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Lecciones de improvisación para tu vida diaria

14 de marzo de 2018

Cultura Colectiva


Suena sencillo, improvisar es algo que hacemos todos los días: cuando olvidamos prepararnos para una presentación o un examen, cuando el tráfico nos obliga a buscar otras rutas o nos hacen preguntas incómodas que necesitamos evadir. Pero, en realidad, la improvisación es mucho más que eso.


Aprender a hacerlo requiere deshacernos de nuestras inhibiciones, dejar de pensar sólo en nosotros mismos y trabajar juntos para un bien común. El arte de la improvisación requiere mucho de aquéllos que buscan aprenderla, pero a cambio otorga una nueva perspectiva que te ayudará a mejorar tu calidad de vida y tus relaciones con los demás.



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Trabajo en equipo


Para que una presentación de improvisación funcione, no pueden haber egos. Todos deben darle tanto material como puedan a los demás para avanzar con la historia, la canción o lo que se está hilando en ese momento. No puedes enfocarte en verte bien, tu trabajo se centra en hacer ver bien a los demás, mientras ellos hacen lo mismo por ti. Si te empeñas en hacer un monólogo conmovedor o en tener tu momento de gloria haciendo un chiste, los demás no estarán obteniendo nada para seguir con el espectáculo y éste se convertirá en un momento que la audiencia deseará poder olvidar.


Así, aprendemos que no siempre es necesario, o siquiera importante, resaltar por nuestra cuenta para hacer un buen trabajo. A veces es mejor trabajar en equipo para crear algo extraordinario que jamás podríamos haber logrado solos.



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Escuchar a los demás


Bien se dice por ahí que en una discusión solemos estar más enfocados en contestar que en entender. Estamos tan concentrados en enseñarle al otro que está equivocado que no nos detenemos a pensar que podríamos ser nosotros quienes estamos mal. Durante una improvisación, todo el material con el que contamos para trabajar es lo que hacen y dicen los demás, si no prestamos atención y sólo respondemos con lo que nosotros creemos que es correcto, se vuelve incoherente. Peor aún, podríamos dejar pasar una valiosa oportunidad de construir algo increíble a partir de una pauta que nos dan y que podría no habérsenos ocurrido.



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Dejar ir


En este mismo tono, muchos estudiantes de improvisación reportan que esforzarse por escuchar a los otros y trabajar a partir de ahí les ha ayudado a aprender a dejar ir. Llegaban con una idea en la cabeza de cómo debía ir una escena, de lo que querían hacer con ella y la combinación de todo provocaba una cacofonía sin sentido. En cambio, cuando aprendieron a vivir en el momento, a dejar que la escena fluyera un paso y una participación a la vez, empezaron a tener mucho mejores resultados.


Claro que es bueno tener un plan, pero es imposible que la vida se ajuste exactamente a lo que nos imaginamos, así que aprender a aceptarlo y a construir a partir de ellos sin estar limitados por nuestras expectativas es una de las lecciones más valiosas que podemos aprender.



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Atreverse a decir que sí


Es difícil tomar decisiones en el momento y no necesariamente porque nos falten ideas, sino porque nos limitamos a nosotros mismos pensando que nuestras ideas son pésimas. Al improvisar no hay tiempo para reprimirnos, para pensar y sobre pensar las cosas. Ya sea que sea una idea propia o una de alguien más que nos parezca ridícula o descabellada, no podemos detenernos a decirle que lo piense mejor, tenemos que seguir con ello y, con frecuencia, obtenemos resultados que nos sorprenden positivamente a nosotros mismos.


Por supuesto que no todas las decisiones deben tomarse sin pensar, pero, con frecuencia, nos perdemos de experiencias increíbles por asumir que absolutamente todas las decisiones que tomemos, y todas las cosas que hagamos entran en esta categoría. Algunas cosas solamente requieren que nos atrevamos a decir que sí.



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Comprometerte con tus decisiones


Tenemos que aceptar que a veces decir que sí puede salir mal, tomamos desiciones que lamentamos inmediatamente. Sin embargo, si estás en vivo con una audiencia juzgándote, no puedes simplemente parar y volver a empezar, así que, en estos casos, lo mejor es aferrarse a la decisión que tomamos, aunque sepamos que es equivocada, y explotarla al máximo con una certeza tal que quienes nos están viendo estén seguros de que todo era parte de un excelente plan maestro que ejecutamos a la perfección.


Siempre vamos a cometer errores, pero no tienen por qué detenernos, lo importante es que sigamos adelante hasta haber convertido nuestro error en un acierto, disfrutando del trayecto y sin mostrar nuestras preocupaciones a quienes siempre están dispuestos a juzgarnos.



Al final todos estamos inventando nuestras vidas sobre la marcha, no tenemos un guión y todos los días nos enfrentamos a situaciones nuevas y desconocidas, sin experiencia previa y siempre logramos salir de ellas. Dominar el arte de la improvisación solamente significa aprender a hacerlo sin los obstáculos que nos ponemos nosotros mismos, para así sortear más fácilmente los que no podemos controlar. Los participantes de la nueva serie En Modo Amigo patrocinada por Telcel son los expertos en improvisación. Espérala.


TAGS: Comedia estilo de vida
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