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CC Recomienda: Dr Strangelove

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Dr. Strangelove or: How I learned to Stop Worrying and love the bomb (1964)
Stanley Kubrick


Jack D. Ripper, general de la Fuerza Área de los Estados Unidos planea comenzar una guerra nuclear contra la Unión Soviética para detener “la conspiración comunista que amenaza a la humanidad”. Para ello, pone en marcha un plan de contingencia del Ejército de los Estados Unidos para bombardear los principales blancos militares de la URSS.

Ante tal situación y que amenaza con desatar una guerra nuclear a gran escala, el presidente estadounidense, Merkin Muffley, deberá impedir lo que podría significar el fin de la raza humana. Con tal objetivo, reúne a su gabinete y su equipo de seguridad para determinar el plan a realizar. Al cuarto de guerra estará invitado el embajador de la URSS, quien deberá interceder por la humanidad ante el Premier Soviético.

Perteneciente al cine de humor negro, Kubrick juega con las imágenes en blanco y negro para satirizar la eventual aniquilación de la raza humana por la locura y obsesión de un hombre políticamente ideologizado. Si bien el presidente estadounidense se reúne con su equipo para evitar una guerra nuclear, al final se vislumbrará que quizás el fin del mundo represente el inicio de uno nuevo para aquellos hombres en el poder.

Sobresale la actuación de Peter Sellers, interpetrando tres personajes: al capitán de aviación de la Royal Air Force, Lionel Mandrake, al presidente de los Estados Unidos, Merkin Muffley y al Dr. Strangelove, ex nazi y asesor del presidente.

Destacan además dos secuencias de la película. Un espléndido diálogo entre el general Ripper y el Capitán Mandrake, donde resalta que a través de un falso método socrático, Ripper demuestra su locura y su justificación para atacar la URSS pues al final de todo “la fluorización del agua y de otros productos, forma parte de una conspiración comunista para infectar los fluidos de los estadounidenses”.

Por otra parte, destaca el diálogo entre el presidente de los Estados Unidos con el Premier Soviético. A pesar de la sencillez visual de la secuencia y el monólogo del presidente, se satiriza nuevamente la eventual aniquilación humana y se muestra que después de todo, “los comunistas también tienen sentimientos”.

Les compartimos un link donde disfrutar el filme.

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