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DISENO

Tatuajes perfectos para mujeres plus size

Por: Diego Cera 12 de septiembre de 2017

Si es que pretendemos hablar de autoaceptación, ¿por qué escribimos sobre tatuajes para mujeres plus size?

En primer lugar, hay quienes piensan que los movimientos que intentan exaltar el orgullo y la independencia de ciertos grupos de la sociedad son innecesarios. Bajo la idea de que hay una apertura de mente aun mayor –comparada a la de hace unas décadas– algunas personas se cierran irónicamente a la posibilidad de que aún existan quienes, en un afán por defender sus posturas conservadoras disfrazadas de liberales, realizan comentarios ofensivos hacia estas minorías.

El que sigan siendo tan necesarias canciones como "Black Gold" de Esperanza Spalding; que libros como El nacionalismo negro de E.U. Essien-Udom sigan manteniéndose vigentes aunque hayan aparecido hace cincuenta años, y autoras como Patti Smith sientan la necesidad de venir a México a pedir disculpas por las atrocidades que sus compatriotas han cometido con los inmigrantes, no habla de una terrible intolerancia hacia lo que consideramos diferente. Tratando esto a gran escala, esos serían apenas algunos de los muchos problemas que nos atañen; sin embargo, por si algún individuo todavía se sintiera ajeno a estas situaciones, no hace falta ir tan lejos. Esta clase de rechazo se da también en sectores todavía más reducidos.

Probablemente, quien esté leyendo este texto ha leído o escuchado, por lo menos una vez, la engorrosa frase «Las gordas no deberían usar leggins»; quienes la emiten, a veces en un tono bromista, se sienten lo suficientemente seguros de sí mismos como para opinar sobre la apariencia de los demás dando por sentado cierto aire de perfección en su figura. Aquí es necesario preguntar, ¿no debería ser esa seguridad accesible para todo mundo?

La respuesta a ello es la siguiente: afortunadamente la belleza se ha desprendido de la percepción ajena; en un ejercicio íntimo de reivindicación cada persona asume la perfección de su cuerpo adaptándose no a los estándares establecidos por los otros, sino a una revalorización de la propia figura a partir de la comodidad que cada quien siente consigo mismo. En ese sentido, los tatuajes, más que aludir a la figura de estas mujeres, ayudan a complementar su belleza.

Las líneas que conforman estos diseños definen el contorno de ciertas partes del cuerpo (clavículas, tobillos, muslos o caderas) para acentuarlas más que otras. Se trata de un juego de proporciones al que sólo se puede llegar a través del reconocimiento que nace del aprecio que cada quien siente con respecto a su cuerpo, después de ello los tatuajes ─completamente negros o llenos de color─ no se presentan como un complemento o una especie de potenciador de la belleza sino como una especie de statement en contra de los prejuicios o una declaración de independencia hacia las normas impuestas por una sociedad que, ahora sí, a estas alturas de la historia le sigue teniendo miedo a la diversificación por más natural que ésta sea.

Portar uno de estos diseños, en ese sentido, se convierte en la expresión definitiva de fuerza y amor propio que toda persona debería manifestar en todo momento hacia sí misma para que, al pararse frente a una multitud, no exista la necesidad de exigir atención y respeto, sino que la sola presencia será suficiente para que todo esto llegue en forma de un aire de liberación.


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