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Ilustraciones de los fetiches sexuales con los que deberíamos experimentar alguna vez en la vida

29 de marzo de 2018

Rodrigo Ayala Cárdenas

Una muestra de que entre las sábanas o fuera de ellas no hay límites para gozar del encuentro carnal.



«La veo, lo admiro, los observo y mi corazón se acelera. Sus pieles perfectamente lisas, sus cuerpos hermosos y firmes, su rigidez animal y sus ojos que nunca se pierden ni un instante de la vida. Todo ello me hace sentirme agobiada de amor. Cada vez que paso por una tienda de ropa no me importan las prendas o los descuentos, me importan esos seres de piel de cera que me roban el aliento».


M. Padece agalmatofilia, un extraño fetiche sexual hacia los maniquíes.



«Me enamoré de sus crímenes. Un asesino serial que también practicaba el canibalismo me pareció sensual y romántico. Comencé a enviarle cartas a la cárcel donde se encuentra encerrado y de esa manera inició nuestra historia de amor. Nos casamos. Soy esposa de un asesino serial. La idea me parece perversa pero muy estimulante al mismo tiempo. Lo admiro, me admira y eso es todo lo que importa. Nos amamos».


S. Padece hibristofilia, un oscuro fetiche sexual donde las personas sienten una atracción perversa hacia delincuentes o asesinos.



«Me encanta encerrarme en espacios cerrados. Mientras más reducidos, oscuros y carentes de aire, me parecen más excitantes. Puedo estar horas ahí encerrado y no siento miedo, al contrario: los orgasmos me inundan cada vez con más frecuencia».


G. Padece claustrofilia, la excitación de estar encerrado en una habitación de tamaño reducido.



El sexo se vive guiado por el placer pero también por los oscuros recovecos de la mente. Los fetiches sexuales o parafilias anteriores son reales: una muestra de que entre las sábanas o fuera de ellas no hay límites para gozar del encuentro carnal. Un fetiche se refiere al aumento de la excitación sexual ante la presencia de un objeto o una situación específica a la cual se le rinde una especie de adoración.



Prácticamente cualquier objeto, sonido, experiencia o impulso puede convertirse en un fetiche sexual. Unos tacones altos, un relámpago, un olor, el llanto o incluso un vehículo logran que una persona alcance un grado de excitación muy elevado. El arte se ha sumado a explorar gustos muy personales que delatan las obsesiones de un creador. Por ejemplo, el cineasta español Luis Buñuel sentía un gusto muy marcado por los pies de sus protagonistas femeninas.



Salvador Dalí, el famoso pintor surrealista, alentaba a su mujer Gala a sostener encuentros sexuales con otros hombres mientras él era testigo de primera fila. Se masturbaba al ver a su musa entregada a los brazos de amantes mucho más jóvenes y vigorosos que él.


Lejos de verlos como algo anómalo o enfermo, los fetiches sexuales pueden ser un complemento necesario para que el juego sexual sea más intenso que de costumbre. Ropa interior de encaje, unos pies hermosos acariciando el pene, objetos introducidos en la vagina, asumir roles o lo que sea que tu imaginación esté tramando al leer estas líneas son válidos al momento de compartir una experiencia con tu o tus parejas.



Determinadas partes del cuerpo, más allá de los pies o los órganos sexuales, son motivo de fetichismo: el cabello es uno de ellos, mientras que la espalda, los muslos, el cuello o los labios se tienen en gran estima por parte de muchos amantes.


Según los sexólogos del Instituto Madrid de Sexología, ningún fetiche se considera un trastorno a menos que afecte la vida social, sentimental o laboral de la persona. Asimismo, se considera un problema cuando depende de este fetiche para alcanzar la plenitud sexual. Si sus acciones no interfieren en ello ni lastiman su condición física o mental se considera únicamente un gusto como tantos otros.



Los presentes dibujos hacen una alusión a
fetiches
u obsesiones sexuales con penes, consoladores y otro tipo de placeres que nos llevan a admirar la complejidad del deseo. De estilo realista, las
ilustraciones
hechas por Eros Kalos exploran de manera bella y elegante todo lo que una pareja o una persona en solitario experimentan en la intimidad. Una gran fijación por hacer una mirada cercana a los detalles de los órganos íntimos se percibe en Eros Kalos. El detalle del color sepia del fondo le otorga a las ilustraciones una atmósfera de antigüedad, casi de bocetos centenarios sobre el cuerpo humano y su sexualidad.


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Eros Kalos posee una
cuenta
donde puedes observar más ilustraciones y usarlas como un fetiche sexual en tu próximo encuentro grupal o individual. Tú eliges cómo vivir tu propia experiencia erótica.


TAGS: Desnudo Ilustraciones Ilustraciones sexuales
REFERENCIAS: Clarín

Rodrigo Ayala Cárdenas


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