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22 ilustraciones que sólo entenderán las mujeres que se atreven a decir lo que piensan

4 de mayo de 2018

Diana Garrido

Callarse es para tontos, lo de hoy es levantar la voz.



¿Cuál es tu más oscuro secreto? El mío —he de confesar— tiene nombre y apellido. Desde hace unos meses está atorado en mi cabeza y en mi corazón. No quiere irse, pero tampoco le gusta pagar renta, es un ser humano despreciable y aburrido; no obstante, me gusta tenerlo rondando en la mente. Como todas, he deseado verlo a la cara y decirle cuánto me gusta y lo mucho que adoro verlo caminar, pero no me atrevo; no tengo las agallas para postrarme frente a él y decirle cuánto disfruto sus saludos, sus mensajes inoportunos, su voz grave y la melena alborotada que adorna su cabeza. Soy una cobarde.



En cambio, todas mis amigas se han levantado en armas para unirse a la rebelión, esa misma que tiene como objetivo decir lo que se piensa. No importa si es grosero o educado, hay que hablar. Pero, desafortunadamente, el mismo núcleo social nos obliga a callar por razones absurdas como los estereotipos, como esos comentarios desganados y misóginos. Aquellos que perecieran estar mal cuando en realidad, sólo tienen su propia versión del asunto sin importar nada más. Entonces, ¿por qué no decirle "te amo" en la segunda cita?



De nada sirve "protegerse" si al final del día algo va a pasar y terminaré exactamente igual de herida, de cansada y de destrozada, al final, nada importa...



Por esto mismo, admiro tanto a mis amigas, ellas son capaces de despertar un día con resaca y decirlo sin problemas, de ser sarcásticas en lugar de graciosas, de agradecer el mal trato de algunos perdedores y patanes pseudo príncipes cuyas enseñanzas fueron gratificantes para el autoestima y por supuesto, son capaces de aceptar que el "antes" puede ser mejor que el "ahora", pero aún con ello, hay que gozarlo ya que no hay tristeza y arrepentimiento que un baile entre amigas no solucione.



Si luego de estas confesiones aún no te animas a revelar cual es tu mayor y más profundo secreto es porque no conoces a Feña, una ilustradora que trabaja el sarcasmo, la imaginación y la lucha en cada una de sus creaciones. Sus obras, realizadas principalmente en líneas negras sobre fondos muy tenues, hablan de lo difícil que es ser una señorita de boca grande, como la sociedad suele llamarle a toda mujer que ha decidido no quedarse sentada a esperar órdenes.



Feña pone en papel —y posteriormente de manera digital en la cuenta "No me dicen Fer"— sentimientos únicos, malestares comunes y pensamiento colectivos, pero que —a pesar de ser tan generales— pocas lo externan. Ella es una de esas escasas chicas que aún amando a un hombre, puede decirle con ironía en qué se equivocó. De igual forma hace ver a sus amigas que a veces el problema no son los demás, sino ellas mismas y accede a complacer sus propios deseos antes que los que nacen en las demás personas.



"No me dicen Fer" es un espacio abierto al diálogo, pero su verdadera función es cerrar la boca de los demás. Es por ello que Feña prefiere dar la palabra a sí misma o a toda mujer dispuesta a un cambio para dejar atrás a la señorita abnegada que —como yo— guarda sus molestias en el fondo de un cajón viejo y lleno de polvo. El mensaje de la ilustradora es justamente lo contrario: deja atrás las inhibiciones y ámate. Habla, levanta la voz, no importa qué sea, sólo hay que dejar todo en claro.



Así que sincérate contigo misma, trata de darle un poco de valor y justicia a tus propios sentimientos, deja todos los prejuicios de lado para hablar por ti y pensar realmente en lo que te molesta. No importa qué sea, siempre habrá manera de solucionarlo, pero hay que empezar por hablar. ¿Te molesta que tu crush salga con otras, que el Wi-Fi de tu hogar no llegue al baño, que los perritos no tengan derechos, que las quesadillas no lleven queso? Alza la voz y reclama, no te calles.



Ahora, con un poco de motivación de mi parte —además de algunas confesiones y secretos— y con las ilustraciones de Feña como símbolo de todas las palabras escritas, levántate en armas y déjate llevar por todos esas cosas que alguna vez intentaste decir, pero por no incomodar, te las guardaste en el fondo de tu corazón. No lo hagas más y disfruta de alzar la voz en cualquier situación mientras te apoyas en las viñetas de Feña, quien cuenta con cerca de 15 k seguidores en Instagram quienes se identifican con ella y las situaciones planteadas, porque a decir verdad, callarse es para tontos.


TAGS: Ilustraciones Mujeres con estilo Mujeres
REFERENCIAS:

Diana Garrido


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