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Cómo dejar de ser parte de la cultura de la violación según un hombre

22 de diciembre de 2017

Diego Cera

No todos los hombres son violadores y por supuesto que nosotros también somos propensos a ser víctimas. Sin embargo, es justo nuestra hombría la que nos coloca dentro de la cultura de la violación.



Cuando haces bromas misóginas, cuando actúas de una manera distinta esperando llamar la atención de una chica, cada que te autonombras feminista y decides marchar a toda costa en un contingente que es exclusivamente para mujeres. Cuando decides contar tu historia, cuando aparecen fenómenos como #YoTambién a pesar de que el hashtag era evidentemente exclusivo para mujeres; tú estás formando parte de la cultura de la violación. De hecho, el simple hecho de ser hombre te vuelve parte de ella.



Sí, es duro aceptarlo e injusto hasta cierto punto. Sin embargo, antes de que termines de escribir ese comentario argumentando que tú estás fuera de esta sentencia al no ser un violador, mejor tómate un momento para leer lo que viene. Por que en realidad el papel de violador es el último punto de toda la torre de problemas que acarrea dicha expresión; siendo sinceros, no es deber de nadie explicarte lo que todo ello significa, basta con ser observador para que te des cuenta de que esta problemática no es otra cosa que nuestro propio contexto histórico. Aun así, al igual que Zaron Burnett en Medium, tomaremos el riesgo.



Desde un punto de vista teórico, de acuerdo con el sitio web del Marshall University's Women's Center, «la cultura de la violación es un entorno en el que la violencia sexual contra la mujer se normaliza y excusa en los medios [...], se perpetúa mediante el uso del lenguaje misógino, la objetivación de los cuerpos de las mujeres y la glamurización de la violencia sexual, creando así una sociedad que ignora los derechos y la seguridad de las mujeres».



¿Pero cómo el hecho de ser hombres nos convierte automáticamente en parte de la cultura de la violación? Tal y como Burnett lo explica en su texto, cada que un hombre desconocido camina cerca de una mujer ella no puede hacer nada para asegurarse de que él no la atacará, así que –hasta que no se demuestre lo contrario y ella esté completamente a salvo– él es un violador. Es como si durante una caminata nos encontrásemos con una serpiente, ni siquiera dudamos en alejarnos de ella. Sabemos que hay algunas víboras tan peligrosas que podrían llevarnos a la muerte, aunque evidentemente no todas las especies representan un peligro es seguro que nadie en su sano juicio esperará la mordedura para saber con qué clase de serpiente está tratando.



Debemos estar conscientes de el 99 % de las violaciones denunciadas anualmente son cometidas por hombres, así que no es raro que a pesar de "ser inocentes" en cuestiones de agresión sexual, todos seamos vistos como violadores potenciales. La mayoría de las veces –incluso aunque no nos demos cuenta– nuestras actitudes delatan esa cultura de la que tanto renegamos en redes sociales pretendiendo que somos ajenos a ella. Está en nosotros dejar de pertenecer a ella, y aunque es un proceso complejo y largo, es posible actuar contra la cultura de la violación:


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Toma en serio a toda persona que dice haber sufrido cualquier tipo de abuso. El primer paso es aceptar que estamos frente a una problemática que debe ser resuelta y no juzgada.


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Sé respetuoso del espacio vital de las personas. No importa el escenario ni el contexto, cuida siempre tu distancia.



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No te dejes guiar por estereotipos, define tu propia sexualidad a partir de lo que crees y sientes. No importa cuánto te juzgue la gente, si te sientes bien con la forma en que llevas las cosas, lo demás sale sobrando.


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Siempre que escuches una broma ofensiva o estés frente a un episodio de violencia hacia cualquier persona, no te calles. Habla de ello manteniéndote siempre consciente de que violencia genera violencia; así que guarda la calma.



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Cuando estés con tu pareja no asumas que su relación es un pase automático al sexo. Deben llegar a éste a través del consentimiento mutuo.


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Deja de pensar que la violación es culpa de las chicas y de la manera en que van vestidas.



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De nuevo, sabemos que no todos los hombres son violadores y no perdemos de vista aquellos casos en los que los hombres son violados por mujeres o incluso por otros hombres. Sin embargo, a pesar de dicha problemática, debemos aceptar que pocas veces sentimos miedo de salir solos a la calle o que casi nunca nos preocupamos por la hora y la forma en que vamos a llegar a casa después de ir a una fiesta. Nos da igual incluso la identidad de la persona designada para llevarnos a cualquier sitio cuando decidimos usar transporte; en cambio, una mujer, sólo para mantenerse a salvo, tiene que prestar atención a todo ello en apenas cuestión de minutos. Reflexiona sobre ello y ahora sí, si aún lo deseas, termina de escribir ese comentario...



TAGS: Psicología Mujeres violencia
REFERENCIAS: Medium

Diego Cera


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