¿Cómo destruyen WhatsApp y Messenger tu relación de pareja sin que te des cuenta?
Estilo de vida

¿Cómo destruyen WhatsApp y Messenger tu relación de pareja sin que te des cuenta?

Avatar of Alejandro I. López

Por: Alejandro I. López

26 de enero, 2017

Estilo de vida ¿Cómo destruyen WhatsApp y Messenger tu relación de pareja sin que te des cuenta?
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Por: Alejandro I. López

26 de enero, 2017



Nadie duda de la utilidad de la mensajería instantánea para conectar a millones de personas alrededor del mundo: si habría que elegir un sólo medio de comunicación para mantenerse en contacto con alguien en las antípodas del globo, la persona promedio por comodidad, precio, accesibilidad y eficiencia, elegiría esta opción sin pensarlo demasiado.

Sin embargo, no todo es positivo al entablar una conversación vía Internet, especialmente cuando se trata de esa persona especial, con quien compartimos algo más que un lazo familiar o una amistad. La forma de comunicarse en pareja se transformó radicalmente con la llegada de la red y a pesar de todas las facilidades que esto trajo consigo, existen motivos de peso para evitar elegir éste como el único medio de comunicación a distancia en tu relación.

La despersonalización de la comunicación


despersonalizacion de la comunicacion

La condición humana exige un sinfín de canales para intercambiar información de cualquier índole, más cuando se trata de un tema que resulta tan crucial como una relación de pareja. Por lógica, el promedio de las personas suponen que para cuestiones más importantes se requiere un canal más depurado y directo para comunicarse: una charla seria, como el momento de informar un logro o una decisión trascendente siempre requieren verse cara a cara.

Lo mismo en una relación de pareja. Ninguna mujer en busca de su primer hijo querría informar a su pareja por teléfono del positivo en la prueba de embarazo y una declaración de amor perdería toda su fuerza si se hace a través de WhatsaApp, ¿cierto?

facebook relationships social media

En una conversación cara a cara, la atención e intención de cada persona resultan evidentes desde el primer momento en que inicia una charla. Sin importar el medio de comunicación, históricamente se tiene un vínculo personal que incluye al menos un sentido que aviva la plática. Sea una carta o charla telefónica, la letra del puño del emisor, el perfume sobre el papel o su voz en vivo al otro lado de la línea incluyen un elemento que estimula y aviva la comunicación. Con la mensajería instantánea esto no sucede.

En WhatsApp o Facebook Messenger, la emotividad desaparece en perjuicio del vínculo que une a dos personas. No existe la posibilidad de obtener un poco de la esencia del emisor, captar su sentimiento a través de su voz o letra, mucho menos mirar su semblante mientras se expresa para saber cómo se siente, razón suficiente para que esta útil herramienta pueda convertirse en el espacio idóneo para interpretaciones erróneas y charlas desinteresadas.

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El sesgo entre lo virtual y lo real


mensajeria instantanea

La informalidad de este medio es ideal para charlar con amigos durante días, para comunicarse con familiares lejanos o planificar a gran escala, pero cuando se trata de una pareja, esto puede crear una confusión que genere un cúmulo de enojos y malentendidos entre ambos. 

Las redes sociales exigen que cada usuario deposite un poco de lo que es –o pretende ser– en ellas. Cualquier perfil, por más sencillo que sea, requiere una imagen que identifique a la persona en cuestión, además de un nombre e incluso una frase destacada. Esto provoca un sesgo entre la persona real y su imagen virtual, el cual afecta la fluidez de las conversaciones y quiebra el canal de comunicación entre los involucrados.

Las palabras pueden perder fuerza al momento de teclear: "jajaja".  Puede que el individuo en verdad esté riendo, pues eso intentó expresar en el medio virtual; pero también es posible que se encuentre molesto, triste o en cualquier otra actitud o situación que no corresponda a lo que digitó y envió en la ventana de conversación. El receptor no tiene posibilidad alguna de saber si se trata de la realidad o de una simple representación virtual.

mensajeria instantanea en casa

La informalidad de la plataforma también es un riesgo para las parejas que no se ven con frecuencia o quienes hacen de éste su medio principal de comunicación y convivencia. En ningún otro instante de la historia, alguna conversación podía terminar de golpe y retomarse un par de horas, días o semanas después. Para los contactos más asiduos, no existen los tiempos que típicamente determinan cualquier charla. En la mayoría de los casos no hay un saludo o inicio de la conversación, seguido del desarrollo y la posterior conclusión con una despedida.

Lejos de formalismos, el problema que este desorden discursivo tiene radica en la sensación de sentirse ignorado por el receptor, la necesidad de mirar el teléfono frenéticamente a lo largo del día o una hiperactividad que transforma cualquier tema en algo irrelevante. No es necesario estar comunicado con tu pareja las 24 horas del día; sin embargo, esta situación es posible gracias a la práctica de escribir mientras se realiza cualquier otra tarea, hasta que finalmente el interés se pierde por parte de ambos.

la peor novia del mundo celular

A pesar de todos los efectos negativos, nadie estaría dispuesto a dejar de lado las bondades que estas redes ofrecen para comunicarse. El secreto para evitar que una relación se destruya poco a poco a través de la mensajería instantánea y su condición de agilidad y simpleza, está en mantener una fluidez en la comunicación que se realiza cara a cara y obviamente en preferirla cada que sea posible.

Conoce cómo la red social más famosa del mundo puede inferir el estado de una relación luego de leer las "Cosas que las parejas hacen en Facebook y demuestran que no tienen una relación tan buena como aparentan". Descubre el resultado de algunas investigaciones polémicas sobre la forma en que utilizas tus perfiles en Internet en "4 formas en que Facebook mide tu inteligencia sin que lo sepas".







Referencias: