Estilo de vida

12 personas describen el momento en que se dieron cuenta que su pareja ya no las amaba

Estilo de vida 12 personas describen el momento en que se dieron cuenta que su pareja ya no las amaba

Cuando comenzamos a platicar sobre lo dolorosas que habían sido nuestras experiencias en el amor, rodó una lágrima sobre su mejilla. Con un nudo en la garganta, las palabras apenas y flotaban en el aire, el peso de su dolor hacía que tocaran el suelo y en dicho contacto, apenas brotaban hierbas de corta vida en la tierra. Nuestros recuerdos se engarzaban entre sí para generar nuevas perspectivas del dolor y estrechar lazos de comprensión; tal conversación se tornó en un toma y daka de testimonios cómplices, una palmada en la espalda para poder secar el llanto con risas y miradas condescendientes.

Ya no te ama - Tristeza


A partir de dicho encuentro, escuchar anécdotas de amores pasados y sus tristes desenlaces se ha vuelto una fijación en mis tardes de café. Nada como escuchar a alguien hablando sobre una de las etapas más difíciles en su vida y ver cómo poco a poco su rostro se convierte en algo más sereno con el simple hecho de tenerme ahí ofreciendo un oído, un hombro y una palabra alentadora.

También porque, siendo sincero, sus relatos estaban allí para mi catarsis, para que pudiera dar una noche de redención a mis demonios del recuerdo, la ira y la nostalgia. Lentamente fui generando una especie de diario que se conformaba de vivencias ajenas y sollozos desoladores; este registro se volvió una biblia del abandono y de cómo aprender a distinguirle desde antes que de sucediera.


Ya no te ama - Tristeza


Es claro que no existe nada parecido a un método infalible para reconocer un engaño, una traición o un juego cruel; sin embargo, un punto en el que convergen muchas narraciones es aquel que se puede nombrar bajo una reconocida y única palabra: desilusión. Y no de cualquier tipo, sino una que da aviso de que ya nada se puede salvar, de que ya nada importa y de que todo aquello que alguna vez anhelaste fue una ilusión.

Para muestra de ello, basta con retomar algunas de las confesiones que han llegado últimamente a mi cuaderno. Si bien pueden parecer repetitivas y todas terminan en lo que ya sabemos, cada una guarda una emoción distinta, cada fragmento es muestra de una experiencia singular.


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“Hubo un día en que llegué a casa y simplemente guardó silencio. Él no era así; mientras más pudiera hablar conmigo, mejor. De un día al otro dejé de importarle. Daba mil y un pretextos todo el tiempo con tal de no salir, de no compartir tiempo conmigo y de hacer planes por su cuenta. Nunca me dijo que hubiera dejado de amarme; de hecho, cuando terminamos nuestra relación él seguía insistiendo con que me quería lo suficiente como para no dejarme ir, pero yo lo sabía. No podía cegarme estúpidamente. Sencillamente lo supe y le pedí que no siguiéramos engañándonos”. – Renata (23 años)


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“Todo comenzó con discusiones interminables y celos sin sentido. Pensé que era una mala racha como cualquiera en una relación normal; después, las cosas se tornaron más difíciles y llegó el día en que ya no sabíamos estar el uno junto al otro. Cuando en verdad supe que debíamos estar lejos fue durante una salida a cenar. Intenté tomar su mano y ella la retiró. No dijo nada y ni siquiera volteó a verme. Terminamos al poco tiempo con la promesa de volver a vernos, pues no descartábamos la idea de poder retomar lo abandonado y continuar con nuestro amor. Una semana después la encontré caminando con otro hombre de la mano. Seguía doliendo, pero entendí que esto era definitivo”. – Fernando (25 años)

Ya no te ama - Tristeza


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“Llevábamos días peleando, su familia no aceptaba que estuviera conmigo y mucho menos que viviéramos juntos. No podía dejar de notar sus cambios drásticos de humor cuando debía regresar a nuestro departamento, a ese hogar que habíamos intentado formar juntos, ese espacio que sólo sería nuestro y que nunca se debilitaría. Una noche, entre 3 y 4 de la madrugada, desperté y no estaba junto a mí; lo busqué por el resto de la casa sin mucho éxito y una hora después cruzó la puerta para decirme que todo había muerto entre nosotros. Creo que nos hizo bien a ambos. Por lo menos se atrevió a hacer algo que yo nunca hubiera hecho”. – Jorge (26 años)


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“Siempre pensé que cuando ya no fuera sostenible una relación entre nosotros, sería fácil; dialogaríamos, nos daríamos la mano y cada quien seguiría su rumbo. Pero no fue así. En cambio, ambos guardamos silencio. Aun cuando yo intuyera que se estaba viendo con alguien más, él no lo confesó y yo no lo pregunté. Estaba completamente segura de amarlo, sabía que probablemente un día él ya no regresaría a casa y yo, sin otro remedio, esperaría su regreso si es que llegaba a arrepentirse. Sin embargo, no pude. Una noche, sin siquiera planearlo, desperté y me di cuenta de que ya no podía compartir la misma cama con él, no era justo para ninguno. Así que lo hice abrir los ojos, le pedí que me contara lo obvio y en cuanto amaneció, tomé mis cosas y regresé a donde mis padres”. – Daniela (27 años)


Ya no te ama - Tristeza


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“Él trabajaba en un bar. Todas las noches, al llegar a casa, tomaba una ducha y se rasuraba para no dormir oliendo a cigarro y alcohol. Supe que todo estaba perdido cuando dejó de hacerlo; ése fue el primer síntoma para darme cuenta de que ya nada le importaba, que todo estaba dirigiéndose a un camino sin retorno y que más valía terminar. Cuando lo platicamos, él me dijo que, en efecto, había dejado de sentir muchas cosas por mí. No lloré en aquel entonces tanto como lo hago ahorita”. – Camila (29 años)


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“Cada que caminábamos por la calle, a ella le gustaba tomarme del brazo y sostenerme muy fuerte, como si tuviera que aferrarse fuertemente a mí. Sólo que hubo un día en que, así, abruptamente, ni siquiera tomó mi mano al andar. Yo no quería que eso terminara. Podía guardar silencio, hacer como que nada pasaba, siempre y cuando siguiéramos juntos. No pasó demasiado tiempo y me dijo que estaba saliendo con alguien más; un amigo de ambos, en realidad. ¿Qué podía hacer yo? Ni siquiera me enojé. Todo se resumió a estar triste por meses”. – Claudia (31 años)


Ya no te ama - Tristeza


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“Nunca me dejaba plantada y una noche lo hizo. Cuando logró contactarse conmigo para explicar y pedir disculpas, me dijo que unos amigos suyos habían vuelto a la ciudad y se le había hecho tarde para llegar conmigo. De repente, resultó que pasaba demasiado tiempo con dichos amigos mientras yo hacía mis cosas sola; era evidente que no estábamos hablando de ‘amigos’ cualquiera, pero me gustaba engañarme y fingir que nada malo ocurría. Meses después descubrí que esos supuestos amigos eran su exnovia y estaban saliendo con otras intenciones. Me volvió a tomar semanas decidir terminar lo nuestro”. – Ana (29 años)


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“Yo insistí en quedarme, no puedo culpar a nadie más. Quizá debí irme cuando me dijo que estaba embarazada de su exnovio, probablemente tenía mejores alternativas en la vida, pero seguí. Una tarde, después de la escuela, llegué a casa y vi que me había enviado un mensaje. No lo leí. Mi intuición decía que lo dejara cerrado si no quería tener un corazón roto. Sabía perfectamente lo que sucedía, pero no era lo suficientemente fuerte como para afrontarlo. Nunca he sabido porqué, pero lo averigüé antes de siquiera escucharlo. Ahora pienso que fue lo mejor”. – Isaac (28 años)


Ya no te ama - Tristeza


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“Pasamos de la salida al cine, la cena romántica y la plática eterna, a tardes de aburrición. Tardes en que ya no sabíamos qué hacer; obvio estábamos juntos porque eso era lo que acostumbrábamos, pero no teníamos la más mínima intención de platicar o reír juntos. El sexo se hizo un protagonista constante, salvaje y monótono en nuestra relación. Y fue justo eso, la insistencia lujuriosa, lo que me dijo que ella ya no sentía nada por mí. Tuve miedo de preguntar, pero finalmente lo hice. Hace tres años que no la veo”. – Alfonso (31 años)


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“Ella siempre sonreía y yo nunca tenía miedo de contarle algo. Nadie en el mundo me escuchaba como ella lo hacía; yo siempre pensé que las cosas marchaban de maravilla y estaríamos juntas por el resto de nuestras vidas. Fue hasta que, en medio de una discusión extrañamente fuerte y ocasionada por una estupidez, ella comenzó a gritarme. La forma en la que me veía nada tenía ya que ver con amor. Intentó darme una cachetada y comencé a llorar. Ambas lo hicimos y prometimos no volver a discutir jamás. Terminamos a las dos semanas”. – Liliana (26 años)


Ya no te ama - Tristeza


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“Puede sonar exagerado, pero la noche en que me di cuenta de que ya no me amaba fue porque no quiso invitarme un trago. Sabía que se acercaba una reunión importante y tendría lugar en un bar que nos gustaba mucho. Cuando le pregunté a qué hora teníamos que llegar, me contestó que no quería ir conmigo, que eran sus amigos y prefería estar solo con ellos. No lo tomé tan mal; de cierta manera, tenía razón. El problema era ¿por qué ahora y no antes esa solicitud? Tiempo después descubrí que había llevado a otra chica y tuvimos que terminar”. – Laura (35 años)


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“Dejó de preguntarme cómo me había ido en el trabajo, qué tal me la había pasado con mis amigos o cuáles eran los planes para el fin de semana. Cada que yo le insistía en salir, ella se negaba, daba pretextos sin razón. Nunca lo dijo, pero noté que empezaron a molestarle mis movimientos, mis bromas e incluso mi forma de vestir; se la pasaba criticándome y haciendo caras al verme. Le pregunté si estaba segura de seguir conmigo y sin tomar pausas o dudarlo, rápidamente me dijo que no”. – Oscar (29 años)


Ya no te ama - Tristeza

Hay veces en que nos aferramos con todas nuestras fuerzas a algo que no está funcionando, que queremos que las cosas se solucionen donde ya no hay oportunidades. Y no podríamos cometer error más grande que ése. Darte cuenta de que las cosas ya no funcionan es más fácil de lo que parece; si estás en una situación así, mejor habla y no calles innecesariamente.


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