15 ilustraciones para descubrir el delicioso sabor de tu perversión

«Tu sexo me sabe a naranja, a campo, a miel»... aunque yo preferiría algo más como un helado de vainilla.



Si hay una razón lógica por la que nos gusta comparar al sexo con comida es porque aún tenemos la esperanza de comernos a esa persona. No hablamos de la melosa metáfora de los besos, sino de devorarla literalmente con todos sus jugos; de ahí que amemos usar nombres como papaya o concha para hablar de la vagina y banana, berenjena o incluso cheeto para el pene. Si hay algo que nos sobra es creatividad y hambre.





Cuando pensamos en el sexo oral, nuestra principal preocupación es el sabor de aquello que hemos de poner entre nuestros labios, tanto para saborearlo como para causar placer. Si hay dos cosas realmente gloriosas en este mundo esas son el sexo y la comida, así que es justo decir que la combinación de ambas debe ser sin duda lo mejor que pueda pasarnos en este mundo. Tómate un hondo respiro y piensa en esa persona que te hace vibrar la entrepierna, ahora imagina tu platillo favorito en medio de sus piernas.




Piensa, si quieres, en unos hot cakes escurriendo miel tibia o en un suave helado que se derrite mientras te acercas. Date cuenta de la estrecha relación entre comer y coger; ambos se tratan de obtener lo mejor para ti, de llenar un vacío, de la satisfacción de no tener hambre y nutrirte justo con aquello que pensaste nunca ibas a tener. Ahora piensa en cómo se verían esos alimentos eróticos en la vida real y abre los ojos para encontrarte con las ilustraciones de Blacknall Illustration.



Mientras miras los trazos de esta —o este— artista inglés, tus manos comienzan a llenarse, al mismo tiempo que tu boca, de saliva. Con cada imagen viene una especie de orgasmo visual que rápidamente viaja hasta nuestra lengua generando un sabor conocido pero mucho más especial ¿o alguna vez habrías imaginado acariciar suavemente una montaña de hot cakes?



Pizza, pastel, dulces, galletas. La propuesta de Blacknall nos lleva a pensar que todo aquello que sabe bien debe sentirse de la misma manera. Más allá de nuestras lenguas, el sabor de estos alimentos será como una caricia en la noche más fría de nuestras vidas, en la que todas las perversiones que han nacido en nuestra mente buscan salir de ahí para materializarse en el cuerpo de alguien o en cualquier otro sitio capaz de arrebatarnos el suspiro más profundo. No existen varios tipos de placer, sino uno solo capaz de tomar formas distintas para conducir al éxtasis a como dé lugar.



A cada trazo estas ilustraciones se convierten en una apología de cómo la inocencia y el placer nos hacen ver en la cotidianidad todo aquello que en algún momento nos ha hecho sonreír o suspirar hasta el cansancio.


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Si quieres conocer más acerca del trabajo de Blacknall Illustration puedes ver sus ilustraciones en Instagram.



Referencias: