Una persona introvertida se distingue de una extrovertida, en la superficialidad, por ser mucho más tranquila y parsimoniosa. Buscan una vida de reflexión que se sale de los estándares de hoy, por lo que nos parecen todo un fenómeno de estudio. Sin embargo, eso cambiaría si supiéramos que las personas introvertidas son más de un tercio de las que en realidad convivimos todos los días, aunque, como lo asegura el psicólogo Carl Jung, nadie es completamente extrovertido o introvertido. De hecho, muchos de nosotros tenemos características que nos podrían parecer similares a las de uno u otro. Pero cada uno se distingue por las reacciones que tiene su cuerpo a diferentes estímulos y actividades.
Un estudio de Hans Eysenck y William Revelle de la Universidad de Northwestern explica que los introvertidos y los extrovertidos se diferencian naturalmente en cuanto a su estado de alerta y respuesta en un entorno determinado: algunas sustancias y escenas que sobrestimulan el sistema nervioso central de los introvertidos, no lo hacen del mismo modo que con una persona extrovertida. Un introvertido puede sentirse abrumado y cansado en lugar de extasiado y atraído.
En una TED talk de 2012 titulada “El poder de los introvertidos”, Susan Cain reiteró la diferencia entre timidez e introversión. Según Cain la timidez se da por el miedo a la crítica de los demás. La introversión, en cambio, es sobre las respuestas de diferentes estímulos, incluido el estímulo social. De esta manera, los extrovertidos ansían grandes dosis de estímulos, mientras que los introvertidos se sienten más vivos y más capaces cuando están en silencio, en ambientes de bajo perfil.
La mayoría de nuestras construcciones se centran en complacer a los extrovertidos. Espacios de oficina abiertos, bares ruidosos, la estructura de nuestro sistema educativo, dándole menos oportunidades de sobresalir a los introvertidos. Mermando su capacidad de análisis y reflexión y presionándolos ante una vida cotidiana llena de movimiento y estrés. Los introvertidos no tienen tantas oportunidades de un mundo hecho a la medida para ellos y aun así, se adaptan y logran sobresalir ante el ajetreado mundo contemporáneo. Aquí 10 cosas que sólo los introvertidos entienden.
Evitan las multitudes
La multitud resultante fue una bastante ruidosa y bulliciosa que sobrestimulaba a los introvertidos y los apartaba de un equilibrio en su energía física. Ellos terminaron sinténdose más aislados que apoyados, por lo que ahora desean estar donde sea, menos alrededor del mar de gente.
Las conversaciones profundas los hacen sentir vivos
Mientras que los extrovertidos se sienten con más energía si tienen más interacción con las personas, los introvertidos a menudo se sienten intimidados, aburridos o exhaustos. Ellos prefieren conversaciones profundas. Es bastante común que los introvertidos tomen un rol de escucha silencioso que permita a su interlocutor expresar todas sus inquietudes y después, cuando la conversación acabó, a menudo se toman un tiempo a solas. La autora del libro: The introvert’s way: living a quiet life in a noisy world, Sophia Dembling, asegura que todo depende de cómo una persona recibe o no, energía de su alrededor.
Triunfan en un escenario
Según Jennifer B. Kahnweiler, conferencista profesional y entrenadora ejecutiva con un Ph.D., al menos la mitad de las personas que brindan conferencias tienen naturaleza introvertida, simplemente se basan en sus fortalezas y se preparan intensamente. De hecho, algunos de los más exitosos son los introvertidos. En un escenario, extraído del público masivo es mucho más sencillo que tener charlas o conversaciones.
Se distraen fácilmente pero no se aburren a menudo
Si buscas romper la atención de una persona introvertida, basta con ponerla en un contexto de sobrestimulación. Debido a su gran sensibilidad, los introvertidos luchan con la distracción de espacios con grandes multitudes y oficinas abiertas. Sin embargo, cuando están en paz y tranquilidad, no tienen ningún problema realizando su pasatiempo favorito o leyendo en un nuevo libro durante horas.
Se enfocan en carreras más creativas, orientadas al detalle o solitarias
Los introvertidos naturalmente prefieren estar a solas o en grupos reducidos de personas. Profundizan en las tareas, realizando una por una a la vez. Toman su tiempo cuando se trata de tomar decisiones y resolver problemas. Por lo tanto, se desempeñan mejor en trabajos que les permitan realizar estas tres actividades en cada paso de su día a día. Algunas profesiones como escritores, científicos naturales en el campo y trabajadores técnicos detrás de las escenas, la dan los introvertidos el estímulo intelectual que ansían sin el ambiente de distracción que les disgusta, esto según Sophia Dembling.
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Piensan antes de hablar
Este hábito de los introvertidos es, a menudo, lo que los hace ganar su reputación de grandes escuchas. Es su segunda naturaleza: tomar su tiempo antes de abrir la boca, hacen una reflexión interna en lugar de pensar en voz alta, lo que es mucho más común en los extrovertidos. Lucen mucho más silenciosos y tímidos por este comportamiento, sin embargo, esto quiere decir que cuando hablan, las palabras que comparten requirieron un gran análisis y a veces gran poder, detrás de ellas.
Buscan lidiar con su introversión
Los introvertidos se sienten físicamente incómodos cuando se encuentran en lugares con grandes multitudes, pero hacen lo que puedan para mediar su disconformidad con una posición clave en estos lugares: en la periferia, la salida, el asiento de la orilla del avión. Donde sea que puedan estar cerca de la salida, sin gente a su alrededor, según Dembling.
Las recompensas que el mundo les ofrece no son suficientes
Un estudio de 2013, publicado en el periódico Fronteras en la neurociencia humana, encontró que el cerebro de los extrovertidos y los introvertidos, procesan las experiencias de manera distinta. Mientras que los extrovertidos a menudo sienten los efectos de la dopamina como recompensa y les permite sentirse bien, los introvertidos tienden a no experimentar esta sensación. De hecho, las personas que son introvertidas por naturaleza, no procesan las recompensas de factores externos tan fuerte como los extrovertidos.
No soportan hablar por teléfono
La mayoría de los introvertidos bloquean sus llamadas telefónicas, incluso de sus amigos, por varias razones. El sonido los desconcentra y los obliga a dejar lo que realizaban para poner su atención en algo que no esperaban. Además, la mayoría de las conversaciones por teléfono requieren pláticas pequeñas y superficiales, lo que los introvertidos detestan. Así, seguramente un introvertido dejará que las llamadas entren al buzón de voz y después las devolverá, cuando tenga la energía adecuada y la atención para tener una conversación.
Se cierran cuando creen que necesitan un tiempo para estar a solas
Cada introvertido tiene un límite cuando realiza cosas estimulantes. Según Susan Cain, la soledad importa y por algunas personas, es el aire que respiran.
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Referencia:
huffingtonpost

