Diseño

15 tatuajes de aves para alejar la negatividad de tu vida

Diseño 15 tatuajes de aves para alejar la negatividad de tu vida

El corazón de un colibrí tiene un promedio de mil 200 pulsaciones por minuto; esto quiere decir que va 12 veces más rápido que el del ser humano.

 


La causa de que el corazón de esta pequeña ave palpite a esa velocidad está directamente relacionada con el alto contenido de azúcares que estos pequeños animales obtienen del néctar de las flores que todos los días —sin siquiera adivinarlo— polinizan; otro de los efectos de estas mieles se encuentra en el acelerado aletear de los colibríes. Quizás esa sea la razón por la que algunas personas sugieren que si un colibrí detuviese sus alas de golpe, posiblemente caería fulminado, pues se calcula que sus alas van al mismo ritmo que su corazón.


post-image


post-image


post-image


Ver a una de estas aves volar es la prueba indiscutible de lo necesaria que es la libertad en nuestras vidas. Volar nos transporta a otros mundos, nos hace ver las cosas desde un panorama distinto y aleja de todos los problemas de la vida. En efecto, volar es despojarse del mundo al menos por unos minutos para así poder desapegarnos de la monotonía que, poco a poco, nos convierte en partes de un sistema que no nos deja ni siquiera respirar.


post-image


post-image


post-image

 

Al igual que el Colibrí, muchas otras aves utilizan sus alas para encontrar un lugar en el que puedan sentirse a salvo. Las especies migratorias como los patos o los gansos recorren grandes distancias para protegerse del crudo frío del invierno; una buena parte de su vida se va en volar y buscar el lugar perfecto para que ellos y los suyos no sufran por al menos un par de meses. ¿A qué nos recuerda esto? Quizás a nosotros mismos, aunque volar por cuenta propia es un asunto prácticamente imposible para el hombre, recorrer un camino largo en busca de su bienestar es algo que hace todos los días.

 

post-image


post-image


post-image


Cuando las cosas se vuelven difíciles, lo primero que llega a la mente no es encararlas y tratar de solucionarlas inmediatamente; escapar de ellas se vuelve la respuesta más lógica e inmediata. Sin embargo, para alguien resignado al sufrimiento como único modo de vida, la opción de huir es más bien un acto de cobardía; no obstante, incluso esa misma gente ha tratado de escapar del mundo al menos una vez en su vida. Es algo que se puede notar en sus ojos cada que miran el cielo y ven cómo una paloma planea en lo alto sin nada que parezca impedírselo. Sólo el viento y nada más.


post-image


post-image


post-image

¿Qué es lo más cercano que un hombre podrá estar de esta envidiable libertad? Quizá nunca lo sabremos. No obstante, para mantenerse siempre en esa lucha por encontrar la paz y la tranquilidad puede acudir al tatuaje. Ya sea una paloma, un colibrí o cualquier otra ave, un diseño que contenga su figura siempre va a evocar ese viaje constante hacia un lugar mejor, ahí donde nada ni nadie podrá volver a bombardear nuestra mente con pensamientos negativos que nos impidan volver a sonreír aunque sea en secreto.


post-image


post-image


post-image

 

Tal y como ocurre con el néctar y los colibríes, los seres humanos necesitamos de la libertad para poder vivir; el hecho de que pensemos en ella constantemente y que en ocasiones nos entreguemos al sufrimiento por no poder alcanzarla nos da los elementos suficientes para pensar que algún día fuimos dichosos y que, al menos en nuestra mente, pudimos emprender el vuelo sin temor a nada. Por ello, para no olvidar esa euforia aérea, llevar siempre en la piel algo que nos recuerde que sí es posible ser felices se vuelve indispensable.




Referencias: