Estilo de vida

10 momentos en los que te diste cuenta que realmente amabas a esa persona

Estilo de vida 10 momentos en los que te diste cuenta que realmente amabas a esa persona


Estar enamorado, amigos, es encontrar
el nombre justo a la vida.
Es dar al fin con las palabras que para hacer
frente a la muerte se precisa.
Es recobrar la llave oculta que abre la cárcel
en que el alma está cautiva.
Es levantarse de la tierra con una fuerza que
reclama desde arriba.
Es respirar el ancho viento que por encima de
la carne respira.
Es contemplar, desde la cumbre de la persona,
la razón de las heridas.
Es advertir en unos ojos una mirada verdadera
que nos mira.
Es escuchar en una boca la propia voz
profundamente repetida.
Es sorprender en unas manos ese calor de la
perfecta compañía.

- Francisco Luis Bernárdez (Fragmento)

amor verdadero

Así es como se empieza a perder poco a poco la razón y al mismo tiempo a recobrarla; a sentir que se tiene un sentido más grande para seguir adelante y no desesperar ante callejones sin supuesta salida, porque los escapes ya tienen rostro, figura y nombre. Naufragar en los mares del amor se convierte en una perdida dulce y esperanzadora, pues la tierra firme te acompaña en todo momento, no se necesita salvación dado que ésta fluye por tus venas sin cansancio.

Enamorarte es caer en todas direcciones y no temer al impacto; quizá haya quienes huyen a dicho sentimiento, pero cuando se tiene la disposición y la oportunidad para amar, el encuentro con la otra persona es el punto sin retorno más gozoso que se pueda tener en la vida. Percatarse de esto puede ser una gran satisfacción o la mayor confusión jamás experimentada, como un si un tornado hubiera nacido en tu mente y arrasado con todo lo conocido, pero no debe desdeñarse.

Probablemente te cueste creer que está sucediendo (o sucedió), tal vez no te guste la idea, pero ocurre, así que mejor ábrete un poco a la idea y comprueba de una vez y por todas si lo que sientes en el estómago, en el pecho y en la cabeza, es real. Porque tienes dos opciones: o te rindes y aceptas algo de esa vulnerabilidad, o renuncias a ese estado tan imponente.

Pero mejor la primera opción, aprende a ser humano y a que puedes esforzarte por alguien además de ti. Y si ya estás en ese punto, recuerda lo increíble que ha sido.

Si en alguno de los siguientes actos te has sentido en esa entrega, en esas concretas situaciones que sólo pueden recordarte lo que es hablar de un ‘nosotros’ y no de un ‘yo’ imperante, quiere decir que ya estás ahí, en ese lugar al que solamente algunos pueden acceder sinceramente.


No tuviste que fingir

amor verdadero

Ya no es necesario estar aparentando nada, y no por desfachatez, sino porque supiste no habría problema en que dijeras odiar tal o cual película o en hacer cosas que fuesen incómodas para cualquiera. Te entiende en lo que sea y eso bajo ningún concepto podría estar mal, allí hay un punto en el que supiste sucedía algo.


Siempre ha estado ahí

amor verdadero

Hasta en el día de tu depresión más tonta o en aquella noche que perdiste los límites en una fiesta no se fue, no te ha dado la espalda y esperado que te les arreglaras por tu cuenta, ¿cuántas personas han hecho eso sin esperar nada a cambio en tu vida? Desde ahí hay un vínculo que sería muy difícil de romper.


No era lo que esperabas

amor verdadero

Y obviamente no ha habido nada errado en ello; sí, quizá nunca imaginaste estar con alguien que tuviera físico, esa mentalidad, esos ideales, etcétera, pero desde que escuchaste su primera idea sin escrúpulos y te hizo vibrar su cuerpo al acercarse hacia ti, reconociste que tenías prejuicios a los que renunciar.


Conociste una mejor versión de ti

amor verdadero

No hay mucho qué explicar, tú estuviste allí: se trata de aquel momento en que viste un ‘yo’ mejor al que solías enfrentarte y, mucho más importante, presentarle a los demás.


Sentiste algo distinto

amor verdadero

Ese ‘algo’ no tiene un nombre en particular más que el suyo y sólo pudiste sentir cómo hacía hervir tu sangre; llámalo mariposas, hueco, luz, o la propiedad natural/metafórica que desees, ‘algo’ se abría paso en la vida y te gustó.


Te faltaron palabras

amor verdadero

En cualquier situación a su lado la falta de expresión verbal únicamente evidenció dos aspectos maravillosos: o lo que te hace sentir escapa de los significados que restringe una palabra, o has descubierto que el silencio no es otra cosa más que síntoma de comodidad y entendimiento.


Nunca sentiste la necesidad de ser ‘stalker’

amor verdadero

Y mira que es complicado pues de las primeras cosas que se hacen hoy en día al conocer a alguien es husmear en sus redes sociales, pero a ti no te sucedió, sabías que había llegado a tu camino por alguna razón y lo has respetado hasta la fecha.


Te tranquilizó

amor verdadero

Con riesgo a perder una mano o incluso su vida, pero lo hizo. Nadie antes lo había logrado o siquiera intentado; sin embargo, logró calmar a la bestia que duerme en ti durante uno de tus ataques de ira, y eso le ha dado una estrella más en la escala de méritos para caer a sus pies.


Despertaste a su lado

amor verdadero

Pero no fue cualquier despertar, porque pudiste agarrar tus cosas y decir que te urgía salir por un compromiso o preguntar a dónde irían a desayunar para desaparecer la embriaguez de la noche anterior. No, abriste tus ojos y quisiste seguir ahí, deseaste que el tiempo se detuviera pues estabas nada más y nada menos que frente a la eternidad misma.


Te tomó de la mano

amor verdadero

Cuando me refiero a esto no es a esa tarde caminando hacia el cine o mientras tomaban un café, sino al momento en que se sinceró contigo (de lo hubiera sido), cuando escuchó su canción favorita en aquel concierto al que fueron juntos, a esa noche en que los nervios te invadieron pues, una vez más, no sabías qué hacer con tu vida.

Puede que existan estos y un sinfín más de escenarios posibles en que notaste un amor latente hacia ese alguien, hacia esa persona que acapara tus pensamientos antes de cerrar los ojos y dormir; pero especialmente estos son los avisos más comunes en esa etapa fantástica que lo ha conjugado todo: reflexión, encuentro, motivación, fe, exaltación, un corazón que está dispuesto a darlo todo por ti y por el que tú caes cada día más.


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Referencias: