Cómo curar la piel reseca en 6 sencillos pasos

Si quieres saber cómo curar la piel reseca, has llegado al lugar indicado

La piel es uno de nuestros órganos más importantes, ya que nos protege del entorno y nos da el sentido del tacto. Sin embargo, cuando la piel está reseca puede dejar de cumplir sus funciones. De acuerdo con los especialistas de la Fundación Mexicana para la Dermatología, una de las causas más comunes son nuestros malos hábitos, ya sea porque exageramos con la limpieza, utilizamos los medicamentos inapropiados, u olvidamos frecuentemente hidratar la piel (sobre todo en zonas como el cuello, las manos, piernas, codos y pies). Existen tres niveles de resequedad. En el primero la piel empieza a perder humedad, se percibe tirante y áspera. El segundo es cuando no tratamos los primeros síntomas y se suman más, pues ésta se vuelve escamosa o cuarteada. El tercero es un caso severo, debido a que aparecen grietas, una comezón intensa y se genera una aspereza extrema, principalmente sucede en las zonas ya mencionadas. En el rostro no es tan común tener este tipo de piel, pero según la Academia Americana de Dermatología, el invierno causa resequedad y afecta en primer lugar los labios o mejillas.



Esta condición se convierte en una molestia, pues habitualmente la piel reseca es sensible. Al entrar en contacto con detergentes agresivos, jabones, cremas y cosméticos inadecuados posiblemente se irrite. Además existen muchos desencadenantes externos e internos que deterioran la barrera cutánea con el paso del tiempo, de modo que queramos o no tendremos en alguna parte de nuestro cuerpo pérdida de humedad. Evitar y prevenir una piel seca depende de nosotros al brindarle los mejores cuidados. He aquí en una lista de métodos para saber cómo curar la piel reseca.


Reduce la temperatura de la ducha


 

Al bañarnos con agua caliente perjudicamos nuestra piel, pues ésta rompe las barreras de los lípidos, los cuales son necesarios para protegernos de los factores externos (polvo, rayos UV, clima frío o seco). Por consiguiente, se genera una excesiva sequedad, urticaria (por dilatación de poros), perdemos elasticidad, firmeza y adquirimos arrugas prematuramente. Así que hay que tratar de usar agua tibia y evitar altas temperaturas si no queremos consecuencias negativas. También nadar durante mucho tiempo puede afectarnos de la misma manera, debido a una prolongada exposición a los químicos de la alberca, por ejemplo, el cloro.


Toma agua


 

Si comenzamos a tratarnos internamente los resultados serán más rápidos, pues la hidratación de la piel depende de la correcta cantidad de consumo de agua. Cada día debe beberse mínimo 1,5 litros de líquido para mantener una buena salud y no sólo de la piel. Al dormir nuestro cuerpo se deshidrata, así que es recomendable tomar un vaso de agua y aplicarnos crema humectante para ayudar a la dermis a recuperar la elasticidad. Cabe mencionar que al avanzar de edad nos hacemos más propensos a la deshidratación, ya que la sensación de sed disminuye.


Aliméntate sanamente



Para mantener sana la piel es fundamental una dieta equilibrada, pues la carencia de nutrientes, ácidos grasos insaturados y vitaminas contribuye a la resequedad. Se recomienda consumir frutas, verduras, cereales integrales y proteínas magras; es decir, pescado. Por ejemplo, una buena opción es el salmón, una fuente de Omega 3 (ácido graso esencial). Para mejorar la elasticidad hay que elegir alimentos ricos en vitaminas C y E, aunque si deseamos también protegerla debemos ingerir antioxidantes (zanahorias, arándanos, hojas verdes, tomates, nueces, entre otros).


Evita el estrés


 

El estrés es causante de muchas afecciones para la salud en la piel. La hace más sensible y por consiguiente vulnerable a sufrir problemas de resequedad. El doctor Joshua Zeichner, director de Investigación Cosmética y Clínica en Dermatología en el Hospital Mount Sinai, de la ciudad de Nueva York, explica que nuestro cuerpo al intentar estabilizarse frente a una situación de tensión aumenta la hormona de cortisol, la cual reduce las moléculas que humectan la piel. Por lo tanto es necesario calmar nuestra mente al reducir la carga de trabajo y practicar técnicas de relajación.


Evita la exposición prolongada al sol



Exponernos al sol de manera prolongada contribuye a la resequedad de la piel, arrugas profundas y flacidez. Por ello es importante aplicarnos protector solar para nuestro tipo de piel (grasa, seca o mixta) y que contenga ingredientes para hidratar la dermis. Además, si queremos consentirnos, según el dermatólogo Joshua Zeichner, el chocolate amargo nos ayuda a neutralizar el daño de los rayos UV, ya que es rico en flavanoles (antioxidantes).


Consume probióticos



"Las colonias bacterianas del intestino están directamente ligadas a la piel: no tendrás buena piel si el estado de este órgano no es óptimo", explica la nutricionista Kamilla Schaffner, de My London. Los probióticos son microbios vivos que preservan las "bacterias buenas" en el intestino y los podemos conseguir mediante yogures. Pero para un mejor resultado hay que elegir los Lactobacillus rhamnosus, pues equilibran el pH de la piel y ayudan a mejorar la rsequedad severa, regularmente se encuentran en la espirulina (alga) y las aceitunas.

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Aunque es importante que cuidemos nuestra piel de manera interna, también es necesario protegerla de los factores externos. La contaminación es uno de los principales y el más dañino, pues desafortunadamente ésta se agrava cada vez más con el paso de los años. Por consiguiente, podemos usar cremas que actúan como una barrera contra los agentes contaminantes del aire y el clima extremo. No obstante, si no queremos gastar, algunos remedios naturales son igual de efectivos.


Referencias: