La imagen en movimiento no sólo tiene la función de entretener, sino de generar pensamiento. Ver Inside Out, traducida al español como ‘Intensa-Mente, resulta ser la mejor forma de visitar a un psiquiatra. Pixar está de vuelta para regalarnos una joya en animación, una película que es linda pero además inteligente. Una cinta que nos lleva en un viaje por la memoria, pero que para los más analíticos ofrece también la posibilidad de repensar el funcionamiento de la mente y de cómo la conexión entre las emociones rige el comportamiento humano.
Con esta película, los más pequeños gozarán con Alegría, Tristeza, Miedo, Desagrado y Furia, las cinco encantadoras criaturas que trabajan dentro de la cabeza de Riley, una niña de 11 años que a medida que crece, se enfrena a lo más complejo su vida y sus emociones. Los padres, en cambio, verán esta película con nostalgia al ver cómo sus hijos crecen tan rápido y estremeciéndose con esos momentos únicos e instantáneos que quedaron en su memoria para siempre: la primer palabra dicha por sus hijos, el primer gol o el día que por fin se puso de pie luego de gatear por semanas.
Entonces, está la visión del niño que reirá con las tiernas voces de los personajes y que disfrutará de una historia, en principio simple, que les hablará de la amistad, de los valores y de cómo, después de todo, siempre está la familia. Pero también está la visión del padre que encontrará en esta película la herramienta perfecta para entenderse como padres y conocer las emociones de sus hijos y lo que pasa a medida que crecen y se vuelven autómatas.
Pero están los otros espectadores, los que no son niños y tampoco padres. Y entonces esta película también los sorprenderá con el mundo que Peter Docter construye para exponer el trabajo de la conciencia. El tren del pensamiento, el cuarto abstracto, las islas de la personalidad, los archivos de la memoria, los pensamientos centrales. Un mundo que simplifica de manera gráfica lo complejo que puede resultar entender las ciencias cognitivas.
El mayor logro de esta cinta entonces es que puede llegar a todo tipo de público sin que ninguno se sienta perdido o desinteresado. Una película animada que para los niños mantiene ese final feliz adorable a través de la animación y el humor. Una película para gozar o para estudiar.
Al final, el mensaje más claro es que nuestra vida se nutre de las emociones. Que sin tristeza no puede existir la felicidad, que sin furia quizá no podamos vencer al miedo. Que somos complejos por naturaleza y tal vez reconocerlo ayudará a muchos a hacerse la vida más fácil y más feliz.

