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DISENO

Tatuajes eróticos para hombres que no temen mostrar su sexualidad

Por: Diego Cera 28 de septiembre de 2017

Durante la Segunda Guerra Mundial –a pesar de los horrores provocados por el fuego y las balas– los soldados tuvieron tiempo para redescubrirse a sí mismos.

Muchos de ellos eran homosexuales que decidieron vivir con intensidad y libertad los que probablemente serían los últimos días de su vida.

Por supuesto que cuando hablamos de intensidad no nos referimos a encuentros sexuales casi caníbales, más bien todo apunta hacia una rutina en medio del conflicto bélico en el que las armas quedaban de lado para dar paso a la unión. Ellos se convirtieron en una hermandad indiferente a los prejuicios de los años cuarenta, pues conocerse y quererse entre ellos les bastó para seguir viviendo.

Apenas para documentar esa complicidad y camaradería están las imágenes que el fotógrafo Michael Stokes recopiló en su libro My Buddy. World War II Laid Bare, mismas que a través de rostros anónimos recrean una estampa general de todo lo que los soldados –entre risas y cuerpos desnudos– experimentaron más allá de los constantes enfrentamientos ¿Pero dónde quedó esa libertad?, parece imposible que se haya esfumado después de la derrota del ejército nazi.

Como una manera de preservar la sexualidad de estos hombres de acción, el artista visual Francisco Hurtz se dio a la tarea de plasmar las siluetas de los soldados en algunos de sus trabajos. La figura masculina en cada uno de sus trazos se revela como una expresión única y erotizada del cuerpo humano. Más allá de los roles de género o el contexto del que fueron obtenidas estas escenas, el trabajo del artista brasileño nos habla de una reivindicación de la desnudez masculina; misma que él nos hace entender como un orgullo absoluto.

La exploración visual de Hurtz lo ha llevado a analizar, además del cuerpo per se, al erotismo que éste encierra dentro. Más allá del contacto sexual, el fotógrafo está consciente de que la figura humana está cargada de sensualidad casi por antonomasia. Por lo tanto, ésta no puede quedarse sólo en una hoja de papel o sobre un pedazo de metal; la belleza del cuerpo debe ser plasmada en el cuerpo mismo y el tatuaje ofrece esa posibilidad.

Al decidir llevar su obra a la piel de los demás, probablemente sin querer, Francisco Hurtz ha hecho que aquello que inició como un álbum de la Segunda Guerra Mundial inspire su legado.

Las fotos representan el pasado, o bien, el principio de todo; la ilustraciones un presente palpable y finalmente los tatuajes prometen un para siempre, ese despertar eterno de la piel que acompañará a un hombre sexual y sentimentalmente liberado para toda su vida.

De esta manera el camino de la sexualidad masculina continúa despejándose y a su paso libera e invita a liberarse a cada vez más hombres. Los prejuicios los obligan a forjarse como una comunidad pudorosa, conservadora e hipócrita que limita su sexualidad y desnudez. Al revelar en su piel una muestra de su cariño hacia el hombre mismo, el cuerpo se convierte en motivo de admiración. Aunque lo verdaderamente admirable es el trabajo con el que Hurtz continúa preservando el legado nacido en el campo de batalla.

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Para conocer más acerca del trabajo de Francisco Hurtz puedes ir a su Instagram o a su sitio web. Sólo recuerda que la única condición para tatuarte alguna de sus ilustraciones, si es que eso están en tus planes, es que le mandes una foto del tatuaje para que él pueda continuar con su labor artística.


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