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Actitudes que demuestran que tu relación te está convirtiendo en una mala persona

6 de agosto de 2018

Beatriz Esquivel

En ocasiones, nuestras relaciones de pareja nos pueden cambiar. Estas actitudes te demuestran que probablemente no son para bien.

Cuando comenzamos a pasar mucho tiempo en compañía de una persona, es inevitable que algunas de sus características “se nos peguen”, puede ser desde algo tan simplón como un acento, una muletilla, o bien pueden ser cuestiones más determinantes como pensamiento e ideología, mañas, incluso posturas físicas. Si bien este intercambio puede resultar en un beneficio para nuestra vida, lamentablemente también pueden ser cambios para mal



Listamos 10 actitudes que podrías desarrollar cuando te encuentras en una relación tóxica y que de seguir así, podrían alejar a la gente que te quiere: 



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Eres celoso del tiempo de tu pareja


Mientras antes no te importaba que cada quien tuviera sus propios planes, poco a poco te percatas que quieres acaparar todo su tiempo y figurar en todos sus planes. 




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O al contrario, dejas que tu pareja acapare tu tiempo 


Por lo que no tienes reparos en descuidar tus demás relaciones —de amistad o familiares, incluso de trabajo— con el fin de no molestar o provocar a tu pareja. 




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Cambias tu forma de ser para encajar 


Todos tenemos a ese amigo que es un camaleón cuando se trata de parejas. Un día le gusta el rock, al otro la banda y el único factor que determina sus gustos es su pareja. Ten cuidado, una cosa es querer tener cosas en común o saber disfrutar de cosas nuevas, y otra muy distinta perderte en el estilo de otros y por lo tanto perder tu esencia. 




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Demeritas los gustos que no coinciden con los tuyos 


y obviamente los de tu pareja. Si a ella no le gusta alguna cosa, entonces a ti tampoco… y la situación empeora cuando no tienes reparo en hacerle saber a los demás que sus gustos no son los mejores —de acuerdo a tus términos—. Sinceramente es una actitud que puede provocar que tus conocidos prefieran alejarse de ti o darte el avión e ignorarte. 




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Defiendes con capa y espada tu relación 


O a tu pareja. Puede que esté en un error, que esté haciéndote mal a ti o a otros, pero tú insistes en que ella lo está haciendo con la mejor de las intenciones. No te ciegues ante el amor y el resto de tus sentimientos. Si notas que varias personas te comentan el mismo problema, quizás es porque sí lo es. 




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Le mientes a tus seres queridos cuando se trata de tu pareja 


Esto puede pasar desde que sales por primera vez con esa persona, hasta cuando ya tienen una relación formal. Sabes que tus conocidos probablemente no se tomarán bien algo de tu relación, así que es más fácil omitir información o mentir por completo. 




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Finges para conseguir lo que quieres 


Como ya le has tomado la medida a tu pareja, te es demasiado fácil mentirle o fingir que te sientes mal, que algo pasó, alguien te dijo algo, etcétera, con el único fin de conseguir que tu pareja haga lo que tú quieres. Este comportamiento puede ser peligroso cuando la manipulación sobrepasa tu relación de pareja y también comienzas a hacerlo con otras personas. 




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Eres hiriente sólo para ganar una discusión 


Así como lo lees, puede que antes jamás lo hubieras considerado, pero alcanzaste el punto en el que no temes a utilizar palabras o hacer relucir situaciones que sabes que hieren a tu compañero sólo con el fin de tener la razón. 




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Le haces daño a las personas que le rodean


No se trata de meter cizaña, es hacer un esfuerzo concienzudo de lastimar o ver en malas situaciones a gente que sabes que es importante para tu pareja como amigos, exnovios, etcétera. 




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Te desquitas con tu pareja o amigos


Este punto tiene dos partes, la primera es el desquite con tu pareja. Si ésta hizo algo que no te gustó, tú reaccionas de tal forma que haces algo peor para desquitarte con ella, sin importar que pueda empeorar la situación —¡y cuidado que te reclamen!—. La segunda parte involucra que tu pareja te haga enojar y tú en consecuencia saques tus frustraciones con tus amigos o familiares. No quieras asignarle la responsabilidad de aquello que te molesta a otras personas que no son culpables de tu enojo.



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Estos son tan sólo unos breves ejemplos de lo que puede pasar cuando los problemas en tu relación comienzan a escalar de tal forma que tú inadvertidamente —o tal vez con toda la conciencia del mundo— cambias tu forma de ser y tus actitudes ante tus seres queridos. Otros pueden incluir que tú seas quien acapara los intereses y tiempo de tu pareja, que le quites su privacidad o comiences a hacer distintas cosas sólo para no ver a tu pareja satisfecha.


En realidad el único consejo que podemos darte es que si ya te diste cuenta de que estás cayendo en este tipo de comportamiento, hagas algo al respecto antes de que sin querer afectes más de una relación en tu vida. Sí, las relaciones pueden ser difíciles, pero no son excusa suficiente para que demeriten tu calidad como persona. 


TAGS: Personalidad Consejos Relaciones de pareja
REFERENCIAS:

Beatriz Esquivel


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