El corazón se me revolvió: cómo fue tu regreso aunque supiera que no te quedarías

El corazón se me revolvió: cómo fue tu regreso aunque supiera que no te quedarías

Por: Kate Nateras -

Volví al día que empecé a amarte, al día que tú empezaste a amarme. Volví a nosotros.

Había pasado más de un año sin verte, un poco menos sin escuchar tu voz y casi nada sin saber tantito sobre tu vida en redes. Más de un año, casi dos de hecho. No lo voy a negar, me alteré; mi cuerpo se tensó, las piernas me temblaban igual que cuando te conocí, incluso que un año después, y dos, y cinco, y toda la vida que llevo conociéndote porque nunca dejaron de temblarme al verte. Mi estómago se revolcó y mi corazón brincó de emoción. Volví al día que empecé a amarte, al día que tú empezaste a amarme. Volví a nosotros.

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Cómo fue tu regreso aunque supiera que no te quedarías

Entonces te vi. Tan deslumbrante, tan nervioso, tan introvertido pero a la vez seguro; tan ameno, tan luminoso, tan tierno, tan (D)ulce. Tan tú. Ahora tienes barba y el cabello largo; te quedan bien las ojeras y los tatuajes también. Sigues teniendo el mismo estilo y la misma mirada. Aún aprietas las manos al caminar y los labios cuando no sabes qué decir. Hueles igual, no has perdido el sentido del humor y sigues soñando con recorrer el mundo. Entonces te vi, tan igual pero tan diferente. Entonces te vi y, a pesar de los años, te miré igual: enamorada y feliz.

Cómo fue tu regreso aunque supiera que no te quedarías

Me abrazaste y en ese instante me devolviste todos los años que perdimos. Me abrazaste y fue como si el tiempo no hubiese pasado sobre nosotros, como si ese reloj no nos hubiese aplastado, como si siguiéramos aquí. Me abrazaste y no necesité nada más, no quería nada más, fueron tres segundos donde nos seguíamos amando, donde seguíamos siendo nosotros, donde seguíamos brillando juntos, enamorados. Juntos.

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Cómo fue tu regreso aunque supiera que no te quedarías

Volver a verte fue seguir adivinando lo que pensaba el otro con tan sólo mirarnos, fue seguir sabiendo todo el amor que aún nos tenemos, que siempre estuvimos hechos uno para el otro; que nuestros cuerpos se tensan con tan sólo sabernos en el mismo lugar que está el otro, seguir siendo cómplices secretos, mejores amigos, amantes eternos. Amor de mi días, amor de los tuyos; amor de mi vida, yo amor de la tuya.

Cómo fue tu regreso aunque supiera que no te quedarías

Ahora estabas de la mano de alguien más, entonces me di cuenta de que los años sin han pasado, que sí nos derribaron, que sí nos separaron. Aún después de notar tu brillo en los ojos al verme, yo te vi a su lado, y continuaste y continuaste, mi corazón se revolvió pero lo aceptó… porque aun después de tu regreso –sobre cuanto nos amamos– yo sabía que no te quedarías.

Cómo fue tu regreso aunque supiera que no te quedarías

Era la vida haciéndonos una mala jugada, era el destino queriéndonos ver amándonos de nuevo tan sólo un instante, uno fugaz, uno efímero. Éramos nuestros nosotros del pasado queriendo reunirse para asegurarse de que todo sigue igual, aunque en nuestras vidas nada lo sea, aunque en nuestras vidas –hoy– ya no estemos juntos.

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Cómo fue tu regreso aunque supiera que no te quedarías

Después me llamaste, quedaste inquieto de nuestro breve encuentro. Inquieto por aquella conspiración que el destino nos aplicó. Tu voz, mi voz, eran iguales a las de aquellos enamorados vueltos locos de amor; eran iguales a las de nosotros. Hablamos horas, horas en las que nos convencimos por un instante que aún vivíamos en aquellos días de felicidad espléndida. Horas en las que los años no habían pasado, horas en las que seguíamos siendo tú y yo; horas en las que nos convencimos de que el amor que sentimos nunca acabaría… haciéndolo un instante eterno. Tu llamada, llamada fugaz, llamada bisiesta, llamada de amor. Nos dimos cuenta de que lo que hemos protegido tanto sigue aquí, intacto, inmune, intenso.

Cómo fue tu regreso aunque supiera que no te quedarías

Pero sabíamos que en algún momento teníamos que colgar, teníamos que terminar con esas horas que nos llevaron al pasado, teníamos que terminar la llamada. Teníamos que despedirnos. Despedirnos para esperar la próxima. Esperar el próximo encuentro que provocara que sonara mi teléfono y ser felices de nuevo… por lo menos unas cuantas horas.

Cómo fue tu regreso aunque supiera que no te quedarías

No sabemos cuándo va a morir lo que sentimos, ni siquiera sabemos si en realidad lo hará. Mientras continuaremos con nuestras vidas soñando con el otro, soñando que volveremos a encontrarnos otro día y, quizá, ése sea nuestro día. Otros dos años, tres, cinco… no tenemos idea, seguiré esperando la llamada bisiesta y tú esperarás volver a verme para hacerla.

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Cómo fue tu regreso aunque supiera que no te quedarías

Muchos dirán que esto no es amor. Para mí, en realidad, lo es. No hay amor más fuerte, más intenso, más sincero y más puro que el de dos amantes amándose a distancia, en libertad; admirándose y queriéndose cada día sabiendo que no estarán juntos.

Así, ataráxico, éste fue tu regreso sabiendo bien que no te quedarías.
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