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Árbol de bodhi: el símbolo budista que te inspirará a alcanzar tus sueños

Diseño Árbol de bodhi: el símbolo budista que te inspirará a alcanzar tus sueños

Para que la sabiduría los acompañe siempre, hay quienes deciden grabar un Bodhi en su piel como símbolo de contemplación.



A las orillas del río Ganges, conforme el sol se asoma por el horizonte, la ciudad dorada de Benarés se levanta ante los ojos del viajero como una maravilla arquitectónica que ninguna otra religión con todo el oro de sus templos podría igualar. Sin embargo, la ciudad tiene un gran inconveniente: la contaminación del río a su paso por ésta. Según la tradición, todo hinduista debe visitarla por lo menos una vez en su vida, y si es que la muerte lo sorprende ahí mismo, el premio será mayor, pues también se trata de uno de los crematorios más grandes para los hindúes, quienes después de ser incinerados son arrojados al río para liberarse del ciclo de reencarnaciones.


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Un par de horas al Noreste, con un significado menos oscuro pero igualmente hermoso, la multiculturalidad de la India le abre paso al budismo. En el pequeño poblado de Bodh Gaya, el cual ni siquiera forma parte de los destinos turísticos más socorridos del país, se levanta una gran torre de 55 metros de altura que es apenas la corona de un conjunto de pequeños templos que resguardan el momento clave para el budismo: la iluminación de Siddharta Gautama.


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Debajo de una gran higuera de la especie ficus religiosa, el príncipe indio decidió abandonarlo todo para entregarse a la austeridad y a la meditación en pos de llegar a la Verdad. Por esa razón el árbol recibió el nombre de Bodhi, que significa despertar, pues fue después de ver el funeral de un anciano que Gautama decidió entregarse a la búsqueda del significado de la vida a través del ascetismo que le exigía dejar atrás sus bienes materiales para concentrarse en lo único valioso que tenemos los seres humanos, el alma.


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Rodeado y protegido por un Naga —semidios en forma de serpiente—, Siddharta pudo alcanzar el Nirvana y ser rebautizado con el nombre de Buda. A la sombra de este árbol, el iniciador del budismo pudo alcanzar la única ambición que tuvo en el mundo, la de sentirse satisfecho con todo lo que tenía y encontrar en ello el sentido de una vida plena; inspirando así a millones de personas a que continúen por ese camino de meditación, conocimiento y paz.


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Entre ese gran número de seguidores, hay un grupo que al no poder costearse un viaje hasta el lugar del antiguo ficus, deciden llevarlo consigo como un símbolo de ese camino hacia la felicidad que a veces parece interminable. No obstante, pocos se dan cuenta de que para cumplir sus sueños no hace falta desearlos con todas sus fuerzas, sino seguir el camino hacia ellos disfrutando y aprendiendo de cada momento, pues la vida se hace justo de esos pequeños instantes y no de las recompensas que vienen al final de éstos.


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Para que esta sabiduría los acompañe siempre, hay quienes deciden grabar al Bodhi en su piel como ese símbolo de la contemplación de un camino que, a pesar de ser largo, siempre tendrá el mejor de los finales. Ya sea en un nivel terrenal o un plano cósmico, quien se tatúa este árbol trata de llevar consigo ese reposo y la paz de encontrar, por fin, algo que lo llena hasta llevarlo a un estado en el que lo único que ambicione sea seguir con su vida sin ningún tipo de ataduras.