Por qué comer enojada puede hacerte engordar

El nutriólogo Juan Manuel Romero Villa, afirma que esos kilitos de más están siendo ocasionados por un pequeñito detalle: tu mal humor. Sí, comer enojada te hace engordar.

Diversos estudios han demostrado que enojarte es malo para tu salud, esto debido a la relación entre las emociones no procesadas y las enfermedades, sin embargo, deberías prestarle más atención a ese mal carácter porque aunado a lo anterior, también puede ser el motivo que te está haciendo subir de peso.

 

El nutriólogo Juan Manuel Romero Villa, afirma que esos kilitos de más y tus mil intentos fallidos de estar más delgada y nada más no ver resultados es: TU MAL HUMOR.

 


Seguro te estás preguntando cómo es que un simple enojo puede hacer que subas de peso, te lo explico, según la nutrióloga de la SSJ, Sigrid Pimentel Martín, las emociones son energía que se transforma en sobrepeso, indigestión, un sistema inmunológico débil, o cualquier otra enfermedad o síntoma.

 

En otras palabras, cuando estamos enojadas, nuestro organismo genera estrés y segrega (entre muchas otras) dos hormonas: adrenalina y cortisol, la segunda incrementa los niveles de azúcar en la sangre, deriva en un proceso de inflamación en el que las células no pueden liberar su energía, y al no liberar esa energía, provoca un aumento de peso.

 


Pero ojo porque también hay una razón mucho más simple por la cual estar enojada también te hace engordar, cuando nos enojamos tendemos a comer más de lo normal. Cuando esto pasa, nuestra mente no procesa que estamos comiendo en exceso, opta por cubrir la ansiedad que este enojo nos genera.

 

Así que, ponte las pilas porque expertos señalan que cuando se aprende a identificar las emociones negativas y a tratarlas, esto repercutirá de manera positiva en: una mejora de la relación entre los alimentos y el cuidado de peso y un mejor estado anímico. 

 

Sigrid Pimentel también precisa que la mayoría de los psicólogos considera que las emociones negativas se canalizan a través de la comida, y con esto, ‘el individuo’ genera una protección de manera inconsciente respecto al mundo, esto a través de la grasa que rodea su cuerpo.


 

Es súper común recurrir a la comida para evadir emociones negativas, pero tenemos que estar bien conscientes de que al final, eso no solucionará aquello que nos abruma. Así que la próxima ves que te descubras comiendo sin hambre, deberías preguntarte qué emoción es la que te está llevando a hacerlo.

 

Así que mejor sonríe porque “El que se enoja, engorda” vive la vida muy feliz y contenta porque igual y en una de esas terminas bajando de peso. 


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