La clave para asegurar el éxito en la vida, según un chavorruco
Estilo de vida

La clave para asegurar el éxito en la vida, según un chavorruco

Avatar of Checo Hernández "El Barbón"

Por: Checo Hernández "El Barbón"

13 de noviembre, 2018

Estilo de vida La clave para asegurar el éxito en la vida, según un chavorruco
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Por: Checo Hernández "El Barbón"

13 de noviembre, 2018

Tu forma de vestir, de peinar y de actuar te harán parecerte a otros, la pregunta es ¿quieres parecerte a ellos o es mejor arriesgar y descubrir quién eres?

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Hace algunos años un ex novio de mi hermana en su afán de enseñarme el camino correcto (porque desde esas épocas me veían como un loco) me dio algunas recomendaciones para asegurar el éxito en la vida, y una de éstas se quedo grabada en mi cabeza durante muchos años: “Tienes que comprarte un auto negro y compacto, para mostrar una imagen seria y responsable”. Una frase digna de inmortalizar en un busto y revisitar cada que uno pierde el control.


¿Y qué ha pasado desde esa recomendación de vida?, ¿cuál fue el impacto que esas palabras con tal profundidad tuvieron en mi?, ¿te llevaron por el buen camino?


Para mí es una obligación para todos los Barbones compartir con ustedes esta guía y es por eso que decidí escribirles qué sucedió después de ese día, pero lo haré desde la historia de los autos que he tenido.


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Mi primera nave después de ese día fue un vochito rojo (no millenials, no es un Betlee es un vocho). Tener uno de estos era un paso obligado en los 80/90's, ya que significaba el arranque de tu vida independiente y para el 95% de los que empezábamos a hacernos responsables de nuestras vidas era para lo único que nos alcanzaba.


Mi ruta rumbo al auto negro compacto arrancaba por buen camino, hasta que un amante de lo ajeno lo tomó prestado a unas semanas de llegar a vivir al DF (hoy CDMX).


Después de unos días de luto al vocho, puse un paso firme en el mundo de la madurez al comprar en pagos un compacto negro, muy compacto, llamado Ford Fiesta (sí maduro, pero con mucha fiesta). Mi primer coche en financiamiento, la primera vez que los bancos se enteraban de Sergio Hernández Ortega (antes Nalgón, Pecas, Shakiras…etc).


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Con la llegada del Contour rojo 4 puertas se perfilaba mi primer auto familiar, y también se hacía grande mi incomodidad por seguir ese camino. Esa sensación de que vas manejando el crucero del amor es indescriptible, ¿quién no ama sentirse capitán y tener que pitar cuadras antes de dar la vuelta por la enorme carrocería de un auto mediano grande?


Pero la historia de ese auto mediano grande rojo familiar fue la misma que la del Titanic, se fundió en una lluvia intensa (en un rancho atascado).


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Mi entusiasmo por buscar el tan ansiado “auto negro compacto”se renovó con la llegada de mi segundo crédito automotriz. Bienvenido el Astra azul intenso 4 puertas familiar (pero con motor deportivo jaja). Nuestra relación duró poco tiempo, ya que me fue imposible no serle infiel con el que despertó al demonio Barbón que llevo dentro, ese que me marcaba que la chavorruquez estaba por llegar y que una carretera es para disfrutar, no para solo manejar.


Fueron 2 años con este demonio gris llamado Beetle, años en los que reventamos carreteras, cambiamos rines, probamos curvas y subimos el sonido del estéreo de cassette y caja de CD's para cantar 'November Rain'. (Millenials, no siempre tuvimos bluetooth en los coches).


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Pero como todo en la vida, las almas que están hechas para vivir juntas se atraen y así sucedió el día que hice mi primera prueba de manejo en un Mini.... Era rojo, pequeño, con líneas blancas tatuadas en su pecho, pero sobretodo lleno de una energía especial; de esa potencia que te da la confianza en lo que eres, en lo que proyectas, en lo que dices.


Ese sentimiento de remordimiento por alejarme de aquel prototipo empresarial, exitoso y correcto, fue desapareciendo para dar paso a este Barbón libre, poderoso y simple.


Y ahí es donde la vida me puso a prueba. Por una decisión de chamba llegó a mí el tan esperado auto negro, asientos de piel, motor potente, audio impecable y con espacio suficiente para una familia, el nuevo Jetta.


Tengo que reconocer que fuimos muy felices, pero siempre sabiendo que nuestra relación no duraría por mucho tiempo porque después de él han venido un convertible gris y otro Mini blanco. Ambos compañeros de muchas millas y de aventuras en esta etapa plena y de búsqueda interior (tengo 44 y así nos pasa, no se burlen).


Siempre encontrarás en la vida a quien recomendarte la fórmula del éxito, sin saber que esa fórmula la construye cada uno. Tu auto, tu forma de vestir, de peinar, hasta de actuar; son solo algunos de los elementos que te harán parecerte a otros, la pregunta es: ¿Quieres parecerte a ellos o es mejor arriesgar y descubrir quién eres?


Vive como Barbón… ese es mi único consejo.



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Referencias: