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12 ilustraciones de Venus Libido sobre mujeres reales

12 de abril de 2018

Olympia Villagrán

Comprendí que si él se enamoraba esa noche no iba a ser de mí, sino de un personaje que me había inventado...



Cuando me avisó por whatsapp que estaba afuera de mi departamento me di una última perfumada sobre el cabello, las axilas, el cuello y la entrepierna. Salí, él se bajó del coche para abrirme la puerta y al saludarnos pude ver cómo su rostro sonreía involuntariamente al verme tan "linda". Me sentí halagada y también comencé a reír por dentro, pues estoy segura de que jamás imaginó todo lo que tuve que hacer para arreglarme así y mucho menos tenía idea de cómo me veía horas antes de salir en tacones del 10 y con ondas de sirena en el cabello.



Antes de ser esa mujer falsa (que odio con toda mi alma pero que sigo mostrando a los demás) yo era real y esto es lo que hacía en mi cómoda intimidad:


Tomé un rastrillo y lo pasé por todo mi cuerpo (cuando digo todo es, literalmente, cada rincón de mi piel). Me corté, como siempre, el huesito del tobillo y cuando sentí ese ardor maldije al chico con el que iría a cenar esa noche.



Además de eliminar el vello que los hombres tanto odian, también tuve que encargarme de las imperfecciones en mi rostro. Tomé un exfoliante y, mientras me raspaba la zona T, sólo pensaba en lo maravilloso que sería poder cambiar de cara al usar una crema.



Después llegó uno de los peores momentos, tener que disfrazarme con fajas, bras push up y calzones a la cintura sin resortes para aparentar que tenía muchas bubis, nalgas firmes y un abdomen plano para que él deseara volver a verme.



Cuando tenía la ropa interior adecuada respiré profundo para empezar con el ritual más tedioso y complicado de cualquier mujer: el maquillaje. Comencé con paciencia a "contornearme" la cara como lo había visto en un tutorial de YouTube, pero terminé rayándome toda la jeta con un labial morado que me hacía parecer prostituta. Después tuve que volver a empezar...



Me medí 10 pares de zapatos distintos y conforme cambiaba de par me deprimía más. Lo último que intenté fue usar unas knee boots que más bien me hacían ver como un tamal mal amarrado.



Por supuesto, no olvidé tomar mis píldoras para la ansiedad y el TOC. Desde siempre he sido una persona nerviosa pero saber que lo iba a ver elevó mi crisis de estrés al 100.



Corrí semidesnuda por toda la casa buscando el pegamento de pestañas postizas, uno que jamás había usado y que probablemente ya había caducado, pero que aún tenía la esperanza de que me salvara en mi primera cita con él.



Decidí darme un break antes de continuar disfrazándome para ese chico, así que me recosté un momento, puse a Dua Lipa en mi celular y me serví una copa de vino barato.



Un poco más relajada me aproximé a la cocina para prepararme algo antes de que llegara por mí, pues obviamente no quería que él pensara que era una gordita simpática. Así que tenía que comer antes de nuestra primera cita para calmar mi apetito y sólo pedir una soda de dieta cuando estuviera sentada frente a mi date.



Parte de la preparación antes de todo encuentro romántico es tomar la decisión (desde horas antes) de acostarme o no con quien voy a salir. Así que decidí que no iba a tener sexo con él porque en realidad esperaba formalizar algo.



Justo cuando creí que estaba lista para verlo y enamorarlo, me miré al espejo y noté que nada de lo que se reflejaba en él era parte de mí. Tenía extensiones y pestañas falsas, un tono de piel y una estatura que no era la mía, un maquillaje y un look que me hacían ver tan distinta a como me despierto todos los días, todo me hacía sentir ajena a mí misma. Entonces comprendí que si él se enamoraba esa noche no iba a ser de mí, sino de un personaje que me había inventado.



Las ilustraciones de Venus Libido son las que inspiran este tipo de textos, pero sobre todo a miles de mujeres cansadas de deshacerse y transformarse para gustarle a los demás. Ya no se trata de ser atractiva, sino aceptada por una sociedad que impone todo tipo de estereotipos al momento de juzgar y tratar a una mujer. Si quieres conocer más de su trabajo visita su Instagram o su sitio oficial y ríete un rato de todas las situaciones por las que pasamos las mujeres reales cuando estamos en la intimidad.


TAGS: Ilustraciones Mujeres Problemas
REFERENCIAS:

Olympia Villagrán


Editora de Estilo de Vida y Diseño

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