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ESTILO DE-VIDA

El día que mi papá dejó de ser mi superhéroe

A partir de ese día algo se rompió dentro de mí y me prometí que ningún hombre me volvería a hacer lo mismo.

Siempre viví en un cuento de hadas, uno en el que la fantasía, los príncipes, los castillos y la felicidad eterna existían, uno en el que nadie podía lastimarme porque el dolor no existía; vivía entre princesas, risas y amor. En uno en el que si había “malos” llegaría mi superhéroe favorito y salvaría a la humanidad, o al menos a mí. Ése era mi padre, el hombre de mi vida, la razón por la que, cuando creciera, deseaba estar con el alguien tan honorable como él. Un hombre honesto, respetuoso, amoroso y entregado a su familia, hasta que, de repente, un día, esa fantasía terminó y yo desperté de mi sueño de hadas.

Fue en ese momento, fue en ese instante cuando, por primera vez, un hombre me rompió el corazón. Cuando –por primera vez– sentí dolor, sentí enojo y coraje, mientras que todo este tiempo había pensado que, en mi mundo, nada de eso existía, papá se encargó de demostrarme lo contrario. A partir de ese día algo se rompió dentro de mí y me prometí que ningún hombre me volvería a hacer lo mismo. Me juré que nadie volvería a ser como mi papá en mi vida y que yo no iba a ser la niña débil, frágil e ilusionada de antes. Que yo no lloraría todas las noches como mamá lo hacía simplemente porque ningún hombre de su clase volvería a estar a mi lado como lo estuvo mi padre.

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No sé sus razones, sólo sé que me rompió entera. Yo lo admiraba como nadie, lo miraba como nadie más lo volverá a mirar y lo amaba entero. Sabía que yo quería ser como mi papá cuando grande, me sentía orgullosa de parecerme a él, de tener la misma sonrisa y los mismos ojos; de tener el mismo carácter y la misma fuerza, de ser constante y disciplinada como lo es él.

Sí, mi papá, quiera o no, habita en mí y en lo que soy, pero decidí que no voy a cometer los mismos errores que hizo él; no voy a lastimar a nadie de la misma forma y tampoco voy a dejar que me lastimen así. No porque lo que me hizo él no lo merece nadie. Hoy soy más fuerte que cuando pensaba que todo era un cuento de hadas, hoy he madurado y sé que no todo es color de rosa, sin embargo, ya escribo mi propia historia, hoy, gracias a mi padre, sé qué es lo que quiero y lo que no. Gracias, papá, hoy soy invencible, desde el día en el que dejaste de ser mi superhéroe.

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