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Los tatuajes más peligrosos que jamás debes hacerte

7 de diciembre de 2017

Rodrigo Ayala Cárdenas

Las modificaciones corporales cada vez atraviesan terrenos más extremos que ponen en riesgo tu salud.



Sus ojos eran por completo azules, de un tono mucho más intenso que el que puede tener el cielo o el mar más claros. Ese rasgo llamaba poderosamente la atención de las personas que se topaban por primera vez con ellos aparte de sus condiciones extremas de vida en pleno desierto. Esta es una descripción aproximada de los fremen, una de las razas que forman parte del universo de Dune, del autor estadounidense Frank Herbert, una de las sagas más populares del mundo de la ciencia ficción literaria. Los fremen pueblan el desierto más profundo y salvaje del planeta Arrakis en condiciones realmente extremas de vida. Los ojos azules de los fremen, también llamados “Ojos del Ibad”, se deben a su tipo de alimentación con una especia sagrada llamada melange, que se obtiene de los desiertos donde habitan.


 

Sin duda, los ojos de color siempre han tenido una sofisticación muy especial entre el concepto de estética en varias partes del mundo. El deseo de las personas, en especial las mujeres, por tener un tono en ellos mucho más exótico o sensual dio paso a la creación de los famosos pupilentes, con los que ellas podían, en cuestión de segundos, obtener unos ojos verdes, azules o del color que quisieran.


 

Las tiempos cambian, la ciencia evoluciona y nuevas técnicas para modificar el cuerpo se inventan (algunas dando resultados seguros e inofensivos y otras ofreciendo al cuerpo severos daños que a veces son irreversibles). En este último rubro están los tatuajes para los ojos, cuyo procedimiento y resultados son polémicos y peligrosos.


El primero en experimentar con ellos fue el tatuador australiano Luna Cobra, quien precisamente quería imitar la característica principal de los fremen de Dune.


 

Luna Cobra inyectó un pigmento directamente en el globo ocular de tres valientes voluntarios en una cantidad suficiente para que llenara una cuarta parte de la conjuntiva, la membrana que cubre el ojo. Para que el ojo quede por completo coloreado, se deben hacer repetidas inyecciones para que la esclerótica, la membrana blanca más gruesa del ojo quede entintada en su totalidad. «Si quieres divertirte decorando tu globo ocular, ¿por qué no lo vas a hacer?», dice Luna Cobra. «Creo que trae un poco de fantasía al día a día».


 

Hay una sutil diferencia entre lo prohibido y lo permitido, así como entre lo que le gusta a una u otra persona. El cuerpo puede ser usado y modificado a voluntad por su dueño, siempre y cuando esté muy consciente de los peligros que conllevan ciertas prácticas.


En definitiva, los tatuajes oculares son una de las tendencias en tatuaje más riesgosas que existan en la actualidad. Si no se hace de manera correcta, existe un riesgo potencial de padecer una infección, inflamación e incluso ceguera.


 

Ya sea porque se ha inyectado demasiada tinta o se ha hecho a una profundidad muy grande, los problemas a corto o mediano plazo de este tipo de tatuajes son muy grandes y sería mejor que ni siquiera pensaras en la posibilidad de practicarte esta modificación corporal. Siendo sinceros, tampoco es que luzcan demasiado estéticos a diferencia de un tatuaje tradicional en la piel.  


 

Recientemente, también ha saltado a la luz pública la polémica en torno a los tatuajes de henna. Su popularidad se basa en que son indoloros y temporales, ya que no se hacen mediante el procedimiento habitual de inyección de tinta, sino únicamente como un dibujo sobre la piel con un pigmento vegetal. «Sólo porque un tatuaje es temporal, no significa que esté libre de riesgos», afirma la doctora y directora de la Oficina de Cosméticos y Colorantes de la FDA (Food and Drug Administration: Agencia de Alimentos y Medicamentos) de los Estados Unidos, Linda Katz.

 

La verdadera henna es un colorante marrón-rojizo extraído de plantas de las regiones subtropicales de Asia y África. Al secarse se muelen para crear una pasta con la que se tiñen la piel, el cabello, las uñas, el cuero, la seda y la lana.


Sin embargo, la henna con la que se hacen algunos tatuajes en bazares, tianguis o lugares turísticos no es el colorante natural sino otro mezclado con tinte para cabello que puede causar una severa alergia en la piel que se presenta hasta dos o tres semanas después de haberse hecho el dibujo.



Para que la henna sea más oscura y el dibujo dure más se le agregan altas dosis de parafenilendiamina, un activo que al entrar en contacto con la piel sensible desencadena reacciones peligrosas de hipersensibilidad (enrojecimiento, urticaria, inflamación o manchas). La piel de los niños es la más sensible a este componente, por lo que un tatuaje de henna en ellos podría ser una decisión arriesgada que les cause daños permanentes.


Si aun así te quieres hacer un tatuaje de henna, un buen tip para que sepas si la tinta que vas a usar es confiable, verifica que tenga tonos rojizos, marrones o anaranjados en ella. Si es por completo negra, mejor evítala y piensa dos veces si quieres llevar un diseño de henna en tu piel.

 

 

Los tatuajes tradicionales donde se inyecta tinta en la piel no están exentos de ciertos riesgos para la salud, los más comunes de ellos son las infecciones o la intolerancia a la tinta, en especial a la de color rojo. Ello podría llevar a padecer irritaciones en la piel. Los expertos mencionan que la tinta más inofensiva en este sentido es la negra.


 

Para que un tatuaje no se infecte, se deben seguir al pie de la letra las instrucciones del tatuador, que en términos generales son el lavado del tatuaje de dos a tres veces al día con agua y jabón neutro o antibacterial y aplicar al último una capa delgada de pomada contra rozaduras.


Algunos optan por envolver el diseño con una capa delgada de plástico autoadherible durante dos o tres días después de hecho el tatuaje. También debe tenerse especial cuidado en el lugar al que se acude para tatuarse: verifica que tenga el permiso sanitario para prestar servicios, que todo el material sea nuevo y desechable, y que el tatuador tenga la experiencia suficiente para poner tu piel en sus manos.

 

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Tatuarte es una de las decisiones más especiales que puedas hacer, pero también una de las que mejor debes meditar para evitar daños irreparables o diseños feos de los que te puedas arrepentir toda la vida. La tinta sobre la piel representa una seña de identidad muy especial, no dejes que sean las cicatrices o las marcas sin estética las que te hagan reconocible a ojos de los demás. Éstas y otras recomendaciones son las que debes tomar en cuenta para que tengas un tatuaje agradable a la vista y no creas todos los mitos que te dicen acerca de ellos. 



TAGS: Tatuajes Datos curiosos Consejos
REFERENCIAS: Con Bienestar BBC Mirror

Rodrigo Ayala Cárdenas


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