Las mariposas de Noguchi”No puedo caminar
No puedo ver
Más allá de lo que está enfrente de mí
Me recuesto aunque no lloro
Me transporto en el espacio por las mariposas.Sobre mi cama
Otro cielo
Con las alas que enviaste
A mi vista
Todo el dolor se disuelve en otra luz
Transportada a través del tiempo por la mariposaMe llegó está cancioncita
Como un pequeño regalo,
Mientras estaba parada junto a la cama de Frida.
Se las regalo con mucho amor,”.-Patti Smith
Patti Smith, el símbolo estadounidense de la música, el arte, la poesía y el punk, ha vivido enamorada de Frida y Diego prácticamente durante toda su vida. Por años intentó conocer la Casa Azul y más tarde, logró cantar en el recinto. Hizo canciones y poesía para la artista. Desde que su madre le regaló, al cumplir 16 un libro de Bertrand Wolf llamado “La vida fabulosa de Diego Rivera”, su mundo tuvo un nuevo amor. El arte, la revolución y los grandes amores de Diego como Guadalupe Marín, Frida Kahlo y Tina Modotti, la influyeron profundamente.
Por el resto de su juventud soñó ser una gran artista y encontrar a alguien que también lo fuera, como la pareja de sus sueños. Consciente de la tormentosa relación de los pintores con infidelidades y un extraño amor que se reflejaba con cada beso o cada mirada, sabía, estaba segura, que quería algo así: una relación de cómplices “trabajaríamos juntos y nos preocuparíamos el uno por el otro sin importar las pruebas y los problemas”.
A los 20 años conoció a Robert Mapplethorpe y él se convirtió en su pareja ideal. Su devoción era absoluta, él se fue su primer y más grande amor. Se amaban tanto que querían pasar cada instante juntos, celebraban la vida “prometimos no volver a separarnos hasta que ambos supiéramos que estábamos preparados para valernos por nosotros mismos. Y mantuvimos aquella promesa durante todo lo que aún nos quedaba por vivir. De él aprendí que, a menudo, la contradicción es el camino más diáfano para llegar a la verdad”.
La cantidad de sufrimiento de la pareja de artistas que la inspiraba día tras día la hizo darse cuenta de las luchas que tuvieron que pasar ella y Mapplethorpe, tanto en su relación como para ser mejores en su arte. Frida Kahlo le enseñó que a pesar de todos los puntos bajos y todo el sufrimiento que podía experimentar, también había alegría y vivacidad, porque su enfermedad se convirtió en arte, en entusiasmo y en cualquier cosa.Patti Smith es de las únicas que ha vivido la experiencia completa al poder dormir en la casa de sus más grandes ídolos mexicanos, algo que, seguramente, no cambiaría por nada. Y es que Patti Smith no sólo pensaba que la relación de los artistas mexicanos era bella, en realidad amaba a Frida. Escribió poemas sobre ella y aprendió a reflejar su belleza al estilo de la pintora; sus trenzas negras le enseñaron una nueva manera de atar su cabello y a veces, utilizaba un sombrero muy similar a los que utilizaba Diego.
Ellos se convirtieron en su modelo a seguir, la ayudaron a prepararse para la vida real. “Eran dos artistas que creían en el otro y sabían que el arte de su pareja era especial, se admiraban mutuamente. Frida y Diego siempre regresaban y estaban juntos. Se sentían perdidos el uno sin el otro, tal como ella lo sentía con Mapplethorpe, “Robert decía que cada trabajo que realizaba, no se sentía completo hasta que después que yo le echaba un vistazo”. Diego tampoco podía esperar a enseñarle el progreso de sus murales a Frida y ella le mostraba sus notas.
Ya sea en la agenda revolucionaria que los dos tenían, en las estancias de Frida dentro de hospitales o en la estancia de ambos en San Francisco. Los dos fueron infranqueables.
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