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Ilustraciones fotográficas; la tridimensionalidad escrita con luz

Diseño Ilustraciones fotográficas; la tridimensionalidad escrita con luz


En su texto para definir la fotografía, el teórico Jean Baudrillard, empezará diciendo que dicho procedimiento de captura deriva en la imagen más real y más artificial a la vez, describiendo características como la ausencia de textura, sonido, movimiento, entre otras. Sin embargo ese conjunto de carencias no serán impedimento para transmitir el mensaje que busca comunicar quien escribe con luz, siendo (cada vez más en complemento con el video) el espacio para situar lo real. Pues, a decir de Clément Rosset, la fotografía es donde el voyeur consigue actualizar su deseo con la inmovilización del objeto vivo. Una imagen para él y que no se agote en el margen visual que permite el ojo en la perilla de la puerta. Una imagen eterna y la eternidad en una imagen.

Me gustaría describir y comentar el trabajo que un conjunto de artistas desarrollan en el duelo entre el objeto real y tridimensional junto con lo “plano” del dibujo. Logrando un efecto de complemento que resulta cuando menos peculiar, pues así como definieran la rostridad Deleuze y Guattari, podemos dar con la presencia de ojos donde sólo hay manchas, en un devenir del objeto que aparece incompleto, un objeto pendiente, un cuadro por realizarse, deseo en la composición de una realidad que parece llegar de manera efímera y por ello requerir el registro fotográfico para dar cuenta, entre otras cosas, del aburrimiento producto en por ejemplo, la espera.

Nombro como ilustración fotográfica a una tendencia no sólo en el ámbito del arte respectivo, sino que se permea hacia la cultura visual como campo disciplinario, donde en ocasiones sin mucho profesionalismo, pero sí una especie de capacidad intuitiva para decodificar el procedimiento, veremos creaciones con fines galeristas, comerciales, y en otros casos no imágenes de deseo sino deseo de imágenes.

Uno de los conceptos centrales en la filosofía-pop es el rizoma, que sus autores ejemplifican con el siguiente pasaje:

“La orquídea se desterritorializa al formar una imagen, un calco de avispa; pero la avispa se reterritorializa en esa imagen. No obstante, también la avispa se desterritorializa, deviene una pieza del aparato de reproducción de la orquídea; pero reterritorializa a la orquídea al transportar el polen. La avispa y la orquídea hacen rizoma, en tanto que heterogéneos. Diríase que la orquídea imita a la avispa cuya imagen reproduce de forma significante (mímesis, mimetismo, señuelo, etc.)[1].”

Me parece que podemos rastrear el devenir de los objetos en sus conjunciones contranatura para ser resignificados en el trabajo de Javier Pérez: una uva que deviene globo; un globo, bombilla; unas pinzas como cuerpo de vaquero; el continente americano en una de esas galletas de chocolate con crema en el interior que poseen un ritual en su consumo, etc. Desde su perfil en Instagram la producción será prácticamente diaria, pues este tipo de fotografía parece no esperar, pero también no limitarse al espacio de la imagen digital y poder actualizarse en camisetas que el ilustrador ecuatoriano comercializa desde hace tiempo. Su trabajo ha resultado atractivo como estrategia publicitaria para empresas transnacionales de botanas, y por ello Pérez ha elaborado Vines donde empleando la técnica del stop-motion “da vida” a sus propuestas.

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Pero para que pudiéramos situar una tendencia tendría que haber más exponentes. Es ahí donde el trabajo, inicialmente expuesto en Pinterest, de Kerstin Hiestermann (con nombre artístico de Khiesti) nos presenta decenas de microhistorias donde una criatura creada por la artista hace detonar cañones que lanzan confeti, aza salchichas con el fuego de una hoja color naranja, o recorre el mundo sobre una rama que asemeja a Falkor de La historia sin fin.

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Un trabajo semejante es la propuesta del brasileño Rafael Mantesso, donde notaremos el dramatismo de un suicidio, salchichas que devienen cartuchos de dinamita, o dientes de tenedor como cuatro dedos, e incluso una cabellera dorada que parece siempre haber estado en las bananas. 

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Un punto de cruce entre las dos pasadas propuestas puede situarse en el dúo de Bangladés Manik y Ratan, quienes, a propósito de lo que hemos estado hablando, “harán una escritura de la luz a cuatro manos”; con una mayor técnica en la composición del personaje creado tendremos la oportunidad de ver a esta especie de reptil interactuando con nuestro mundo en lo que el par de caricaturistas con conciencia social definieron en su charla TED de 2014 en Dakar, como la imagen en tanto espacio para imaginar otra cosa. 

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El concepto de imaginación sintagmática de Roland Barthes nos sirve, cual herramienta, para decodificar el trabajo de Víctor Nunes, dicho concepto será descrito de la siguiente manera: “La conciencia sintagmática es conciencia de las relaciones que unen los signos entre sí a nivel del discurso y libertades de asociación de signo” (Barthes, 2009: 289). En el trabajo de Nunes hay un miedo al vacío en el espacio representacional, el cual, habría que ver de manera propositiva, pues si el espacio disponible fuese del doble de tamaño, también tendría el alcance de su saturación digital o manual donde por ejemplo los tapones para bolígrafo pudieran ser cuerno de unicornio, patas de silla o tacón de calzado. 

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Un caso más es el Gaikuo-Captain; estudiante de ingeniería química e ilustrador de Beijing quien buscando tener una imagen atractiva y original para sus redes sociales, en específico Weibo, ha creado autorretratos interactivos de cuerpo completo, en la mayoría de los casos, con un contenido intertextual que defino como parodia interactiva y autorrepresentacional. Gaikuo-Captain no vive, como hiciera aquella niña embrujada dentro de una pintura en el tétrico pasaje del largometraje Brujas de Disney, sino que hace brotar las imágenes hacia nuestro mundo. Así, por medio de la interacción se genera a su vez una alusión al movimiento.

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Tal vez este tipo de prácticas nos permitan una pista sobre por qué el capítulo de la Casita del horror VI en la séptima temporada de Los Simpsons es el episodio más visto, como si poéticamente o quizá somáticamente, se buscara decir con ello que la pantalla ha perdido sus bordes en un escenario donde “el desierto de lo real” es también la hoja en blanco.

 Tercera dimensión presentada en dos dimensiones, es también dos dimensiones con sensación de tridimensionalidad, donde este conjunto de artistas ponen en duda las fronteras entre fotografía, diseño, dibujo e ilustración y donde también algo como el contenido de un bolsillo sea un universo detonante de variaciones imaginativas. Los monjes budistas reconocen como una de las más grandes habilidades a desarrollar en la meditación, imaginar un paisaje en el ojillo de un haba. Reconocer el cosmos en la actualización de lo microscópico, con mil escenas en la superficie de una hoja blanca como escenario de posibilidad, partiendo de significar algo tan mínimo como una línea o un punto en relación a la forma determinada de un objeto cuya existencia táctil desaparece en el registro plano de la escritura de la luz, evidenciando a su vez una sonrisa tan elegante como discreta en quien observa dichas imágenes, por ende un placer en la imagen, un placer de la repetición y la diferencia.

 

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Referencias:

[1] Deleuze, 2008: 15

Barthes, Roland, Ensayos críticos, España, Seix Barral, 2009.

Barthes, Roland, El susurro del lenguaje, España, Paidós, 2012.

Baudrillard, Jean, “La fotografía o la escritura de la luz” en El intercambio imposible, Madrid, Cátedra, 2000.

Deleuze, Guattari, Mil mesetas, Valencia, PRE-TEXTOS, 2008.

Rosset, Clément, Fantasmagoría. Seguido de Lo Real, Lo Imaginario y Lo Ilusorio, España, Abada Editores, 2008.

 


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