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La guía definitiva para convertirte en gato

Diseño La guía definitiva para convertirte en gato


"Ahora que este animal era más inteligente, se vio en seguida cuando nos maulló desde la entrada, sin dejar que nos acercáramos pero dando a entender que si le poníamos leche en una aceptable no cat's land condescendería a bebérsela. Nosotros cumplimos y él entendió que no éramos despreciables; salvamos por mutuo acuerdo tácito la zona neutralizada, sin tanta Cruz Roja y Naciones Unidas, una puerta quedó entornada con dignidad para no ofender orgullos, y un rato después la mancha negra empezó a dibujar su espiral cautelosa sobre las baldosas rojas del living, buscó una alfombrita cerca de la chimenea, y yo que leía a Paco Urondo escuché por ahí el primer mensaje de la alianza, un ronroneo confianzudo, entrega de cola estirada y sueño entre amigos. A los dos días me dejó que lo cepillara, a la semana le curé las mataduras con azufre y aceite; todo ese verano vino de mañana y de noche, jamás aceptó quedarse a dormir en casa, qué te creés, y nosotros no insistimos porque pronto nos volveríamos a París y no podíamos llevarlo con nosotros.

[...]

Ah Teodoro, qué bonito era verte bajar por el sendero, la cola al aire, gimiendo por tu gatita entre la lavanda, qué dulce era encontrarte otra vez cada año, el día e que se te antojaba, la noche de luna que elegías displicente para saltar a la ventana y quedarte unas horas con nosotros antes de volver a tu libertad que como tantos de nosotros has cambiado por una jubilación de gato, por el cielo que te tienen prometido".

Julio Cortázar en La entrada en la religión de Teodoro W. Adorno

convertirte en gato

En la pequeña comunidad de Saignon, en el sur de Francia, mientras trabajaba como traductor para la UNESCO, Julio Cortázar escribió la mayoría de sus obras. A pesar de tener una agenda que incluía muchos viajes, París y Saignon eran sus ciudades base, las cuales marcaron su trabajo y determinaron en gran medida el rumbo de su estilo. Además del París que enamoró a Cortázar, la tranquilidad y aislamiento de Saignon también le otorgó un amigo al argentino: un felino de traje con tonalidades grisáceas y corbatín blanco llegó hasta su puerta.

"Era un gato sucio y canalla, negro debajo de la ceniza polvorienta que mal le tapaba las mataduras, porque Teodoro con otros diez gatos de Saignon vivían del vaciadero de basura". Así un pequeño gato que llegó hasta los pies de Cortázar se convirtió en un importante vínculo del escritor con los felinos, y aunque éste vivió entre idas y venidas propias de un gato y los viajes de Cortázar que impidieron que estuvieran juntos, el felino tuvo su propio cuento. 

Un gato, cuyo nombre es en honor al filósofo Theodoro W. Adorno, que nunca fue de Cortázar pero que puede maullar que Cortázar sí fue suyo, entre platones de leche, cepilladas y colas estiradas, la Maga, París y los cronopios. 

Teodoro cortazar

Como Cortázar, cientos de miles de personas en el mundo experimentan una profunda conexión con los felinos, animales tan elegantes como soberbios, glamurosos e independientes. En aras de ilustrar aquellas experiencias que rodean a quienes viven con los cuadrúpedos, el estudio de creativos Last Lemon ha creado múltiples viñetas cómicas referentes a situaciones con las que los dueños pueden identificarse. "How to be a cat", es el proyecto de Lisa Swerling y Ralph Lazar, a través del cual reciben cientos de situaciones de dueños de felinos.


El proyecto se mantiene como una convocatoria abierta para todos los amantes de felinos, y quizá, en un futuro y como suele ser costumbre de Last Lemon, podrás ver las mejores viñetas en un libro.



Puedes seguir el proyecto en sus redes sociales.

Estudio Last Lemon
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Referencias: