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35 ilustraciones de Sara Miller sobre los momentos que arruinaron nuestra relación

17 de mayo de 2018

Julieta Sanguino

No todos los días eran malos, hasta en eso éramos mediocres.



Nos deshicimos poco a poco, despacio, sin prisas, como si no quisiéramos, como si no deseáramos acabar con esto, pero al fin y al cabo, nos deshicimos con tantas ganas, con tanta fuerza, que me doy cuenta de que este amor no nos podía llevar a otro lado.



Quisiera decirte que no noté cuando todo se fue al carajo, pero somos un cliché y como tal, nuestra relación estuvo llena de los mismos errores que cometen todas las parejas, errores que ahora parecen pretextos para mandarnos al diablo. Un enojo más, una discusión llena de gritos y llanto, un insulto disimulado, una mentada de madre... lo que fuera con tal de arruinarnos y destrozar esa relación que en el fondo, sabíamos, ya estaba rota.




De pronto, tus besos me raspaban los labios y tus caricias eran compromiso. Quise que supieras que contigo o sin ti, yo podía ser la misma, porque, según yo (qué equivocada estaba) tú eras mi pareja ideal, mi complemento perfecto, pero ahora me doy cuenta de que eras todo menos la persona que yo buscaba: tus flaquezas me hacían débil, tus comentarios eran siempre hirientes, tus tristezas eran llanto para los dos y tu furia se convirtió en la mía.


¿Cómo nos aguantamos tanto?, ¿cómo no te abandoné cuando las corazonadas me decían que debía hacerlo? Sin ti no soy la misma, soy mejor.

¿Por qué esperé?


La costumbre.


Tu hartazgo y mi absoluta entrega contrastaban demasiado; y sin embargo, no te importó, decidiste herirme en lugar de dejar que me fuera. También fue mi culpa porque la costumbre se hizo más poderosa que mis inconformidades. Sentía esa seguridad de quedarme a tu lado, de no necesitar buscar a nadie más; tenía arraigada la tradición de ser infeliz pero estable, de convertir tus besos casuales y cero apasionados en mi único refugio; un refugio, debo aceptar, completamente mediocre que hacía que me preguntara si toda mi vida sería así de aburrida. Me fui quedando para dejar de reclamar mi espacio y vivir sólo en el tuyo.




No todos los días eran malos, hasta en eso éramos mediocres.


Un día éramos felices y al otro, la tristeza nos invadía. Las llamaradas se apagaban con el primer soplido. Amaba tu risa, pero odiaba todo lo demás. Fue la costumbre lo que me hizo odiarte, odiar tus manías, tus ganas de quedarte en cama todo el día, tus intentos (malos, por cierto) por tener sexo, tus esfuerzos (aún peores) por hacer algo lindo por mí...



Bien lo sabes, ambos pensábamos en personas distintas cuando en voz alta decíamos nuestros nombres al momento de tener sexo. Queríamos ser alguien más, estar en otro lugar, dejar de aceptar que estaríamos juntos, dejar de decirnos todas las mañanas que estábamos bien...


Olvidar los "te amo" por la inminente realidad: no nos amábamos más.



Olvídame y olvídate de esto. No somos más que presas de la monotonía. No sé qué ocurrirá mañana pero te prometo que no querré verte dentro de mucho tiempo, probablemente hasta olvidar que te odio. Que odio tu maldita indecisión cuando no sabías si me querías. Tu cruel indiferencia cuando te pedí que te quedaras a mi lado. Los besos que le das a alguien más cuando yo me quedo aquí, sola, sabiendo que no encontraré el amor que alguna vez te profesé.



No soy igual a cuando me conociste, ahora que estoy rota sé que puedo seguir adelante sin ti. Que tus besos ya no valen tanto, y tu alma y la mía ya no se tocan a pesar de la distancia. Por fin rompimos ese hilo rojo que nos unía. Así como todas las relaciones terminan, la nuestra ha acabado y mientras te sigo odiando, te dejo estas ilustraciones de Sara Miller.



Esta ilustradora refleja el dolor y amor que viven todas las parejas. Los momentos buenos y malos. Aquellos altibajos constantes que nos hacen sentir tan inestables que queremos parar. Con algunas referencias a imágenes masivas, sus ilustraciones logran capturar la esencia de todas las parejas.



Sus siluetas minimalistas crean el escenario perfecto para tomar una y dedicársela tanto a la persona que amas como a la que terminaste por detestar. Una pareja hastiada o aquella que luce como una meta a la que queremos llegar con quien será el amor de nuestra vida, una mujer sufriendo o aquella que recibe un inmenso placer por parte de alguien que no aparece en ese cuadro de blancos y negros, son nuestra inspiración para no olvidar que el romance es parte fundamental de nuestra vida.



Puedes ver más ilustraciones de Sara Miller aquí.

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TAGS: Ilustraciones Amor Desamor
REFERENCIAS: Sara Miller

Julieta Sanguino


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