Por: Juan Sandoval  y Mayela Flores

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Dechado, autor desconocido, seda y algodón sobre lino, México, 1840-1860.
Colección Museo Franz Mayer

Podría decirse que, metafóricamente, un dechado es una muestra que se tiene presente para imitar. En el ámbito textil, dicho término sirve para referirse a cierto tipo de labores, tradicionalmente vinculadas con una práctica femenina, que resultaron de un proceso de aprendizaje y perfeccionamiento de las habilidades de tejido, bordado y deshilado.

Aunque se tienen indicios de la práctica de este tipo de ejemplares desde la Edad Media tardía, los documentos y ejemplos más antiguos que se conocen datan del siglo XV. En el caso de México, abundan las menciones del término dentro de publicaciones de corte moral del siglo XVII, sin embargo no se conocen obras que hayan sido realizadas antes de 1785. 

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Dechado, Manuela Garay, seda y algodón sobre lino, México, mediados del siglo XIX.
Colección Museo Franz Mayer

Se tiene noticia que los dechados eran una práctica común en conventos, colegios y al interior del hogar, es decir que su cultivo correspondió a los espacios en donde se buscó instruir a las mujeres en dicho tipo de habilidades. Las piezas que sobreviven del siglo XIX señalan que la mayoría de los dechados se realizaban en un lienzo de formato rectangular, de lino o algodón, en el que se disponían franjas con distintos tipos de prácticas de bordado, tejido o deshilado. En algunas ocasiones la composición revela un orden aleatorio. Las variantes correspondían al tipo de hilo empleado, aunque el más común fue el de seda, o bien, a distintas puntadas o diseños que podrían usarse como ejemplo en futuros trabajos. Tales obras también ejemplifican ejercicios de escritura o numeración entre los que en algunas ocasiones se mezclan frases, fechas e inclusive el nombre de su autora o de la maestra. 

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Dechado, María Ana Valiente y Sicilia, seda sobre lino, México, 1838.
Colección Museo Franz Mayer

Recordando el sentido metafórico de la palabra, la realización de dechados era considerada como una demostración del virtuosismo de su autora, concepción heredada de una idealización del deber ser femenino perfilado por el paradigma de la Virgen María, todo lo cual los convierte en un interesante caso dentro de los estudios de género o de la vida cotidiana en México. 


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Dechado, autor desconocido, algodón sobre manta, comunidad nahua, Zoatecpan, Puebla, Principios del siglo XX.
Colección Ruth Lechuga

Finalmente, cabe mencionar que la práctica de los dechados no sólo se cultivó en el contexto mencionado pues también fue común entre las comunidades indígenas. En tales piezas se evidencia el intercambio de formas, materiales y estrategias entre uno y otro ámbito. 

 


Referencias: