En el mundo existen costumbres muy cuestionables y es difícil pensar que en pleno siglo XXI muchas de ellas sigan existiendo, como es el caso de las Kumari o niñas diosas en Nepal, pues Aryatara Shakya de tan solo dos años, se acaba de convertir en la nueva Kumari y estas son las consecuencias y daños que enfrentará.
Hace unos días quedamos en shock cuando vimos las fotos de Aryatara Shakya como la nueva diosa en Nepal, pues la pequeñita de 2 años 8 meses, se convirtió en una “diosa” y será alejada de su familia y confinada en un templo para ser alabada y una “figura sagrada” hasta cerca de los 12 o 13 años.
“Ayer era sólo mi hija, pero hoy es una diosa”, declaró el padre de Aryatara y afirmó que desde el embarazo, su esposa sabía que tendrían una hija “especial”
Ser una Kumari es más oscuro de lo que te imaginas, y aquí te explicamos cómo es que las niñas diosas son elegidas, por qué dejan de serlo y las consecuencias dolorosas que enfrentan al dejar de ser “diosas”.
Así se escoge a una Kumari
Las Kumari son una práctica del siglo XII, única en el mundo, en donde creyentes del hinduismo y budismo eligen a una niña entre los 2 y 4 años que es, según ellos, la reencarnación de la diosa Durga. La pequeña es elegida luego de varias pruebas como encerrarla en un cuarto oscuro para ver si se mantiene serena y pasar una noche en un templo sola, para demostrar su templanza y cercanía a la religión.
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Pero además se toma en cuenta que tenga piel y cabello “perfectos”, cuerpo sin cicatrices o lunares, ojos grandes y pestañas largas, una voz suave y clara como la de un “pato”, piernas delicadas como las de un ciervo, historial médico sin ningún inconveniente y una dentadura sin ningún defecto.
Una vez que la niña es elegida como Kumari, empieza la pesadilla, pues tendrá que ir a vivir al templo Kumari Ghar para vivir aislada, sin ir a la escuela y sin convivir con otros niños; diario será parte de rituales y vivirá alabada y podrá aparecer en público únicamente en fechas especiales, para bendecir a su pueblo.
La pesadilla de dejar de ser Kumari
Aunque las Kumari son alabadas, su vida se verá muy afectada luego de dejar de ser “diosas”, lo que ocurrirá la primera vez que sangren, ya sea por el inicio de su menstruación, por una caída, raspón o hasta por el sangrado cuando se les cae un diente, en ese momento, la “diosa abandona el cuerpo” e inicia la pesadilla.
Luego de dejar de ser Kumaris, las niñas tienen un choque muy fuerte con la realidad, pues pasaron años en los que las hicieron creer que eran deidades y nunca fueron a la escuela tradicional o tuvieron amigos, por lo que a sus 12 años, no saben cosas básicas como leer o escribir, sumar o restar y tienen problemas para socializar.
Además muchos pobladores le tienen miedo a relacionarse con las Kumari y en algunos pueblos se cree que es “de mala suerte” casarse con una niña que fue diosa. Las niñas presentan problemas psicológicos como vacío, soledad y trauma, pues pasaron de ser alabadas a ser ignoradas y rechazadas
Aunque hoy, el gobierno de Nepal, estableció una pensión para ex-kumaris, la realidad es que la vida luego de ser una diosa amada y alabada por millones es muy fuerte y les deja varios trastornos mentales y a largo plazo.
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