Lo insólito en la imagen: la colección de estampas del Museo Franz Mayer

Jueves, 17 de marzo de 2016 5:20

|Museo Franz Mayer

Por Diego Coto

En lo extraordinario está lo que no necesita explicación. Las reglas que se dan por sentado desde el principio y que nos son ajenas. En lo insólito se encuentra todo lo que se puede crear de la nada, casi como un capricho al servicio del artista. Y aunque al principio parezca algo totalmente separado de nuestra realidad, hay formas en las que se infiltra en nuestro día a día. En la colección de estampas, grabados e imágenes del Museo Franz Mayer, escondidas entre miles de paisajes, retratos, etc., encontramos piezas que reflejan eso: lo que se concibe cuando existe tan poco que ate con la realidad.

 

En esta estampa de Julio Ruelas (Zacatecas 1870 - París 1907) vemos una de las constantes de su trabajo: la femme fatale. Como en otras obras de este artista mexicano, la mujer tiene un papel central, pero se muestra como la causa de las perversiones. Así, Ruelas utiliza la idea modernista que ronda en su momento a las mujeres, y lo convierte en algo insólito, sobrenatural. La mujer de esta estampa no es algo real, pero surge de un contexto real. Por eso podemos ver al hombre dormido, indefenso, mientras la mujer/bestia se acerca a él de forma amenazante. Todo lo que vemos en la estampa: el cementerio, la noche, los murciélagos, la momia y la cabeza a los márgenes, dan a la imagen la atmósfera que da sentido a todo el conjunto. Lo que Ruelas nos enseña en esta estampa es la combinación de su imaginario con la posibilidad de crear algo.


Esta estampa es del pintor Pieter Brueghel el Viejo (1525-1569), uno de los exponentes más importantes de la pintura flamenca. Podemos ver que toma las características fantásticas e increíbles de El Bosco y las utiliza en sus pinturas. A cualquier lugar que dirijamos la vista, podemos ver elementos que no corresponden a la realidad, pero sí la referencian. La elección de animales como el ciervo, que tradicionalmente se relaciona con la lujuria; la desnudez de todos los personajes, el beso entre la mujer y un demonio. La imagen cuenta, además, con extraña arquitectura, saturación de elementos y falta de jerarquía en las acciones hace evidente que el orden no es lo más importante aquí. El estado de desorden mantiene la característica sobrenatural e insólita del dibujo.

Esta estampa nos demuestra que lo increíble se interioriza en las obras y se vuelve parte de su cotidiano, lo que resulta en mundos completamente ajenos, donde las reglas no corresponden a las nuestras. En la estampa de Bresse, el globo aerostático con forma de pez, manejado como un bote es algo normal, nos demuestra cómo lo increíble es una parte fundamental en la concepción del mundo que nos rodea; es decir, lo utilizamos como puente entre lo que tenemos y lo que esperamos. Así, el globo se convierte en una de las posibilidades para el futuro que Bresse observaba en su tiempo, o por lo menos una que le hubiera gustado imaginar.



En esta estampa todo tiene un toque de fantasía, de irreal, que nos recuerda a alguna fábula. 
 Con el texto de la imagen sabemos que se refiere a una clase de anatomía, que a la vez se convierte en un espectáculo para todos los presentes. Todo parece ser una atracción morbosa, al mismo tiempo que es algo científico y lúdico. Es la combinación de lo vivo con lo muerto; de lo humano con lo animal, esto le da a la esta pieza ese carácter insólito, de no terminar de saber qué es lo que está pasando.

La exageración como parte de lo increíble. En estas dos imágenes vemos lo que surge de la ficción pero quiere ser realidad. Aunque tienen la idea de dar a conocer lo habitual y lo frecuente del mundo indígena, se convierte en un ejercicio de invención. Por eso podemos ver a un ídolo mexicano convertido en algo completamente diferente, en una imagen que responde a una ideología ajena; vemos una celebración que no guarda relación alguna con la realidad que quiere retratar. Lo insólito, en este caso visto como idealización, es gran parte de nuestra concepción del otro. Se vuelve una parte necesaria de nuestra construcción de otras realidades. Los artistas de estas piezas utilizaron sus propias imágenes, ideas, cosmogonías para crear la identidad de seres y lugares que nunca habían imaginado; basándose en lo que tenían como herramientas y entorno, crearon la imagen de otra cultura.



Esta xilografía de Alberto Durero (1471-1528), uno de los artistas más importantes y reconocidos del siglo XVI, pertenece a la serie del Apocalipsis. Esta serie de quince xilografías, elaboradas entre 1496 y 1498, son especialmente importantes porque demuestran el papel que tuvo la imprenta para los textos y los grabados. En la imagen podemos darnos cuenta de otras formas en las que lo insólito se filtra en varios aspectos de lo que nos rodea, en este caso la religión. Podemos ver la combinación de bestias bíblicas, personajes con ropas del siglo XVI, ángeles, el fondo de nubes y fuego, etc. Todo esto tiene una atmósfera de increíble y sobrenatural. Estas figuras imposibles y saturaciones, parecen más relacionados con la ficción; la invención nos demuestran hasta qué punto recaemos en lo imposible o en lo extraordinario para darle sentido a nuestra forma de pensar. Cuando no hay una pauta sobre lo que corresponde y lo que no, todo es válido; cualquier tema se vuelve una excusa para que la imaginación tome las riendas.



Y así como lo extraordinario se filtra en la religión, en nuestra construcción del otro, en nuestra forma de ver lo sobrenatural, también lo utilizamos en lo cómico. La imagen del diablo, la muerte y el doctor que se reúnen como antiguos amigos a beber, nos habla de una verdad que siempre está presente. En este caso, lo sobrenatural de la muerte y el diablo, elementos típicamente fantasiosos, también son nociones o ideas que encontramos cada día. La naturalidad con la que los doctores reciben a estos dos personajes se hace más evidente cuando leemos los versos de la imagen: una pequeña rima sobre tomar vino con los amigos. La representación que utiliza elementos externos a nuestra realidad, nos habla sobre ella, por eso la entendemos.

Lo que estos grabados nos demuestran es que lo imposible, que puede parecer algo ajeno y alejado de nosotros, es en realidad una parte fundamental en la manera en la que organizamos el mundo, ya sea en nuestras historias religiosas, en la manera en la que nos relacionamos con lo desconocido y en cómo explicamos lo conocido, lo maravilloso, eso que no necesita explicación y que se da bajo sus propias reglas.

TAGS:
REFERENCIAS:
Museo Franz Mayer

Museo Franz Mayer


  COMENTARIOS