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Jason Freeny: La anatomía del juguete

Diseño Jason Freeny: La anatomía del juguete

 

El trabajo del artista de Meryland, Jason Freeney, es conocido por sus peculiares ilustraciones digitales y juguetes diseccionados en los cuales muestra hasta las víseras de nuestros personajes infantiles favoritos; no usa pincel sino bisturí para adentrarnos a la anatomía ficticia de gomitas y galletas. Asentado en Nueva York, Freeny estudió diseño industrial en el Instituto Pratt en Brooklyn.

 

Su primera ilustración anatómica de ficción fue en el año 2000, describiendo la mitología en “Incubus”; la primera ilustración anatómica digital fue en 2007 con “Pneumatic Anatomica”, y su primera estructura anatómica fue en 2012 con “Dunny.”Fue galardonado en 2011 como el artista innovador del año por sus cortes en patitos de hule, Mario Bros y legos. Pero no es hasta un año más tarde, con el nacimiento de su hijo, que toma la decisión de hacer del juguete algo serio dejando la ilustración digital para dedicarse de lleno a éste.

 

 

En sus creaciones genera una mezcla surrealista donde la inocencia y la madurez se confrontan. Estructura las piezas como si fueran seres vivos a partir de la forma, topografía, ubicación, disposición y la relación entre los órganos que componen a Mickey Mouse o a Hello Kitty.

 

 

A sus 42 años continúa con la imaginación hiperactiva juvenil creando obras inteligentes; combina los gráficos con una anatomía detallada llena de ingenio en la iconografía pop. Sus creaciones pueden ser compradas en línea en su página oficial. Los precios de sus juguetes, esculturas e impresiones van desde los 8 dólares hasta unos cuantos miles. El más reciente trabajo de Freeny fue diseccionar y cortar a la muñeca más vendida de la historia para mostrar su verdadera anatomía. Esculpida a mano, transformó a la clásica Barbie revelando su funcionamiento interno descrito en arcilla.

 


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La psicología del juguete

 

Los juguetes contribuyen al desarrollo integral del niño en todas las áreas de la personalidad: intelectual, física, social y afectiva. El Doctor en Psicología de la Facultad de Medicina de la Universidad CEU San Pablo, en Madrid, Amable Cima, comenta:
“El juguete deberá cumplir la función inicial que es desarrollar la creatividad del niño".

Cima apunta que entre los 3 y los 6 años el juguete debe cumplir la función de atender al desarrollo emocional, además las consecuencias del juego deben permitir aprender algo. En la etapa comprendida entre los 6 y los 11 años se necesita de juegos más complejos que desarrollen hábitos positivos sin perder nunca de vista que jugar es aprender.

Polémica desde su nacimiento en 1959, Barbie ha sido conocida por sus medidas poco usuales de 91-46-84, una altura de 1.75 m y un peso de 49 kilogramos; una de las primeras muñecas introducidas al mercado infantil con un aspecto de mujer adulta aunque su edad oscila entre los 20 a 23 años.

 

 

Según el Hospital Central Universitario de Helsinki, Finlandia, con esas medidas no tendría suficiente grasa subcutánea y habría perdido la menstruación, sin embargo no son medidas imposibles: una de cada 100.000 mujeres las tienen.

 

 

Datos recientes demuestran que el 2% de las niñas norteamericanas desarrollan anorexia en algún momento de sus vidas, el 15% bulimia y el 70% se ven gordas. Se ha culpado a la muñeca por generar ansiedad en las niñas que quisieran usarla como modelo de su “Yo” futuro. El uso indebido de las palabras en psicólogos al conceptualizar desórdenes alimenticios bajo el concepto de “El complejo Barbie” ha puesto a la muñeca en polémica más de una vez.

 

En 2009, año en que la muñeca Barbie cumplió su 50 aniversario, el Dr. Worobey de la Universidad de Rutgers realizó una investigación sobre la relación de Barbie y sus propietarias; encontró, tras hacer un estudio en 254 mujeres, que ni la edad de su primera Barbie ni cuántas habían tenido en su infancia y adolescencia tenían un impacto estadísticamente significativo en su propia imagen ni en su conducta alimentaria; el factor más importante a la hora de predecir el comportamiento alimentario y la obsesión con las dietas de una mujer, eran los recuerdos de cuánto valoraba la apariencia física su núcleo familiar.

 

Las estadísticas en la fábrica Mattel indican que cada 2 segundos es vendida una Barbie en algunos de los 150 países donde se comercializa. Se han vendido 1.000 millones de unidades iniciando con un valor de sólo tres dólares, el cual se ha llegado a incrementar hasta los 10.000 dólares por algunas ediciones de colección.

 

 

Es excesivo cargar de responsabilidad a un juguete ficticio, pues ningún plástico determina pensamientos; una muñeca no debe definir la personalidad de los futuros adultos sino las personas que los rodean, la familia y sobre todo los padres.

 

Separar por color azul y rosado dependiendo del género, es una imposición de los adultos a los niños, así como limitarlos a elegir entre carritos y soldados si se es niño y muñecas o tacitas si se es niña, pues es una visión sexista que los va limitando desde corta edad.

 

Traspasamos como adultos la inconsciencia de algunas supersticiones, miedos y enfermedades como parte de una herencia, donde es más fácil señalar en culpa al juguete inerte que a las cargas hipocondriacas de nuestras sociedades contemporáneas.

 


Referencias: