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18 ilustraciones de Wolfinst para demostrar lo libre y auténtica que soy con todos mis defectos

6 de diciembre de 2017

Diana Garrido

No voy a dejar de cantar cada vez más fuerte porque tienes oídos delicados, tampoco voy a parar de llorar cuando una escena me conmueva únicamente porque te da vergüenza que otros me vean así.


¿Puedes repetir la pregunta? Quiero creer que te equivocaste o dime si se trata de un mal biológico que afecta a todos los hombres porque, francamente, no logro entender la razón por la que me cuestionan "si no pienso cambiar". Te recuerdo que cuando me conociste me abrazaste con todos mis defectos y me dijiste al oído que era lo que esperaste toda la vida. Así, sin importar que era menor que tú, que tenía una clara obsesión con las películas de amor y que mi sueño era tener hijos y quedarme en casa a cuidarlos. Así era yo y así sigo siendo. Tú me aceptaste, me cubriste y me amaste, no entiendo por qué me quieres cambiar ahora...



No tengo la capacidad, quizá de comprenderte, pero sí la tengo para saber que yo valgo mucho más de lo que crees y si no me quieres o no puedes hacerlo, no tengo que obligarte a amar algo que no te provoca nada. A decir verdad, no me interesa en lo más mínimo que lo hagas. Yo me quiero, yo me entiendo, yo me amo y así soy feliz. Me miro al espejo y en realidad veo a una chica guapa de cabello castaño, ojos pequeños y dientes prominentes, pero que sonríe ante la adversidad. Tal vez no soy la del cuerpo perfecto, pero realmente me gusta lo que veo. Esas curvas, tal vez escasas, son mías y si quise prestártelas fue por pura vanidad, pero si no te gustaron, no importa, creo que te hizo falta contemplarme mejor.



Tal vez no soy la mujer de los cien mil conocimientos, pero me enorgullezco de lo que sé y de lo que me ha enseñado la vida. No tengo una maestría ni tampoco diplomas de cada año escolar, pero me siento bien con lo que tengo en la mente. No tengo una banda de punk y tampoco sé tocar algún instrumento, pero sé escribir versos bonitos que alguna vez te dediqué en mi mente. Pero ahora, créeme, no existen más, al menos no con tu nombre al final. Lo siento.



Me gustan los besos largos y húmedos, adoro tener una lengua jugueteando con la mía mientras las alocadas manos de un muchacho se revuelven en mi cabello, me acarician la espalda y le dan un apretón al trasero. Pero tú me viste como una enferma loca, mientras que tú bailabas solo y apenas rozabas mis labios con un toque suave. No me tocabas y te gustaba verme bailar para ti. ¿Qué te pasa? No soy una mujer que danza con las caderas alocadas. Soy de esas a las que les gusta moverse despacio rozando tu cuerpo y tocando lentamente tu pecho, tu cuello y los labios. Pero no importa, puedo hacerlo recargada en la pared conmigo misma. Puedo drogarme con mis propia cadencia, mientras que tú necesitas a alguien que lo haga por ti.



Me gusta llorar con las películas de amor y cantar a todo pulmón. Eso siempre te incomodó, pero no voy a dejar de cantar cada vez más fuerte porque tienes oídos delicados, tampoco voy a parar de llorar cuando una escena me conmueva únicamente porque no tienes pañuelos para darme o por cualquier tontería que me inventaste para que dejara de sollozar frente a ti. Pero no te preocupes, te dejo libre, ve y haz lo que quieras, critica a otra persona que se deje. Dile como vestirse, oblígala a usar gafas de sol, amenázala con cortarla si no usa la chaqueta que tanto amas, pero no te quejes de tu próxima soledad. En cambio yo, lo celebro. Me congratulo a mí misma y me doy lo que necesito, me amo y me exhibo con todos mis defectos, mis virtudes y ya nada me importa porque ahora puedo ser yo misma y librarme de todo lo que no me sirve; entre eso, tú.



Soy auténtica, tengo una personalidad increíble y así soy capaz de hacer muchas cosas, pero la realidad es que mi corazón late lento, pero no por ti, sólo por mí y mi vida. He aprendido a quererme y a respetarme hasta conseguir un poco de afecto; sin embargo, tengo el más valioso: el mío. Me apruebo porque soy única, en cambio tú, eres un patán más en mi lista, tan enfermo, grotesco y terrible. No importa que tan nefasto seas, deseo que la vida te juegue una mala pasada y que el karma te llegue pronto.



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Las ilustraciones fueron tomadas de las redes de Wolfinst, quien recrea su vida en pequeños fragmentos ilustrados, mismos que expresan la forma libre en la que ella vive, disfrutando de su vida y su entorno. Si quieres conocer más de ella, visita su Instagram.


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Si eres una mujer libre, cursi o perversa, debes ver estas ilustraciones que te describirán a la perfección y te ayudarán a vivir sin estereotipos, que al final, de nada sirven en la vida.



TAGS: Personalidad Ilustraciones Mujeres
REFERENCIAS:

Diana Garrido


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