Muchos dicen que tener suegra es una pesadilla, que se meten en tu vida y critican cada movimiento, que no te debe preocupar porque no te casas con ella ni vives bajo su propio techo. Yo siempre pensé distinto. ¿Por qué tendría que llevar una mala relación con la mujer que le dio vida al hombre con el que compartiré el resto de mis días? No tendré que convivir con ella un par de semanas o de forma esporádica, será parte de toda mi vida.
Mi historia es distinta. Yo no tengo una suegra que me juzga, critica o habla a mis espaldas. Yo tengo una cómplice, una segunda mamá que me da consejos y protege. Yo tengo a mi lado a un ángel que crió a un hombre espectacular con todo su amor y paciencia, y ahora él comparte todo su respeto aprendido conmigo y su nueva familia. No tengo nada que reprocharle, no tengo nada que me disguste, yo para usted solo tengo palabras de agradecimiento, suegra.
Compartimos muchas cosas, entre las más importantes: el amor a la misma persona. Un amor diferente, por supuesto, pero igual de fuerte y eterno.
Ha criado a un hombre perseverante que lucha y no se deja vencer, que protege con uñas y dientes lo que más quiere y busca la forma de darle solución a cualquier problema. Es cariñoso, tierno y hasta cursi. Es divertido, un bromista ágil. Inteligente, capaz y no le teme a nada. Bueno, solo a las arañas pero de eso me encargo yo. Es un excelente hombre, esos de los que la gente asegura ya no hay. Admirable, ejemplar… y todo eso se lo debo a usted.
Porque no le importaron las noches en vela cuidándolo cuando se enfermaba. Porque muchas veces dejó a un lado sus sueños y metas por estar pendiente de él. Porque siempre le preocupó su alimentación, comida y vestido. Porque él se convirtió en un hombre ejemplar gracias a usted, una mujer ejemplar.
Estoy muy agradecida con la vida por haberme cruzado en su camino. Me encanta ser parte de su familia y ver cómo actúa como mamá. Siempre respetuosa y amorosa. ¡La admiro tanto! que desearía poder formar junto con su hijo un hombre tal y como usted lo hizo. Me emociona que sea parte y lo pueda ver con sus propios ojos.
En serio gracias, porque además de ser una excelente mujer, mamá y esposa, es una magnífica suegra. Como las que el mundo no cree que existen. Algo debí hacer muy bien en mi vida para recibir esta recompensa, este regalo o como yo lo veo: esta bendición. Porque así defino la llegada de su hijo a mi vida, como algo inhumano, algo muy bueno que el destino nos tenía preparado. Encontré en usted a alguien en quien puedo confiar, en alguien que me daría un abrazo sincero y un consejo valioso. Alguien que me entiende y sabe que no nací conociéndolo todo. Que me ayuda y protege para poder formar un nuevo hogar.
Ojalá lo haga como usted. Deseo con todas mis fuerzas hacer crecer una casa con amor y calidez de una familia, para que en un futuro pueda educar a un pequeño ser como usted lo hizo y que más adelante llegue alguien más a complementarnos, y así poner en práctica las lecciones que me ha dejado: ser para ella lo que usted es para mí, más que una suegra, una segunda mamá.
La quiero mucho.

