeras veces que me viste salir de la ducha.


Antes de bañarme. / Después de bañarme.


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Y te diste cuenta que mi rostro parecía una galleta de chocolate. 


Antes de la pubertad. / Después de la pubertad.


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Pero después te impresionaste con mi rutina de maquillaje.


Antes del maquillaje. / Después del maquillaje.


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También atesoro ese recuerdo de cuando fuimos a ese Halloween y me disfracé de unicornio —aunque ambos sabíamos que yo ya me sentía uno, el disfraz sólo era un pequeño upgrade—. 


Antes del maquillaje. / Después del maquillaje.


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O de esa vez que me sorprendiste quitándome el bigote.


Antes de depilarse. / Después de depilarse.


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Cuando yo me doblé de risa al verte volver del salón de belleza con un corte de cabello que ni tú te esperabas... aun así te veías increíble. 


Antes del corte de cabello. / Después del corte de cabello.


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Y todavía más cuando te encontré tomándote una selfie en una pose ridícula... y sí, aún con ese corte de cabello.


Antes de la selfie. / Después de la selfie.


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Quién sabe, aún sospecho que me quisiste más el día que descubriste que al despertar era mi mejor versión.


Antes de dormir. / Después de dormir.


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Pero lo más bello es ir creciendo a tu lado, y que a pesar de que no han sido tantos años, siempre hay un niño que nos hace sentir más viejos:


Antes de que un niño te llame señor. // Después de que un niño te llama señor.


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Todas estas imágenes ingeniosas que se inspiran en nuestro día a día son producto del gran talento de Nacho Díaz, mejor conocido en las redes sociales como Naolito. Su proyecto comenzó casi como mera ociosidad, al punto que ha crecido con una tienda en Internet y miles de seguidores en sus redes sociales. 


Cada una de sus imágenes nos remite a esos recuerdos bonitos —algunos vergonzosos ha decir verdad— con esa persona especial, desde una pareja, un mejor amigo o hasta un familiar, y ésta es precisamente la belleza de su creación.


Encuentra más en su Instagram y rememora tus mejores momentos. 


TAGS: Ilustraciones Diseñadores Amor
REFERENCIAS:

Beatriz Esquivel


Articulista

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